La
conversación "sucia"
Este
es otro tema importante, y al respecto las opiniones también difieren.
A muchas mujeres les molesta mucho la crudeza de la "conversación
sucia" cuando hacen el amor; a otras, sin embargo, les resulta
excitante: al 70 % de las mujeres que he encuestado les resulta
desagradable, mientras que gusta al 30 % restante.
Por
otra parte, el 80 % de los hombres disfrutan de la conversación
"sucia" cuando son ellos quienes hablan, pero indican que no les
gusta que la pongan en práctica las mujeres; esto coincide con la
encuesta Gallup que encargué para mi libro Talk to Win, en la
que descubrí que ni a hombres ni a mujeres les gusta escuchar palabras
crudas ni groserías.
Todo
depende de las preferencias personales, como explica Stephanie.
Stephanie estaba a punto de alcanzar un orgasmo con Richard, su marido,
pero cuando él comenzó a decir groserías, ella dejó de excitarse al
momento.
Le
pregunté si le dijo a su esposo lo que le había pasado y me contestó
que no, porque no había querido "estropear el momento". Le respondí
que de ese modo destruía sus "momentos sexuales", porque no
comunicaba sus deseos, y le sugerí que, muy afectuosamente, le dijera a
Richard: "Cariño, lo pasamos muy bien juntos, pero me excito más
cuando usas expresiones como 'hacer el amor' que cuando hablas de un
modo que me resulta grosero y poco romántico".
Stephanie
siguió mi consejo, y cuando confió a Richard cómo sentía pudo
disfrutar mucho más de su vida sexual.
Si
la "charla sucia" excita a ambos miembros de la pareja, no hay ningún
inconveniente en utilizarla; los problemas aparecen cuando a uno le
gusta y al otro no. Por lo tanto, debemos ser lo bastante abiertos como
para preguntarle a nuestro compañero, antes de hacer el amor, si le
gusta "oír groserías", para no molestarlo en un momento de
ternura.
La
burla en la intimidad