El
acontecimiento contradice
una de mis "grandes creencias"
Las
creencias son de tipo religioso o la filosofía de la vida que se
practica. Pueden ser simplemente versiones amplificadas de las
expectativas que hemos tratado antes. Un libro muy popular ("Cuando a
la gente buena se le ocurren cosas malas"), del rabino Harold
Kushner, está dedicado exclusivamente a ayudar a la gente a recuperar
sus grandes creencias cuando están viviendo los acontecimientos traumáticos
de una crisis.
Cuando
una crisis derrumba una gran creencia usted se encuentra haciéndose
preguntas que empiezan "por qué": ¿por qué Dios permitió que
un niño inocente muriera de leucemia? ¿por qué permite Dios las
inundaciones? ¿por qué me está ocurriendo esto? ¿por qué todo el
sufrimiento y el dolor?
Con
frecuencia, este tipo de preguntas demuestra que el acontecimiento crítico
ha cuestionado alguna visión fundamental de Dios, el mundo, el Universo.
Usted ha quedado con un conjunto importante de preguntas imposibles para
las que parece no haber respuestas adecuadas. Y si esas respuestas se
intentaran parecerían débiles y oscuras y hasta insultantes.
El
tratamiento para recuperar las grandes creencias es muy similar al de
reordenar las expectativas. El primer paso para tratar con las creencias
que han sido contradichas es reconocer que las creencias son procesos
cognitivos que pueden ser controlados y conocidos. Dios no ha sido
destruido: el Universo no se ha alterado. Es su visión de Dios o del
Universo la que no es adecuada para explicar lo que ocurrió.
El
objetivo es cambiar un conjunto de creencias - el incorrecto- por un
nuevo conjunto que pueda interpretar el acontecimiento crítico y le
permita enfrentar el futuro.
Irónicamente,
una gran creencia se destruye en una crisis porque no es lo
suficientemente grande. Es decir, era inadecuada de alguna manera.
Un aspecto del crecimiento a través de una crisis es que cuando las así
llamadas grandes creencias quedan en ruinas pueden elaborarse creencias más
maduras que realmente puedan soportar las tensiones de la crisis.
Si
sus grandes creencias resultan cuestionadas durante una crisis, haga
planes como para realizar alguna investigación de carácter teológico o
filosófico durante los meses siguientes. A lo mejor hace años que usted
no asiste a una iglesia o a una sinagoga, ni ha hablado con un sacerdote,
ministro o rabino, ni se ha le ha ocurrido leer pasajes de la Biblia. No
deje que eso se interponga en su búsqueda de las respuestas. Tiene que
redefinir sus creencias, quizá rechazar alguna de ellas.
Pero lo más importante es que usted necesita reemplazarlas con creencias
nuevas que puedan explicar lo que ha ocurrido y le permitan enfrentar el
futuro con esperanza. A menudo esta lucha requiere la ayuda de un miembro
del clero, o quizás de una persona compasiva y comprensiva.
A
menudo, los individuos que han pasado por catástrofes personales
terribles informan que en la hora más oscura sintieron la presencia e
Dios como nunca la habían sentido. Cuando se dieron cuenta de que ya no
podían confiar en sus propias fuerzas para encarar las circunstancias de
la vida, descubrieron que podían depender de Dios. Una fe más madura,
más profunda, nueva, puede ser el resultado del colapso de creencias
mayores pero totalmente inadecuadas.
Observe
la crisis que usted está experimentando ahora (o quizá hace algún
tiempo) y pregúntese: ¿Esa crisis implicó un desafío a mis creencias
filosóficas o teológicas?
Desde
luego, puede que usted no haya pensado en ella en la misma forma en que lo
hace ahora, pero veamos si la crisis pudo haber sido la causa de que usted
perdiera la fe - en Dios, en el futuro, en la bondad de los seres
humanos - aunque solamente lo descubre ahora, cuando se hace preguntas
relativas a la fe.
Algunos
de los pensadores religiosos más importantes -Martín Lutero, por
ejemplo- han experimentado inmensas crisis personales que destrozaron
todos los argumentos razonados cuidadosamente, más allá de la reparación.
Fue a raíz del dolor y la desesperación de reelaborar la fe una vez más
por lo que sus percepciones interiores más grandes emergieron.
EL
ACONTECIMIENTO CRÍTICO ARRASTRA ASUNTOS NO TERMINADOS DEL PASADO