Los
celos nos hacen examinar nuestra relación
Si
usted es como la gran mayoría de las personas, lo más probable es que
después de la primera etapa de cortejo e idilio no se haya entregado muy
a menudo a examinar la relación, si es que lo hizo alguna vez. Del mismo
modo, es probable que usted no examine a menudo su trabajo o sus
relaciones con los miembros de su familia. Todo este autoexamen lleva un
tiempo y un esfuerzo del que la mayoría de nosotros no disponemos. Puede
ser que usted evo que la respuesta común de personas que intentaron una
relación abierta y decidieron dejarla porque les exigía demasiado
tiempo: “Uno tiene que hablar de la relación todo el tiempo. Hay que
analizar y volver a analizar las reglas que uno se ha impuesto y que por
alguna razón no están funcionando. Es agotador. No deja ni tiempo ni
energía para ninguna otra cosa”.
Los
celos, con toda la confusión afectiva y física que generan, nos dan la
oportunidad de examinar nuestra relación sin tener que hacer un esfuerzo
adicional. Para decir lo de otro modo: si usted ya ha sufrido los
padecimientos de los celos, no desperdicie la oportunidad de aprender algo
valioso acerca de usted mismo y de su relación. Deje que los celos lo guíen.
Analice cuestiones como éstas: ¿Qué me revela esta experiencia sobre mí
mismo? ¿Qué me dice sobre la relación? Este tipo de análisis es
sumamente productivo si viene acompañado por preguntas más orienta das a
la acción, tales como: ¿Es éste el tipo de relación que quiero para mí?
Y si la respuesta es no, ¿qué puedo hacer para cambiar las cosas?
Los
celos les enseñan a las personas a no dar por descontado el amor del otro
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