No
podemos leer la mente
Muchas
personas piensan que su compañero debe saber, de forma automática e
instintiva, cuáles son sus deseos sexuales. Por desgracia sufren una gran
desilusión; nadie puede saber lo que sucede en nuestra mente si no se lo
decimos. Por lo tanto, como he señalado con anterioridad, debemos
abrirnos y decirle con exactitud a nuestra pareja qué es lo que deseamos
sexual- mente. A algunas personas esto les resulta incómodo, porque no
han sido educadas para expresar sus necesidades más íntimas.
En
una encuesta que realicé a 50 hombres y 50 mujeres, cerca del 75 % de los
entrevistados expresaron que se sienten incómodos si tienen que decirle a
su compañero cuáles son sus deseos sexuales y sus fantasías más íntimas.
Cerca del 50 % de los hombres y las mujeres se sentían igualmente incómodos
cuando tenían que expresarse abiertamente y ser honestos con sus parejas.
Las mujeres sentían que es "impropio de una dama" ser sexualmente
activa, o decirle a su compañero lo que desean y necesitan; como hemos
explicado en las Diferencias Genéricas de Comunicación, tienden a
expresarse de un modo más indirecto.
Si
un hombre se da cuenta de que su compañera tiene dificultades para
expresar sus necesidades sexuales, debe preguntárselas amablemente, con
un tono suave y tranquilo. También las mujeres pueden poner en práctica
esta técnica.
Las
órdenes directas resultan muy molestas para la mayoría de las mujeres;
los hombres deben acostumbrarse a usar expresiones cariñosas, como
"Amor mío, me gusta tanto que me toques aquí". Formule ruegos
amables, en vez de dar órdenes.
Dígale
a su pareja que le gustaría saber lo que a ella le hace sentir bien. Hágale
preguntas del estilo: "¿Te gusta que te toque aquí, o eres demasiado
sensible?" o "¿Es demasiado fuerte para ti, o te satisface?".
Incluso puede coger la mano de su compañero o compañera y decirle que la
pase por distintos lugares de su cuerpo para mostrarle cómo prefiere que
le acaricie; a su vez, usted puede hacer lo mismo, para hacerle saber cuáles
son sus preferencias.
Si
su pareja hace algo que no es de su agrado, en vez de decir "No, así
no", "Más despacio" o "Más rápido", dígale: "Cariño,
espera", o "Amor mío, me gusta cuando haces esto o aquello". Si
logra una comunicación sensible y afectuosa tomará conciencia de los
sentimientos de su compañero, lo que evitará malentendidos.
Encuesta
íntima