Admita
la culpa
Si
usted cometió errores o es responsable por algún aspecto de la crisis,
estará perseguido por la sensación de culpa sin saber cómo tratarla.
Supongamos
que usted está sumergido en un pantano de sentimientos negativos hacia su
jefe por haberlo pasado por alto ante un ascenso o por haberlo despedido.
Hasta ahora usted ha estado concentrado en la mal que estuvo su jefe, en
lo mal que lo trató.
Pero
en el fondo de su corazón usted sabe que está viviendo solamente una
parte del cuadro. Fastidiándolo en algún lugarcito de la conciencia está
la idea de que quizá usted arruinó su ascenso, que quizá usted mereció
se despedido. Tal vez fue culpa suya. Usted vuelve a pensar en las
cosas que debería haber hecho y no hizo, en lo que debería haber dicho y
no dijo y que pudieron haber hecho la diferencia.
Las ideas como ésas crecen y se convierten en una forma de castigo que a
menudo puede más que la pérdida original.
Casi
todos tenemos pensamientos se esta clase pero no sabemos para qué nos
sirven. Cuando se tiene la noción de que uno es responsable en parte
de su propia desgracia, la idea queda ahí y nos sentimos incapaces de
seguir adelante. Aceptar la responsabilidad por algún aspecto de la
crisis es el primer paso para superar la culpa. Alcohólicos Anónimos,
uno de los grupos de autoayuda más grandes del mundo, y que tiene más éxito,
incluye este paso en su programa y sugiere que los miembros de la
institución hagan el "inventario moral" y compartan su contenido con
otra personas.
Más
adelante los miembros deben corregir en lo que puedan los problemas que
los han llevado al alcoholismo.
Si
se siente bloqueado, debería tener en cuenta la necesidad de tomar la
responsabilidad por alguna de las cosas que han ocasionado la crisis
actual.
PERMÍTASE
EL PERDÓN
Al
admitir la culpa, debe quedar abierta la posibilidad de perdonarse.
Cuando
hablamos de perdón, por desgracia pensamos en la frase "perdonar y
olvidar". Quizá por causa de este aforismo mucha gente cree que
perdonar es olvidar que ha ocurrido el acontecimiento desgraciado.
La
verdad es que usted no puede olvidar; nunca olvidará. Nunca olvidará
que abusaron de su hijo sexualmente, que su marido tuvo una aventura
amorosa, o que usted ha sufrido terriblemente de una manera o de otra
durante la crisis.
Lo
que sí puede es evitar que el acontecimiento lo avasalle por el resto de
su vida.
Y
el perdón puede ser la única forma de lograrlo. Si usted es la persona a
quien han hecho daño, el perdonar lo libera de lo terrible tiranía de
las fuerzas oscuras de la naturaleza humana. Usted se perdona y perdona a
quien le ha hecho daño y le ha causado dolor.
Perdonar
significa liberarse del resentimiento. El perdón expresa: "Acepto
lo que ocurrió, comprenso por qué ocurrió y no voy a permitir que
interfieran con mi vida no con mi relación contigo".
El
concepto del perdón es importantísimo en la tradición religiosa
judeocristiana. Las enseñanzas de los Profetas y de Jesús, que perdonó
hasta quienes lo crucificaron, puede ofrecer el modelo para que usted lo
use respecto de un amigo, un cónyuge, un vecino, un jefe, un desconocido
o cualquier otro que podría ser responsable de algún aspecto de su
crisis.
ACEPTE
LO DESCONOCIDO
El
conocimiento máximo y la explicación de la vida no descansa en el
cerebro humano finito. Usted no podrá jamás comprender por qué muere
cierta gente, por qué se produce el dolor, por qué las cosas suceden en
la forma en que suceden.
Pero cuando usted comienza a aceptar el hecho de que no puede saber todo, se
libera de un montón de preguntas que lo hacen agonizar y que no tienen
respuesta en esta vida. Continúe trabajando para encontrar las
respuestas, pero no pierda de vista su propia limitación humana para este
proceso.
TENGA
EN CUENTA LAS PLEGARIAS