Es
sensual ser vulnerable: está bien llorar
Los
hombres no se dan cuenta de que, cuando se muestran vulnerables y
sensibles, se vuelven automáticamente más atractivos para las mujeres.
Sin
embargo, muchos hombres temen mostrar su vulnerabilidad a través de las lágrimas,
tal como lo indica la lista de las Diferencias Genéricas de Comunicación.
En una encuesta realizada por la Louis Harris Organization, se formuló la
siguiente pregunta a 1000 hombres y mujeres: 'Cuándo usted se siente
enfadado o molesto, ¿es capaz de llorar?' Sólo 183 hombres
respondieron afirmativamente, frente a 769 mujeres. Esta diferencia
ilustra claramente la disparidad en el modo de expresar las emociones; sin
embargo, el llanto puede ser un excelente modo de liberar tensiones para
ambos sexos. Cuando las parejas comparten las lágrimas, se rompen todas
las barreras y se establece un vínculo más estrecho.
Las
discusiones en la intimidad
En
un programa de TV, un hombre y una mujer que llevaban más de sesenta años
casados contaron por qué habían tenido tanto éxito en su matrimonio. El
secreto era que nunca terminaban el día enojados; después de una discusión,
se aseguraban de que ya había concluido y se daban un beso.
Esta
pareja puede enseñarnos mucho: una buena comunicación íntima implica no
guardar rencor al compañero, ni temer el desacuerdo ni la discusión.
Esto es especialmente importante para las mujeres, ya que -como indican
las Diferencias Genéricas de Comunicación- son ellas quienes con más
frecuencia guardan rencor y reprochan cosas del pasado.
Según
los estudios, a los hombres les resulta más fácil que a las mujeres
terminar una discusión; por lo general, consideran que el problema
termina tan pronto como la pelea llega a su fin. Después de una discusión,
la mayoría de los hombres no se sienten incapacitados para ser
afectuosos, e incluso pueden desear hacer el amor; en lo que a ellos
respecta, el problema ha terminado, y no guardan resentimientos.
Por
desgracia a las mujeres no les sucede lo mismo: las encuestas demuestran
que tienden a ser más rencorosas que los hombres, porque toman las peleas
como algo personal, y por lo general no pueden concebir la idea de hacer
el amor con un hombre con el que acaban de tener una discusión.
Según
el doctor H. G. Whittington, de la Universidad de Colorado en Denver, las
mujeres no consideran a las peleas como un enfrentamiento que tiene
principio y fin, sino que piensan que las origina un problema que
continuamente vuelve a emerger. El resultado es que muchas mujeres no ven
nada reprochable en sacar a la luz un problema del pasado -algo que
puede haber sucedido hace un mes o hace diez años- como un arma para
ganar una discusión. Esta actitud provoca confusión y enfado en la mayoría
de los hombres, y constituye una de las más importantes Diferencias Genéricas
de Comunicación, que puede crear una profunda brecha entre hombres y
mujeres: traer a colación el pasado puede convertir una discusión
intrascendente en una batalla campal.
En
ocasiones, cuando un hombre y una mujer discuten están diciendo mucho más
que las palabras que pronuncian; una discusión puede ser un intento de
comunicar algo más profundo que el tema del que se trata.
Por
lo tanto, incluso durante las peleas es importante que examinemos el
verdadero problema. Deténgase un momento, respire hondo y analice el tema
real de discusión. Es probable que no tenga nada que ver con lo que están
diciendo, sino que sea algo más profundo.
Si
usted está enojado por algún tema sexual, cualquiera que fuere, discuta
limpiamente. Sea sensible y respetuoso con los sentimientos de su pareja:
nunca le ofenda diciéndole cosas como 'Eso es insólito' o 'Qué
estupidez', porque su compañero se sentirá muy inseguro y se pondrá a
la defensiva. Asimismo, hable siempre del problema actual; no haga aflorar
asuntos del pasado cuando critique a su pareja.
¿Su
pareja dice en la cama lo que usted desea oír?