El
acontecimiento crítico arrastra asuntos no terminados del pasado
Es
raro que terminemos en forma total los distintos capítulos de nuestras
vidas antes de comenzar los nuevos. Todos nosotros transitamos por la
vida arrastrando el equipaje del pasado, como viajeros apurados que
arrastran las valijas por las estaciones terminales después que han
partido los trenes. Apenas nos damos cuenta de todo lo que arrastramos
con nosotros y que ha llegado a ser parte de nosotros.
Pero
en una crisis, usted tiene la clara conciencia del exceso de equipaje.
Siente su peso, que hace más dolorosa la crisis.
Cuando
un joven es abandonado por la esposa, que inicia una demanda de divorcio,
por ejemplo, es comprensible que él se siente desgastado por ese
acontecimiento. Pero es posible que él no reconozca que una buena
parte de su dolor emocional deriva de la mala imagen que queda de sí
mismo y que el divorcio simplemente viene a confirmar.
El
asunto sin terminar en este caso es el desarrollo de la identidad del
joven: un proceso que no se completó al final de la adolescencia. Es así
como el acontecimiento desencadenante de la crisis (como casi todos los
acontecimientos críticos futuros) refuerza una autoimagen negativa.
El
punto en todo esto es que mucho del dolor de lo que ocurre ahora puede
ser el resultado de una experiencia anterior y no de la crisis actual.
Los
asuntos no terminados del pasado deben ser descubiertos cuando afloran
durante la crisis. Y recuerde que ése es el momento para terminarlos.
Recuerde también la esperanza que nace de este proceso.
Si
bien la intensidad de la crisis actual puede deberse a un asunto sin
terminar, la parte que da esperanzas es que usted puede ahora, quizás
por primera vez en la vida, enfrentar esos asuntos del pasado y dejarlos
descansar de una vez por todas. Puede cerrar el libro sobre algún
asunto penoso, para siempre, y hacer los cambios necesarios que lo ayudarán
más tarde.
EL
ACONTECIMIENTO CRÍTICO SOBRECARGA LOS CIRCUITOS