Los
celos protegen al amor
Al
principio se ha planteado la idea de que los celos son una reacción a lo
que percibimos como una amenaza que se cierne sobre una relación valorada
por nosotros o sobre su calidad. En otras palabras, los celos apuntan a
proteger las relaciones. No se trata de una inútil huida irracional, sino
de una señal provechosa que podemos aprender a interpretar correctamente.
También son un mecanismo de absorción de las conmociones que puede
facilitar tanto el crecimiento personal como el enriquecimiento de la
relación. Cada uno de los efectos positivos de los celos que se analizan
en esta sección puede ser considerado como una función que éstos
cumplen como protectores del amor.
Los
celos nos hacen analizar nuestra relación con la esperanza implícita de
que esa relación, y su calidad, se mantendrán incólumes. Nos enseñan a
no dar por descontado el amor del otro; de este modo, nos aseguran que
seguimos valorando a nuestro compañero y nos ayudan a expresarlo en
nuestras interacciones cotidianas dentro de la pareja. Son un signo de
amor: nos indican que valoramos la relación que ellos protegen. Esto es
cierto aun en las situaciones extremas en las que los celos desembocan en
violencia. Son un instrumento para inducir al compromiso: protegen los límites
de las relaciones íntimas. Intensifican los afectos, y mantienen así
encendida la chispa de las relaciones íntimas. Le agregan pasión al sexo
y de ese modo ayudan a mantener su calidad en el seno de la relación.
La
historia que referiré a continuación ilustra muchos de los efectos
positivos de los celos analizados en esta sección. Ilustra también
varias de las cuestiones analizadas a lo largo de esta guía.
Una
historia de amor y celos: Alan, Linda y Gail
Volver al
Index de este curso