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APRENDER A MANEJAR
LOS CELOS
MANUAL PRÁCTICO
Basado en las
Investigaciones de Ayala Malach Pines

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Las
raíces inconscientes de los celos sentimentales
"Quien
despierta a los perversos demonios que habitan imperfectamente domados un
alma humana y quiere combatirlos, ha de hallarse preparado a no salir
indemne de tal lucha."
SIGMUND
FREUD
Los
celos son normales y universales
Según
Freud los celos son universales no porque sean innatos sino porque son
inevitables. Nadie puede escapar a ellos porque se originan en dolorosas
experiencias infantiles que todos compartimos. Estos traumas infantiles
universales vuelven a experimentarse cada vez que se despiertan nuestros
celos en la edad adulta.
Puesto
que todo el mundo los experimenta, los celos son, por definición, normales.
Freud describe los celos como "uno de esos estados afectivos, como la
tristeza, que hemos de considerar normales. De este modo, cuando parecen
faltar en el carácter y en la conducta de un individuo, deducimos
justificadamente que han sucumbido a una enérgica represión y desempeñan,
en consecuencia, en su vida anímica in consciente un papel tanto más
importante."
En
la perspectiva de Freud, si uno no experimenta ce los cuando una relación
importante está siendo amenazada, hay algo en uno que no está del todo
bien. Es semejante a no sentir tristeza cuando muere alguien que a uno le
interesa mucho. Lo más probable es que una respuesta así signifique que
uno está esforzándose por reprimir sus sentimientos u ocultárselos a los
demás, además de a uno mismo.
Cincuenta
y seis años después de la publicación del trabajo de Freud sobre los
celos, un psiquiatra llamado Emil Pinta publicó
un artículo titulado Pathological Tolerance
(Tolerancia patológica). Describe un síndrome clínico por el cual una
persona que debería responder poniéndose celosa no lo hace. Pinta cita
varios casos en los que un esposo o una esposa aceptaron una relación
sexual entre su compañero y una tercera persona.
En
un caso, John (de veinticinco años) estaba casado con Sharon (de treinta y
tres). Michael (de diecisiete), un desertor de la secundaria que en un
principio había sido con tratado para ayudar con las faenas de la granja,
vivía con ellos y se había convertido en el amante de Sharon. Ésta insistía
en que amaba a los dos hombres y que no deseaba optar por uno de ellos. A
John no le gustaba nada tener otro hombre en la casa haciéndole el amor a
su esposa, pero era renuente a marcharse o a presionar a Sharon para que se
decidiera entre él y Michael.
En
otro caso, Lana (de veintiséis años) estaba casa da con Jack (de treinta y
dos). Durante el año previo al comienzo de su terapia, otra mujer, Marilyn
(de treinta y dos años) vivió con ellos en su casa y compartió sexual-
mente a Jack. Marilyn y Jack trabajaban durante
el día, y Lana se quedaba en la casa cuidando a los dos hijos que Marilyn
tenía de un matrimonio anterior. Lana se describió a sí misma diciendo
que se sentía "no valorada e incomprendida" por Jack, Marilyn
y los niños. La razón primor dial por la que comenzó la terapia fue
"para lograr que los chicos me obedezcan". Era consciente de que su
relación con Jack y Marilyn era emocionalmente
destructiva, pero se negaba a contemplar la posibilidad de marcharse o de
insistir en que Marilyn se fuese.
Pinta
sugiere que la dinámica de la tolerancia pato lógica es idéntica a la de
los celos patológicos. Volveremos a la dinámica de la tolerancia patológica
(y a los dos triángulos) después de examinar la dinámica de los celos
patológicos. Por ahora, creo que la mayoría de las personas estaría de
acuerdo con Pinta en que, tanto en el caso de John como en el de Lana, hay
algo que no es demasiado "normal" en su falta de celos y en el conjunto
de la relación en la que están inmersos.
Un
síndrome clínico similar a la tolerancia patológica es el escotoma psicológico
(ceguera), la incapacidad para advertir o interpretar correctamente
situaciones que para virtualmente cualquier otra persona son desencadenantes
obvios de los celos. Un ejemplo de escotoma psicológico que tal vez usted
recuerde del principio uno es el del esposo cuya esposa flirtea con todo
hombre que se le cruce y se va a la cama con cualquiera que se lo proponga,
y el esposo es el único que no lo sabe y ni siquiera lo sospecha. Una mujer
que se involucró sexualmente con un hombre cuya esposa parecía estar
sufriendo de escotoma psicológico describe así esta extraña experiencia:
"Estábamos
bailando tan provocativamente -prácticamente 'haciéndolo'- que
creo que no había nadie en la fiesta que no se diera cuenta de que algo
estaba pasando. Nadie salvo su esposa, que charlaba con sus amigas y de vez
en cuando nos dispensaba una sonrisa. Sé que a ella no le gusta bailar, y
el esposo dice que tampoco le gusta el sexo, de modo que cuando su marido lo
está 'haciendo' con otras mujeres, ella simple mente no lo advierte. Y
como él insiste en que necesita tener sexo todos los días y para ella una
vez cada tres meses es más que suficiente, es mucho lo que no ve. Quién
sabe, tal vez se sien te aliviada de que alguien esté haciendo el
'trabajo sucio' por ella."
El
enfoque psicodinámico de los celos
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