Abridores
de puertas
Como
hemos visto, los acontecimientos amenazantes de la crisis pueden alterar
temporariamente la maquinaria mental. Pero a medida que pasa el tiempo, la
mente comienza a ver con más claridad lo que pasó y por qué, haciendo
el esfuerzo de comprender y adaptarse. La doctora Shelley Taylor ha
estudiado a los sobrevivientes de tragedias personales para descubrir cómo
se adapta la gente mentalmente a las situaciones críticas. La
investigación de la doctora Taylor sugiere que la mente realiza tres
tareas importantes:
·
La búsqueda del significado
de los acontecimientos.
·
El intento de dominar
la crisis.
·
El esfuerzo de
aumentar la autoestima.
En
otras palabras, los sobrevivientes luchan por comprender lo que ha
ocurrido y por analizar el impacto que el acontecimiento tiene sobre sus
vidas, por controlar los efectos de la crisis y reestablecer la sensación
de bienestar personal a pesar de la tragedia. Ninguna de estas tareas
es fácil, y no es raro que la gente emerja de la crisis sintiéndose como
si estuviera encerrada en un armario mental muy oscuro.
Si
usted se encuentra en ese armario mental, tanga en cuenta los siguientes
instrumentos para abrir la puerta:
1.
EL DESAFÍO A LAS
VIEJAS CREENCIAS
Algunas
crisis ocurren porque las "viejas creencias" se derrumban bajo el estrés
de las nuevas realidades. Los consejeros que trabajan en las situaciones
críticas ayudan a los pacientes a descubrir cómo y por qué una creencia
particular o un sistema de creencias se ha derrumbado. Pero usted puede
hacerlo por sí mismo.
2.
CONSIGA MÁS
INFORMACIÓN
Suele
ocurrir que el proceso de crecimiento se detiene porque usted no tiene la
información correcta para comprender totalmente la crisis. Una vez que
usted es conciente de que la imagen o la creencia ha sido destrozada -
ya sea que se trate de su visión de Dios, de su idea sobre el
funcionamiento del mundo o sobre la honestidad de los seres humanos -
vea si necesita alguna información para comprender mejor lo que está
ocurriendo.
Esta
información puede ser de dos tipos: nuevos hechos sobre el acontecimiento
crítico mismo o nuevas percepciones interiores sobre cómo podría
interpretar el acontecimiento que desencadenó la crisis.
Muchos
individuos quedan bloqueados mentalmente durante los meses y hasta años
que siguen a una crisis porque algo del acontecimiento crítico carece de
sentido. Una divorciada, por ejemplo, podría no entender por qué fracasó
en su matrimonio: ¿por qué la abandonó su esposo? ¿no eran
suficientes las cosas que ella le daba?
Podría ser necesario que hablara con su ex esposo o con un consejero
o con una amiga de confianza para conseguir más información sobre la
causa de la ruptura matrimonial, casi como un ejercicio de "pasar en
limpio".
Examina
sus ideas después de la crisis. Si encuentra que todo lo que piensa en el
día está lleno de preguntas, puede ser la señal de que necesita mayor
información.
El mejor remedio para esto puede ser el consultar a las otras personas que
participaron del acontecimiento - su ex cónyuge, el médico que
diagnosticó la enfermedad de su hijo, el oficial de policía que llegó
primero a la escena del accidente automovilístico, el maestro que expulsó
a su hijo de clase o el empleador que lo despidió- , cualquiera que
conozca algunos detalles del acontecimiento, e intente llenar los claros
de la información.
Así
como usted desea una comprensión del acontecimiento crítico basada en la
realidad, también debe ser capaz de asimilar lo que ha ocurrido, de
interpretarlo de una manera que le sea útil. Usted quiere los "hechos
verdaderos" del caso, pero también quiere que tengan sentido para
usted. Los hechos solos valen poco si usted no encuentra la manera de
hacer que sean significativos para usted. Si su visión del mundo ha
sido destrozada por el acontecimiento crítico, entonces comience a buscar
una nueva visión que le dé sentido a su vida.
Esto
puede obtenerlo leyendo libros sobre el tema o hablando con personas que
han pasado por la misma experiencia, o pidiendo consejo a los demás, a
los que estén cerca de usted. Tenga presente que con toda esta lectura y
esta conversación sólo está investigando, reuniendo datos. No tiene la
obligación de creer en todo lo que lee y escucha.
Usted,
no sus amigos, sus padres, su rabino o pastor, consejero o cónyuge, es el
juez supremo de lo que cree y de lo que importa en su situación. Su
tarea es la de investigar cuáles son las alternativas, descubrir nuevas
posibilidades, encontrar nuevas maneras de ver lo que ocurrió. Tener
varios puntos de vista para comparar.
Es
posible que no adopte las ideas que sugieren las lecturas y sus amigos. En
realidad puede ocurrir que ni siquiera le gusten las alternativas que
encuentre. No tienen por qué gustarle. Todo lo que está haciendo es
investigar, reunir información, buscar las claves como un detective que
está tratando de deducir lo que ocurrió en la escena del crimen.
La
esperanza es que alguien diga algo o que una idea se cruce ante usted
mientras está leyendo y toque algún nervio interior y entonces su
proceso mental, que estaba detenido, empiece a ponerse en movimiento.
MIRE
EL REVERSO DE LA MONEDA
ABRIDORES
DE PUERTAS
Como
hemos visto, los acontecimientos amenazantes de la crisis pueden alterar
temporariamente la maquinaria mental. Pero a medida que pasa el tiempo, la
mente comienza a ver con más claridad lo que pasó y por qué, haciendo
el esfuerzo de comprender y adaptarse. La doctora Shelley Taylor ha
estudiado a los sobrevivientes de tragedias personales para descubrir cómo
se adapta la gente mentalmente a las situaciones críticas. La
investigación de la doctora Taylor sugiere que la mente realiza tres
tareas importantes:
·
La búsqueda del significado
de los acontecimientos.
·
El intento de dominar
la crisis.
·
El esfuerzo de
aumentar la autoestima.
En
otras palabras, los sobrevivientes luchan por comprender lo que ha
ocurrido y por analizar el impacto que el acontecimiento tiene sobre sus
vidas, por controlar los efectos de la crisis y reestablecer la sensación
de bienestar personal a pesar de la tragedia. Ninguna de estas tareas
es fácil, y no es raro que la gente emerja de la crisis sintiéndose como
si estuviera encerrada en un armario mental muy oscuro.
Si
usted se encuentra en ese armario mental, tanga en cuenta los siguientes
instrumentos para abrir la puerta:
1.
EL DESAFÍO A LAS
VIEJAS CREENCIAS
Algunas
crisis ocurren porque las "viejas creencias" se derrumban bajo el estrés
de las nuevas realidades. Los consejeros que trabajan en las situaciones
críticas ayudan a los pacientes a descubrir cómo y por qué una creencia
particular o un sistema de creencias se ha derrumbado. Pero usted puede
hacerlo por sí mismo.
2.
CONSIGA MÁS
INFORMACIÓN
Suele
ocurrir que el proceso de crecimiento se detiene porque usted no tiene la
información correcta para comprender totalmente la crisis. Una vez que
usted es conciente de que la imagen o la creencia ha sido destrozada -
ya sea que se trate de su visión de Dios, de su idea sobre el
funcionamiento del mundo o sobre la honestidad de los seres humanos -
vea si necesita alguna información para comprender mejor lo que está
ocurriendo.
Esta
información puede ser de dos tipos: nuevos hechos sobre el acontecimiento
crítico mismo o nuevas percepciones interiores sobre cómo podría
interpretar el acontecimiento que desencadenó la crisis.
Muchos
individuos quedan bloqueados mentalmente durante los meses y hasta años
que siguen a una crisis porque algo del acontecimiento crítico carece de
sentido. Una divorciada, por ejemplo, podría no entender por qué fracasó
en su matrimonio: ¿por qué la abandonó su esposo? ¿no eran
suficientes las cosas que ella le daba?
Podría ser necesario que hablara con su ex esposo o con un consejero
o con una amiga de confianza para conseguir más información sobre la
causa de la ruptura matrimonial, casi como un ejercicio de "pasar en
limpio".
Examina
sus ideas después de la crisis. Si encuentra que todo lo que piensa en el
día está lleno de preguntas, puede ser la señal de que necesita mayor
información.
El mejor remedio para esto puede ser el consultar a las otras personas que
participaron del acontecimiento - su ex cónyuge, el médico que
diagnosticó la enfermedad de su hijo, el oficial de policía que llegó
primero a la escena del accidente automovilístico, el maestro que expulsó
a su hijo de clase o el empleador que lo despidió- , cualquiera que
conozca algunos detalles del acontecimiento, e intente llenar los claros
de la información.
Así
como usted desea una comprensión del acontecimiento crítico basada en la
realidad, también debe ser capaz de asimilar lo que ha ocurrido, de
interpretarlo de una manera que le sea útil. Usted quiere los "hechos
verdaderos" del caso, pero también quiere que tengan sentido para
usted. Los hechos solos valen poco si usted no encuentra la manera de
hacer que sean significativos para usted. Si su visión del mundo ha
sido destrozada por el acontecimiento crítico, entonces comience a buscar
una nueva visión que le dé sentido a su vida.
Esto
puede obtenerlo leyendo libros sobre el tema o hablando con personas que
han pasado por la misma experiencia, o pidiendo consejo a los demás, a
los que estén cerca de usted. Tenga presente que con toda esta lectura y
esta conversación sólo está investigando, reuniendo datos. No tiene la
obligación de creer en todo lo que lee y escucha.
Usted,
no sus amigos, sus padres, su rabino o pastor, consejero o cónyuge, es el
juez supremo de lo que cree y de lo que importa en su situación. Su
tarea es la de investigar cuáles son las alternativas, descubrir nuevas
posibilidades, encontrar nuevas maneras de ver lo que ocurrió. Tener
varios puntos de vista para comparar.
Es
posible que no adopte las ideas que sugieren las lecturas y sus amigos. En
realidad puede ocurrir que ni siquiera le gusten las alternativas que
encuentre. No tienen por qué gustarle. Todo lo que está haciendo es
investigar, reunir información, buscar las claves como un detective que
está tratando de deducir lo que ocurrió en la escena del crimen.
La
esperanza es que alguien diga algo o que una idea se cruce ante usted
mientras está leyendo y toque algún nervio interior y entonces su
proceso mental, que estaba detenido, empiece a ponerse en movimiento.
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