Una
palabra acerca de los celos moderados
Hasta
aquí nos hemos dedicado particularmente a las formas extremas de los
celos, es decir aquellas que provocan un dolor y una furia tremendos. Los
celos no siempre alcanzan esos extremos: también se presentan en dosis más
moderadas. ¿Con qué frecuencia experimenta usted celos moderados? Cuando
experimenta celos moderados, ¿cuánto suelen durar?
La
mayoría de las personas experimentan celos moderados con mucha más
frecuencia que celos extremos ("cada vez que lo veo flirtear con una
mujer atractiva", "cada vez que ella expresa admiración por otro
hombre"). Esa experiencia dura mucho menos (más que días, segundos), y
es mucho menos dolorosa y traumática. De hecho, algunas personas incluso
dicen que este tipo de celos le agregan cierto condimento a sus
relaciones. Una mujer que se describe a sí misma como felizmente casada
explica:
"Cuando
lo veo flirteando con una mujer atractiva -los ojos le brillan y tiene
una ex presión radiante- me recuerda lo guapo que es. Siento una
punzada de celos, pero no es un sentimiento desagradable. Hasta podría
decir que en cierta medida me agrada. Le agrega emoción a nuestra relación,
es como una forma de coqueteo. Me da la certeza de que no debo dar por
descontado su amor... Si me mantengo serena es porque me siento segura de
su amor, y sé que cuando lleguemos a casa vamos a hablar de aquella otra
mujer, y nos vamos a reír de todo el episodio."
Los
celos son como la pimienta. Úselos con moderación y le agregarán sabor
a la relación. Pero usados en demasía pueden quemar. De hecho, en uno de
mis estudios acerca del agotamiento del matrimonio descubrí que cuanto más
intensos eran los celos que experimentaban las personas en su relación, más
probable era que ésta se agotara) Con los celos moderados parece
verificarse lo contrario.
La
"persona celosa" y la "persona no celosa"
Volvamos
ahora al tema de la definición que cada uno hace de sí mismo como celoso
o no celoso. Las personas que se describen a sí mismas como celosas
aseguran también que sufren los celos más intensamente y con más
frecuencia que las que se describen como no celosas. En el primer grupo,
los celos se desencadenan más fácilmente y duran más tiempo. Estas
personas consideran que sus celos son un verdadero problema y reconocen
haber experimentado celos en todas las etapas de sus vidas. Los otros los
ayudan a confirmar su percepción de sí mismos como personas celosas. Las
personas que les conocen bien y las que han tenido relaciones íntimas con
ellas las consideran celosas.
Sin
embargo, como hemos visto a lo largo de esta sección, las personas que se
describen a sí mismas como no ce losas también experimentan celos cuando
una amenaza se cierne sobre una relación importante. Más aún, los
experimentan con los mismos síntomas físicos, emocionales y cognitivos
que las personas que se definen a sí mismas como celosas. Los
experimentan como reacción a factores desencadenantes similares y en un
orden de importancia similar: un amorío con alguien a quien conocen y
envidian provoca los celos más intensos, y los celos que provoca un amorío
con alguien a quien no conocen y a quien tienen en baja estima son los
menos intensos.
Si
bien los factores desencadenantes y la experiencia concreta de los celos
son similares en ambos grupos, hay una serie de diferencias entre las
relaciones de quienes se describen como personas celosas y de quienes se
consideran personas no celosas. Las personas no celosas se sienten más
seguras de su relación, esperan que dure más tiempo y están más
seguras de que sus compañeros nunca les han sido infieles. En contraste
con esto, ocurre que entre las personas que se describen como celosas, aun
cuando tengan buenas razones para sentirse inseguras en sus relaciones y
experimentar ce los, algunas perciben sus celos como un rasgo de su
personalidad. No dicen: "Estoy sintiendo estos celos porque mi marido,
con quien estoy casada desde hace treinta y cinco años, ha tenido un amorío".
Dicen más bien: "Estoy sintiendo es tos intensos celos porque soy una
persona celosa". La primera respuesta implica que el problema es
producto de la situación y que, por lo tanto, puede tener solución. La
segunda implica que el problema es inherente a la personalidad del
individuo y, por lo tanto, es mucho más difícil de solucionar.
Habida
cuenta de que hay entre la gente un gran consenso acerca de cuáles son
los factores desencadenantes de los celos y cómo se los experimenta, es
sorprendente que haya quienes prefieren explicarlos como un rasgo de
personalidad frente al cual es poco lo que se puede hacer, y en cambio
otros los expliquen en el contexto de una situación particular en la que
lo que se puede hacer es muchísimo.
Es
posible, desde luego, que algunas personas vean sus celos como un rasgo de
personalidad porque ello explica conductas que de otro modo resultarían
inaceptables. Los celos sexuales están ampliamente aceptados como
fundamentos de indignación moral en nuestra cultura. El "sentirse ce
loso" sirve como explicación o excusa para una variedad muy amplia de
acciones hostiles, amargas y violentas. Sin el con texto legitimador de
los celos estas mismas acciones serían consideradas síntomas de una
severa patología y perturbación mental.
No
es sorprendente que las personas que se describen a sí mismas como
celosas tiendan también a atribuir más efectos positivos a los celos y
los consideren más positivos en general que las personas que se describen
a sí mismas como no celosas. Por ejemplo, las personas celosas tienden a
creer que los celos nos enseñan a no dar por descontado el amor, hacen
que las relaciones duren más tiempo, inducen al compromiso, aportan emoción
a las relaciones anodinas, hacen que el compañero de uno parezca más
deseable y que uno ponga a su relación bajo análisis.
Pero
aunque ser una "persona celosa" puede servir para disculpar ciertas
conductas inaceptables ("Es por eso que no quiero que bailes con nadie más
que yo"; "Es por eso que tuve una rabieta"), a la larga provoca más
problemas que los que resuelve. La razón: reduce enormemente nuestra
libertad de acción y nuestra capacidad de hacer frente a los factores
desencadenantes de los celos.
Dicho
esto, vuelvo ahora a la pregunta planteada al comienzo de esta sección:
¿Es usted una persona celosa?
Sea
cual fuere su respuesta, probablemente esté interesado en aprender algo
acerca de las raíces inconscientes de sus celos, que son el tema de la próxima
sección.
Las
raíces inconscientes de los celos sentimentales
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