¿Son
universales los celos?
No
existe ninguna cultura conocida, incluidas aquellas las que los celos son
considerados vergonzosos e indeseables, que esté completamente libre de
los celos. Ésta parece ser la conclusión más razonable de nuestro
examen de las formas en que los celos se experimentan y expresan en
diferentes culturas. Aun los todas, a pesar de que cuentan con una sanción
social que desalienta los celos, creen que después de la muerte los celos
que se experimentaron en vida deben ser castigados, lo que demuestra que
la sanción no logró eliminarlos del todo. Si hay un castigo, debe haber
culpables. Una cultura puede socializamos para que no expresemos los
celos, pero no puede evitar que nos sintamos celosos cuando percibimos que
una amenaza se cierne sobre una relación que nosotros valoramos.
La
conclusión de que los celos son universales es corroborada también por
algunas investigaciones recientes. En un estudio se comparó a niños
ingleses y holandeses con niños que vivían en una aldea aislada en el
Himalaya. El estudio reveló que los niños de ambos grupos eran
conscientes de las situaciones que provocan los diversos afectos, entre
ellos los celos. En otro estudio, se preguntó a estudiantes de Hungría,
Irlanda, México, Holanda, Rusia, Estados Unidos y Yugoslavia acerca de
determinadas situaciones susceptibles de despertar sus celos. Los
resultados indicaron que para casi todos, los besos, el flirteo y el
acercamiento sexual entre su compañero y un tercero provocaban una
respuesta de celos. Muchos menos celos provocaban el hecho de que su compañero
bailara con otros, los abrazara o tuviera fantasías sexuales con ellos.
Hubo, sin embargo, algunas diferencias culturales relacionadas con
respuestas específicas.
Hemos
visto que también Freud creía que los celos eran universales. A
diferencia de los psicólogos transculturales que basan su conclusión en
pruebas muy variadas recolectadas en muchas sociedades diferentes, Freud
basó su conclusión en pruebas que recogió de las profundidades
inconscientes de la psiquis humana. Creía que los celos son universales
porque tienen sus raíces en experiencias infantiles que todos
compartimos.
Valdría
la pena señalar, no obstante, que Freud no sólo creía que los celos son
producto de la mente de un individuo aislado, sino también que la cultura
contribuye a su desarrollo. Según Freud, los celos se agravan en una
cultura que adora a un dios monoteísta que proclama: “No tendréis ningún
otro Dios más que yo... porque Yo, el Señor vuestro Dios, soy un Dios
celoso”. Los celos también se agravan en una cultura que defiende
ideales como el del matrimonio monógamo y el de un yo racional y
reprimido. Una cultura así nos alienta a desear la exclusividad en el
amor, lo que torna difícilmente aceptables nuestras propias infidelidades
y las del otro, sean reales o imaginadas. Aunque algunas culturas pueden
mitigar los dolores de los celos, Freud no imaginaba una civilización
donde la gente pudiera sentirse completamente libre de este
“malestar”.
La
sociobiología también defiende la noción de que los celos son
universales. Tal vez usted recuerde que Darwin consideraba que los celos
son una defensa innata del vínculo que une a la pareja, y que
evolucionaron a través de la selección natural para aumentar la
probabilidad de que la pareja pudiera mantenerse unida y reproducirse.
¿Qué
tiene que ver todo esto con su problema de celos?
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