La
burla en la intimidad
Como
ya hemos indicado en las Diferencias Genéricas de Comunicación, el
sentido del humor masculino es muy diferente del femenino; para ellos, la
burla suele ser una manifestación de afecto, y con frecuencia la ponen en
práctica con sus camaradas.
Este
tipo de humor puede ser apropiado en el gimnasio, pero no en el
dormitorio; muchas mujeres no reaccionan bien cuando se burlan de sus
"muslos de queso blando", sus pechos pequeños, sus caderas anchas,
etcétera.
Un
corredor inmobiliario de 42 años, recibió una lección sobre este
aspecto. Una mañana se quejó de que le dolía el cuello porque había
dormido en el sofá: su esposa lo había echado de la cama.
Cuando
le pregunté qué había sucedido, me contó que se había burlado de la
"barriga" de su esposa; le dijo que podía servir de almohada, porque
era muy grande y mullida. El comentario le pareció muy ingenioso y simpático,
y tuvo que esforzarse para contener la risa.
Le
dije que podía entender por qué su esposa lo había obligado a dormir en
el sofá: él le había dicho algo que ninguna mujer desea oír. Si
hubiera estado bromeando con alguno de sus amigos, no habría tenido ningún
problema, y probablemente ambos se hubieran reído, pero decirle algo así
a una mujer no tiene nada de gracioso: es, por el contrario, un comentario
degradante y hasta humillante.
La
risa es algo maravilloso cuando hacemos el amor. Por otra parte,
divertirse y comunicarse el placer es una de las cosas más íntimas que
una pareja puede compartir. Sin embargo, el típico humor masculino,
generalmente burlón y grosero, no resulta aceptable para la mayoría de
las mujeres.
Cuando
por fin pudo darse cuenta de que a causa de su insensibilidad había
herido profundamente los sentimientos de su esposa, comprendió porqué lo
había echado del dormitorio.
Por
otra parte, ella no debería haber tomado una medida tan drástica, sino
que debió ser más directa y decirle: "No me parece gracioso ese
comentario; hiere mis sentimientos que pienses que una parte de mi cuerpo
no es atractiva".
Los
hombres deben saber que las mujeres son particularmente sensibles cuando
están desnudas. Una encuesta realizada por Steven Finch y Mary Hegarty
para la edición de julio y agosto de 1991 de la revista In Health
mostró que sólo a una minoría (el 22 %) de las mujeres les gustaba su
cuerpo desnudo, mientras que la mayoría de los hombres (el 68 %) estaban
conformes con el suyo.
Por
lo tanto, como las mujeres no tienen por lo general una gran autoestima en
lo que respecta a su imagen corporal, resulta fácil comprender que estas
"bromas de vestuario" masculinas puedan ser entendidas como críticas.
Ahora
que conocemos muchas de las preferencias de hombres y mujeres sobre este
tema, depende de ambos miembros de la pareja educarse entre sí; es el único
modo de conseguir que una relación íntima sea más excitante y
significativa.
No
podemos leer la mente