Haga
algo bien, corrija algo malo
Esto
es similar al perdón y puede servir para producir la sensación de
dominio y de mayor autoestima durante su recuperación. Aunque usted no
pueda deshacer el dolor y lo malo producido por la crisis, puede canalizar
algo de su energía en la acción constructiva para que otros no sufran de
la misma manera que lo hizo usted. Esto podría estar relacionado con
trabajar con una causa relacionada con su crisis, corregir un mal o de
alguna manera comprometerse para ayudar a alguien.
No
es raro entre los que han resuelto sus crisis encontrar lo siguiente: víctimas
de violación que más tarde sirvieron como consejeros en clínicas para
tratar la crisis producida por la violación, o padres de niños con
leucemia que trabajan en organizaciones de ayuda a otras familias
similarmente afectadas. Candy Lighter, por ejemplo, fundó "Madres
contra los conductores ebrios" después que su hijito resultó
muerto en un choque en el que n ebrio conducía un camión. Lois Gibbs
se convirtió en líder de las protestas expresadas por el Love Canal
después que sus propios hijos enfermaron debido a los residuos químicos
enterrados en el vecindario.
Si
bien estas actividades se relacionan en forma más directa con los cambios
de conducta que trataremos en la próxima sección, la decisión de
transformar el dolor en actividad que pueda ayudar a otros que pasan por
situaciones críticas similares puede ser un "abridor de puertas" en
el dominio mental de la crisis. Esta clase de compromiso suele ser el
primer paso en el traslado al futuro de una manera constructiva.
14.
PRACTIQUE SOLILOQUIOS POSITIVOS
Una
de las herramientas más poderosas que la psicoterapia utiliza es el
soliloquio positivo: sustituir los pensamientos negativos por
pensamientos constructivos a lo largo del día. El soliloquio no es más
que el conjunto de declaraciones que usted se dice a sí mismo; es el diálogo
interno que sostiene con usted todo el tiempo. Durante una crisis, cuando
la vida se ve mal, es probable que el soliloquio refleje todos los
pensamientos y todos los sentimientos negativos.
Pero
los terapeutas han aprendido que una forma muy buena de modificar los
sentimientos negativos y la conducta destructiva es cambiar los
pensamientos que están detrás de ellos. Lo que usted piensa sobre
algo afecta en forma directa su manera de actuar y de sentir.
Al
sustituir los pensamientos e imágenes negativos por positivos y
repetirlos ante una mismo con regularidad, se comienza a pensar y a actuar
de una manera más constructiva y saludable.
El
soliloquio positivo comienza con una frase o declaración que indica su
resolución de superar la crisis. Podría provenir esa frase de alguna
buena experiencia con alguno de los "abridores de puertas" presentados
antes. Quizá al conversar con un amigo o al investigar su propia alma
haya surgido la creencia de que "sobreviviré" o "Dios me
cuida, me ayudará a salir de esto", o "soy una persona
inteligente: puedo aprender a adaptarme", o "soy una persona
inteligente": puedo aprender a adaptarme", o algún otro punto de
vista positivo. Cuando encuentre una frase o una declaración que ofrece
esperanza, hágase el propósito de practicarla repitiéndola con
regularidad durante el día.
La
práctica es importante porque se requiere la repetición para
contrarrestar los pensamientos negativos y para introducir las
alternativas positivas en la vida mental diaria. Algunas personas pasan el
día evaluando su desempeño en forma crítica y diciéndose: "¡Hice
una estupidez! ¡Nunca haré nada bien!". Superar las tendencias
negativas requiere práctica: la misma clase de práctica que se necesita
para desarrollar cualquier habilidad, desde tocar el piano hasta jugar al
golf. Practicando el soliloquio positivo, poco a poco usted aprende a
pensar en forma positiva.
Los
consejeros han descubierto que las personas que sufren angustias muy
intensas cuando se enfrentan con nuevas situaciones sociales, a menudo se
hacen daño repitiendo una y otra vez declaraciones negativas del tipo de:
"Sé que pasaré papelones" o "Sé que voy a avergonzarme,
lo sé". El soliloquio negativo va convirtiéndose en una profecía,
confirma los peores temores del individuo.
Un
ardid importante para comenzar el soliloquio positivo es, cuando uno se
advierte repitiendo algo negativo, decirse de inmediato: "¡Basta de
eso!" y luego recordar algo positivo referente a la situación o
repetir una frase o una declaración positiva que ayude a elaborar una atmósfera
que contenga esperanzas.
El
soliloquio positivo resulta especialmente útil cuando se siente la
tentación de empezar a autocompadecerse o lamentarse por la mala suerte.
En momentos como ésos, cuando es muy difícil el pensamiento positivo, póngase
a hacer la lista de las declaraciones que son ciertas y que ofrecen
esperanzas y tenga esa lista a mano durante todo el día.
Piense
en frases que levanten la autoestima, tales como: "Estoy aprendiendo
a cuidarme mejor". O "He pasado por algo tremendo pero cada día
aprenso a encarar mejor el asunto". O frases que movilicen las
fuerzas como: "Me han despedido, pero yo sé que tengo capacidad y
voy a seguir intentándolo", o "Ya pasó lo peor; sé que voy a
salir de esto".
Si
usted ha salido de la crisis decidido a enfrentar el futuro, pero se
encuentra bloqueado, observe qué es lo que está diciéndose. Es
posible que haya vuelto a la costumbre del soliloquio negativo sin darse
cuenta. Decídase a hacer el esfuerzo de pensar en forma más
esperanzada - repitiendo literalmente declaraciones positivas a lo largo
del día- ; eso puede cambiar la situación enormemente.
USE
IMÁGENES POSITIVAS