Encontrar
el significado
El
primer paso hacia el dominio mental de la crisis es encontrar qué ocurrió
y por qué, conocer los hechos del incidente y enfrentar la verdad. El
segundo paso es descubrir qué significa el acontecimiento.
¿Cómo
se hace para descubrir el significado de una crisis?
Una
manera de empezar es simplemente preguntándose: ¿Realmente sé lo que
el acontecimiento crítico significa para mí?
La
pregunta lo lleva al corazón mismo de la crisis. Porque como veremos, los
hechos de un acontecimiento son diferentes del significado del
acontecimiento. Los hechos no pueden cambiar; el significado o la
interpretación sí. A veces es importante para el crecimiento que el
significado cambie. Es parte de lo que queremos decir cuando hablamos
sobre cambiar la mentalidad.
Otra
manera de encontrar el significado del acontecimiento crítico es
preguntarse: ¿Cómo interpreto esta crisis?
Juan,
por ejemplo, podría haberse preguntado: ¿qué es lo que significa
haberme cortado tres dedos con la sierra? ¿significa que soy incompetente
¿significa que soy un fracasado?, ¿soy menos que los demás ahora que
estoy parcialmente incapacitado?, ¿varía eso mi autoimagen previa como
persona que nunca cometía errores?, ¿confirma eso mi actitud de que soy
descuidado y proclive a los accidentes?
En
la misma forma, una mujer ala que le han efectuado una mastectomía podría
preguntarse: ¿soy menos mujer? ¿soy menos atractiva? ¿estaré
condenada a una vida sexual insatisfactoria?
Una
persona que se haya divorciado hace poco tiempo podría descubrir lo que
la crisis significa preguntándose: ¿significa que he renunciado a mi
derecho a la felicidad para siempre? ¿significa que soy pecadora? ¿significa
que estoy destinada al fracaso en toda relación?
El
padre de un muchacho que huyó, podría preguntarse: ¿es una prueba de
mi fracaso la huida de mi hijo? ¿significa que no tengo ningún derecho a
considerarme buen padre? ¿es un castigo por no haber hecho más por él
cuando era niño? ¿soy un inútil como padre?
En
cada caso hubo un acontecimiento objetivo: una herida, una operación, un
divorcio, la huida de un muchacho; en cada caso el acontecimiento objetivo
fue seguido por interpretaciones subjetivas o evaluaciones: soy un
fracasado, estoy arruinado, soy una pecadora, soy un inútil. Estas
evaluaciones o interpretaciones son lo que nosotros creemos sobre el
acontecimiento. No son el acontecimiento.
Este
es el punto importante, porque mucha gente no reconoce con facilidad la
diferencia entre los hechos del acontecimiento y sus creencias sobre el
acontecimiento. Pero, analizado, podría aparecer algo como lo siguiente:
HECHO:
me despidieron del trabajo.
CREENCIA:
eso significa que soy incompetente.
A
menudo ocurre que la forma en que usted se percibe a usted mismo y al
mundo que lo rodea hace que los hechos y las creencias se mezclen y
fusionen y se haga extremadamente difícil aislarlos. Pero debe efectuarse
la separación de hechos y creencias.
El
significado de un acontecimiento crítico para usted puede no siempre
agradarle. Usted puede descubrir algo vergonzoso; su interpretación puede
molestarlo. Hasta puede parecerle infantil o absurda o simplemente
alocada.
Todos
tenemos pensamientos vergonzantes, infantiles, alocados o irracionales;
hacerles frente, admitirlos aunque sea solamente para uno mismo, es el
primer paso para desembarazarse de ellos. La cuestión es recordar que la
idea o la creencia - por infantil o irracional que parezca - es el
lazo entre lo que usted está sintiendo ahora y lo que usted sentirá o
hará en el futuro. Para comenzar a comprender lo que la crisis significa,
usted deberá tomar esos pensamientos, imágenes o creencias y exponerlos
a la luz de su conciencia.
EL
PROGRAMA