Introducción
al manual
Cuando
sobreviene una crisis, pretendemos mucho más que el alivio o la curación.
Muchas
veces ha sido dificilísimo expresar esta verdad psicológica sin que
parezca ofensivo a alguien que está sufriendo el trauma de una crisis.
Casi nadie quiere "crecer" ni "superar": queremos que nuestra hija
vuelva a vivir, que nuestro cónyuge regrese a casa, que nuestro jefe nos
dé otra oportunidad, que el médico diga que cometió un error...
En
otras palabras: deseamos lo que perdimos, no algo nuevo, por más
atractivo que sea.
Este
hecho real y esperanzado inherente a la crisis es lo que llamamos "el
factor fénix". El fénix de la mitología era un ave extraordinaria que
vivía mil años y moría entre las llamas. Al quemarse la pira funeraria,
el fénix sufría una transformación mágica: en el lugar de
consumirse, se levantaba de las llamas, renacido, más bello que nunca,
para vivir otros mil años.
Es
verdad que la crisis puede conducir al desastre, pero también puede
hacerlo hacia el renacimiento y el desarrollo personal. ¿Qué es lo que
hace que una crisis cause gran daño inmediato o problemas psicológicos
mediatos pero también que conduzca al renacimiento, el desarrollo y la
madurez?
La
diferencia radica en saber cómo capitalizar positivamente una crisis, en
controlar el acontecimiento y encauzarlo e manera que sirva para el
desarrollo. El "factor fénix" está presente en toda
situación crítica, pero hay que saber cómo usarlo.
No
sólo puede hacerse: usted puede hacerlo. Quizá no en forma simple e
indolora, pero con la comprensión de la naturaleza de la crisis y el
conocimiento de las técnicas que se explicarán, usted puede lograr que
la crisis no sólo no le hago daño sino que lo mejore. Como el ave fénix,
usted puede resurgir de las cenizas y volver a vivir; puede renacer más
fuerte, más maduro, con mayor control sobre su vida del que usted creyó
posible.
NO
PUEDO ASUMIRLO