¿Por
qué considerar las diferencias de sexo en el análisis de los celos?
Hemos
visto que los hombres pueden responder a los celos en una forma que es típicamente
femenina y las mujeres pueden hacerlo en una forma típicamente masculina.
Sin embargo, las investigaciones en torno del tema muestran que las
parejas como la de Adam y Laura son una excepción, en particular durante
los años de educación de los hijos. La mayoría de los hombres y las
mujeres tienden a responder a los celos en la forma que es característica
de su sexo. Como lo ilustró el caso de Ron y Carol, el conocimiento de
estas diferencias puede ayudar a las parejas a desbaratar su propia
falacia de singularidad y trabajar en busca de la solución de su problema
de celos.
Sin
embargo, el hecho de que haya excepciones sugiere que las diferencias
entre las respuestas “masculina” y “femenina” a los celos no son
puramente innatas, como afirman los sociobiólogos. El código genético
no es todo poderoso, y mucho menos en una criatura tan sofisticada como un
ser humano. Estas diferencias son más bien producto de fuerzas evolutivas
que actúan en combinación con una variedad de otras fuerzas presentes en
la sociedad, en la relación y en el individuo.
Esto
nos retrotrae a la noción de los celos como producto de una interacción
entre una cierta predisposición y un cierto factor desencadenante. El código
genético y las diferencias de poder fijadas por la sociedad influyen,
cada uno a su modo, en las diferentes predisposiciones a los celos de
hombres y mujeres. Que estas predisposiciones se manifiesten o no depende
de la dinámica de la relación en cuestión y de los procesos internos de
la mente del individuo.
Una
evaluación del enfoque sociobiológico
El
enfoque sociobiológico nos ayuda a centrar la atención en las diferentes
formas en que hombres y mujeres expresan los celos. Cuando se les dice a
las parejas que otros hombres y mujeres experimentan los conflictos de
celos de una manera semejante se sienten sumamente aliviadas. La
consecuencia de ello es que suelen sentirse capacitados para enfrentar sus
propios celos y los de su compañero con más comprensión y sin echarle a
éste la culpa.
A
diferencia del enfoque sociobiológico, que pone de relieve las
diferencias entre hombres y mujeres en lo tocante a los celos, los
enfoques psicodinámico, sistémico y conductista consideran que las
diferencias de género son práctica mente irrelevantes para el
tratamiento de los celos. El enfoque psicodinámico reconoce que las
experiencias infantiles de niños y niñas son diferentes, pero el proceso
de sacar a la luz el trauma inconsciente que está en la base de un
problema de celos es el mismo para hombres y mujeres. En el enfoque sistémico,
aunque hombres y mujeres desempeñan distintos papeles en una relación
sentimental, el objetivo de desmontar las pautas de interacción negativas
no depende de quién desempeña cada papel. En el enfoque conductista no
importa si es un hombre o una mujer el que responde inadecuadamente a un
factor desencadenante de celos: el objetivo de la terapia es des aprender
esa respuesta inadecuada y sustituirla por otra más adecuada.
El
enfoque sociobiológico ha recibido muchas críticas por su tendencia a
utilizar razonamientos circulares y explicaciones que nunca pueden
verificarse o refutarse empíricamente. Considera los fenómenos
existentes, como las diferencias entre los sexos en sus respuestas a los
celos, y sostiene que debe haber una razón evolutiva que explique su
existencia. Los sociobiólogos están convencidos de que si no hubiera
ninguna razón evolutiva para la supervivencia de un determinado rasgo, éste
no habría llegado hasta la actualidad. Pero probar un fenómeno por su
existencia no es una prueba válida.
Otra
crítica se dirige al intento de los sociobiólogos de vincular los celos
humanos con los celos animales, a partir del supuesto de que ambos son
producto de la programación genética. En realidad, sostienen los críticos,
no hay investigaciones empíricas que permitan vincular di rectamente los
celos con un gen determinado.
Por
añadidura, la noción sociobiológica de que los ce los son
“naturales” y reflejan algún tipo de imperativo biológico es
peligrosa. Puede justificar respuestas inaceptables a los celos, como la
violencia. Como veremos más adelante, hay una larga tradición de
tolerancia hacia los hombres que matan a sus amantes y rivales basada en
la creencia de que estos hombres no pueden evitar lo que hacen. Es mucho
menos probable que este imperativo biológico sea esgrimido para defender
a las mujeres celosas.
La
noción de que hombres y mujeres estarían “programados” para
responder a los celos en formas determinadas también puede usarse como
excusa para no trabajar en la solución de un problema de celos.
La
integración de la perspectiva sociobiológica con la del poder
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