Las
situaciones que desencadenan los celos
Es
probable que no le resulte sorprendente descubrir que la intensidad de la
experiencia con los celos está relacionada con las circunstancias en que
éstos despiertan. A las personas que participaron en mi investigación se
les plantea ron las siguientes situaciones. Eran todas situaciones reales
que les habían ocurrido a personas reales. ¿Cuántos
celos experimentaría usted si...
.
durante una fiesta, su compañero se dedica a
flirtear y pasa buena parte del tiempo bailando íntima mente y comportándose
provocativamente con alguna otra persona?
.
su compañero dedica mucho tiempo, durante una
fiesta, a bailar con otra persona?
.
su compañero se pasa un largo tiempo durante
una fiesta conversando con otra persona?
.
están en una fiesta y su compañero desaparece
por un lapso prolongado?
.
están en una fiesta y después de un rato
usted se da cuenta de que no sabe dónde está su compañero?
.
atiende el teléfono de su casa y el que llama
dice: "perdón, número equivocado", o simplemente cuelga?
.
llama por teléfono a su compañero y la línea
está ocupada?
Si
usted es como las otras personas que respondieron, debería sentir más
celos en la primera situación, cuan do su compañero se comporta más
provocativamente. No debería sentir celos en las tres últimas
situaciones: cuan do el teléfono está ocupado, cuando alguien corta la
comunicación al atender usted o cuando no sabe dónde esta su compañero
durante una fiesta. Si estas últimas situaciones le provocan celos, usted
es una persona "anormal mente" celosa. Ésta puede ser una condición
temporaria provocada por el descubrimiento reciente de un amorío o también
una condición más permanente. Si la primera situación no le provoca
celos usted es una persona "anormalmente" no celosa.
La
mayoría de las personas que respondieron esta pregunta se sintieron
celosas incluso en situaciones me nos extremas que aquella en que su compañero
bailaba íntimamente con otra persona; para muchos, ese comporta miento es
una razón suficiente para abandonar la relación y no simplemente la
fiesta. Ver que el compañero de uno pasa mucho tiempo durante una fiesta
bailando con otra persona ("sólo porque él, o ella, baila tan
maravillosamente, y por ninguna otra razón") es suficiente para poner
celosas a la mayoría de las personas. Lo mismo vale para el caso en que
uno ve que su compañero pasa mucho tiempo durante una fiesta conversando
con otra persona ("sólo porque él, o ella, trabaja en la misma empresa
y resulta políticamente conveniente"). Si usted se encuentra en una
situación así, y su compañero "no puede entender" por qué usted
está haciendo semejante escándalo por un baile o una conversación
"inocentes", puede consolarse (y explicárselo a su compañero) con la
certeza de que la mayoría de las personas habrían reaccionado del mismo
modo. Dicho de otro modo, usted no es una persona "anormalmente"
celosa.
Analicemos
algunos otros de los desencadenantes más comunes de los celos.
¿Sentiría
(o siente) usted celos cuando su compañero...
.
tiene un (o una) amante?
.
tiene un amigo (o amiga) íntimo que es soltero
(o soltera) y está disponible?
.
tiene un amigo (o amiga) íntimo?
.
se relaciona con personas solteras y
disponibles?
.
expresa su aprecio e interés por una persona a
la que ha conocido casualmente?
.
expresa su admiración por un desconocido
atractivo que ve pasar?
.
expresa su admiración por una estrella del
cine o la televisión?
Cuando
es más probable que la gran mayoría de las personas se pongan celosas es
cuando su compañero tiene un amorío. Se trata de una buena razón: las
investigaciones dan a entender que la mayoría de los matrimonios en los
que hay un amorío terminan en divorcio. Un amorío es una amenaza
importante para una relación íntima, y los celos que desencadena
reflejan eso. La admiración por una estrella del cine, en cambio, no
provoca celos a la mayoría de las personas. Si usted siente celos aun en
esa situación, es una persona "anormalmente" celosa. Si usted no
siente celos ni siquiera cuando su compañero tiene un (o una) amante, o
ya no valora la relación o bien es una persona "anormalmente" no
celosa.
Sin
duda, la situación que es más probable que provoque celos es aquella en
la que el compañero tiene un (o una) amante. Pero resulta que aun en este
caso hay diversas variantes. ¿De qué magnitud
serían los celos que usted experimentaría si...
.
su compañero le anuncia que él, o ella, se ha
enamorado de otra persona y está considerando la posibilidad de
abandonarle?
.
su compañero tiene un amorío importante y
prolongado?
.
su compañero tiene un amorío, pero le asegura
que es resultado de su necesidad de variación y no afecta de ninguna
manera su relación?
.
su compañero está abierto a experiencias
sexuales ocasionales y las tiene con frecuencia?
.
descubre que hace poco su compañero tuvo
una relación ocasional "de una noche"?
.
descubre que su compañero tuvo un amorío hace
muchos años, cuando ustedes dos ya eran una pareja?
.
descubre que su compañero tuvo un amorío hace
muchos años, antes de que ustedes dos fueran una pareja?
.
descubre que su compañero tuvo un amorío hace
muchos años, cuando ustedes dos ya eran una pareja, con una persona que
ahora está muerta?
.
descubre que su compañero tuvo un amorío hace
muchos años, antes de que ustedes dos fueran una pareja,
con una persona que ahora está muerta?
Todas
las personas que respondieron a estas preguntas dijeron que los celos más
intensos correspondían a la situación en la que su compañero les
anuncia que él (o ella) se ha enamorado de otra persona y piensa
abandonarla. Esta es la pesadilla que desencadena los celos más intensos,
aun en aquellas situaciones en que este tipo de amenaza no se plan tea. La
razón es obvia: esta situación representa la peor amenaza posible a una
relación de amor considerada valiosa: su final no querido, no esperado y
doloroso.
En
uno de mis talleres, una mujer contó lo que había ocurrido cuando se
encontró en esta precisa situación.
"Mi
esposo llegó a casa una noche con aspecto muy sombrío. Cuando le pregunté
cuál era el problema, dijo que se había enamorado de otra mujer, que había
estado teniendo un amorío con ella durante cierto tiempo, y que
finalmente había decidido dejarme e irse a vivir con ella. Yo me enfurecí.
Le salté encima y empecé a pegarle en la cara con las manos. Él es
mucho más gran de y fuerte que yo, pero no hubo caso, no pudo detenerme.
No paré hasta que me di cuenta de que su cara estaba llena de sangre."
Años
después del incidente todavía no lo había superado. Cuando lo contó en
el taller temblaba y sollozaba, y todavía no lograba comprender cómo
ella, una persona sensata, serena y no violenta podía haber hecho lo que
hizo. Sin embargo, los profesionales saben que en la situación que vivió
esta mujer es en la que más altas son las probabilidades de que se
produzca una reacción violenta. La persona que es abandonada por otra
siente que la empujan contra la pared y que no dispone de ningún recurso
para impedir la inminente catástrofe. La violencia es una respuesta a la
frustración, al dolor, la rabia y la desesperación. (Volveremos sobre
este punto más adelante, durante el análisis de la relación entre los
celos sentimentales y la violencia.)
A
la mayoría de las personas interrogadas el solo hecho de contemplar la
posibilidad de que su compañero las abandonara les resultaba intolerable.
Otras situaciones relacionadas con algún amorío en curso -incluso una
aventura ocasional de una noche- también provocaban muchos celos. En
cambio, un amorío que tuvo lugar muchos años atrás, especialmente si
ocurrió antes de que fueran una pareja, despertaba pocos celos o no los
provocaba en absoluto.
¿La
razón? Este tipo de amorío ya no plantea una amenaza a la relación. En
las raras ocasiones en que ello ocurre -como en el caso de la esposa que
no para de contarle a su nuevo marido cuán maravilloso era su difunto
esposo-, lo más probable es que desencadene celos. Esto es así a pesar
de que la "otra persona" ya no significa una amenaza "real" para
la relación.
Una
relación pasada puede provocar una amenaza "percibida" aun en el caso
de que no haya una provocación tan obvia. Una mujer describió los celos
que sintió cuando vio por primera vez a la ex esposa de su marido:
"Estábamos
en el estadio, sentados, esperan do que empezara el partido de fútbol,
cuando mi marido dijo, "Ahí está Meg", y
señaló a una mujer que estaba sentada del otro lado del pasillo. Sentí
que la sangre se me iba a la cabeza y pensé que me desmayaba. El hecho de
que el divorcio hubiese sido terrible y que hubiese ocurrido antes de
estar juntos nosotros no significaba nada para mí en ese momento. Lo único
que podía pensar es que habían sido novios en la secundaria, algo que
nosotros nunca pudimos ser, y que él había estado locamente enamorado de
ella en aquellos días de su juventud."
Aun
un amorío que tuvo lugar muchos años atrás con una persona que ahora
está muerta puede provocar celos en su momento a pesar del hecho obvio de
que esa persona no puede significar una amenaza real, porque la persona
muerta plantea una amenaza a la calidad de la relación.
Un
ejemplo muy ilustrativo de una situación de ese tipo es el que se
describe en el cuento corto de James Joyce, El muerto. Después de una
espléndida cena familiar de Noche buena, Gabriel siente deseos de hacer
el amor con su esposa Gretta. Pero ella está
ensimismada en algo; una canción que alguien cantó en la reunión le
recordó a un joven que cono ció en su adolescencia. Gabriel, que quiere
hacerla salir de ese estado de ánimo poco propicio para hacer el amor,
siente una punzada de celos:
"Al
hacerle la pregunta trató de mantener el tono frío pero cuando habló le
salió una voz tímida e indiferente.
"-Supongo
que estabas enamorada de este Michael Fury, Gretta
-dijo.
"-Lo
pasaba muy bien con él en ese entonces -replicó ella.
"Lo
dijo con una voz opaca y triste. Gabriel, que ahora sentía cuán vano sería
tratar de llevar la a hacer lo que él quería, le acarició una mano y
dijo también con tristeza:
"-¿Y
de qué murió tan joven, Gretta? ¿Tuberculosis?
"-Creo
que murió por mí -respondió ella. "Un vago terror se apoderó de
Gabriel al es cucharla, como si en ese momento en que se había
esperanzado con salir airoso de la situación, un ser impalpable y
vengativo se alzara ante él, reuniendo fuerzas para atacarlo desde su
vago mundo. Sin embargo, logró liberarse de él gracias a un esfuerzo de
la razón y siguió acariciándole la mano.
La
razón le dice a Gabriel que no hay nada que temer. Sin embargo, sabe
perfectamente bien que Fury, el muerto, lo ha
derrotado en la batalla por el amor de Gretta.
Así
como una relación del pasado todavía puede plantear una amenaza, sitas
circunstancias en las que se descubre un amorío resultan ser penosas
pueden entrañar una amenaza adicional no sólo para la relación en sí
misma sino también para la imagen que los otros tienen de la pareja.
¿De
qué magnitud serían los celos que usted experimentaría en cada una de
las siguientes situaciones? ¿No se sentiría celoso en absoluto? ¿Sentiría
celos moderados? ¿Se sentiría sumamente celoso? Una vez más, todas éstas
son situaciones que realmente ocurrieron.
Usted
descubre que su compañero tiene un amorío y...
.
Su compañero actúa con suma indiscreción, estalla un escándalo en
medio de una gran fiesta, usted se encuentra colocado en el papel del
amante traicionado y se espera que reaccione.
.
Su compañero actúa con suma indiscreción, estalla un escándalo, usted
se encuentra colocado en el papel del amante traicionado y se entera de
todo estando solo.
.
Todo el mundo menos usted lo sabe desde hace
tiempo pero nadie ha dicho nada.
.
Todo el mundo lo sabe.
.
Sólo usted y unos pocos y fieles amigos íntimos lo saben.
.
Su compañero actúa con mucha discreción, los úni
cos que lo saben son los tres implicados, y ellos dos saben que usted lo
sabe.
.
Su compañero actúa con mucha discreción, nadie más lo sabe, y su compañero
no sabe que usted sabe.
De
acuerdo con las respuestas de los interrogados, el peor desencadenante de
los celos no es la situación en la que estalla un escándalo en medio de
una gran fiesta. Una mujer que se encontró en esta situación describe así
la experiencia:
"Yo
quería irme de la fiesta, y como no podía encontrar a mi marido, decidí
irme sola. Fui a buscar mi abrigo con otros invitados que también se
disponían a partir. Abrí la puerta del dormitorio donde habíamos dejado
los abrigos con los otros invitados pisándome los talones. Allí, encima
de la pila de abrigos, estaba mi marido follando con la puerca con la que
había estado flirteando toda la noche... Sentí que la sangre me subía a
la cabeza y me empezaron a temblar las rodillas. Pero sabía que todo el
mundo me estaba mirando y esperando mi reacción. Así que me limité a
decir: 'Adiós, querido. Me voy a casa', y me fui."
La
serenidad con la que reaccionó le dio a esta mujer la posibilidad de
mantener la situación bajo control. Ésta y otras experiencias similares
indican que, en general, las personas prefieren minimizar sus reacciones
de celos en público. La expresión valiente que adoptan les ayuda a
controlar sus reacciones, en cierta medida al menos, y manejar mejor sus
celos.
Cuando
usted descubre que su compañero tuvo duran te años un amorío del que
todo el mundo estaba enterado menos usted, no tiene la presencia de ánimo
que una actuación pública como la mencionada puede procurarle. Un hombre
que pasó por esta experiencia devastadora la describe así:
"Estuvimos
casados treinta y siete años y yo estaba seguro de que el nuestro era un
matrimonio maravilloso. Un día volví a casa temprano y descubrí a mi
esposa en el dormitorio con un hombre a quien yo consideraba uno de mis
mejores amigos. Para mí fue devastador. Luego descubrí con horror que
esto había estado sucediendo desde hacía varios años y que todos
nuestros amigos y conocidos lo sabían pero nadie había dicho nada. Me
sentí traicionado y humillado. Me los imaginaba hablando a mis espaldas,
riéndose de mí..."
El
hombre sentía que hubiera sido más fácil soportar la situación si sólo
hubieran estado enterada de ella las tres
personas implicadas.
Uno
podría argüir que un amorío que ha durado años no plantea una gran
amenaza a un matrimonio, especialmente si todos, entre ellos el compañero
infiel, han tratado de protegerlo manteniendo esa relación en secreto.
Aunque el descubrimiento de la "puerca encima de los abrigos" puede
ser más molesto en ese momento preciso, un amorío secreto que se ha
prolongado en el tiempo representa una amenaza mucho más grave. De todos
modos, ambos incidentes soca van los cimientos de la confianza en el
matrimonio.
¿Por
qué nuestra reacción a situaciones "públicas" de esa naturaleza es
tan extrema? La razón es que estas situaciones amenazan la imagen pública
de nuestra relación. Hemos sido socializados para creer que la gente se
enamora de su "alma gemela" y vive con ella, y sólo con ella, "y
son felices para siempre". Parte del dolor relacionado con el des
cubrimiento de que nuestro compañero está teniendo un amo río proviene
de la toma de conciencia de que ya no podernos aplicarnos esa imagen
idealizada a nosotros mismos. Cuando hay otra gente que está enterada del
amorío, la imagen que los demás tienen de nuestra relación queda
destruida. El hecho de que los demás lo sepan nos priva de la opción de
simular ante el mundo que "todo marcha bien".
Gente
que provoca celos