La
integración de la perspectiva
sociobiológica con la del poder
Después
de pasar revista a las dos explicaciones de las diferencias de los sexos
en los celos -la perspectiva sociobiológica y la del poder- usted se
preguntará cuál de las dos es la "correcta". ¿Son las diferencias
entre los hombres y las mujeres, en lo concerniente a los celos, producto
de procesos evolutivos, o bien de cierta realidad social?
Los
estudiosos de cada uno de estos campos creen que tienen la única
respuesta posible a esta pregunta. Sin embargo, es posible integrar las
dos perspectivas. Los celos son, al menos en parte, producto de una
interacción entre fuerzas evolutivas y fuerzas sociales que operan en el
presente. Como vimos anteriormente, también son producto de ciertos
procesos que se desarrollan en la mente del individuo celoso y de pautas
destructivas en el seno de la relación de pareja.
El
cuadro de los celos que surge de las últimas secciones evoca la imagen de
los círculos concéntricos. El primer círculo es el individuo. El
segundo es la pareja. El tercero es la cultura donde vive la pareja. Los
celos son experimentados por el individuo, se ponen en escena en la relación
de pareja y se configuran de acuerdo con la evo lución y las fuerzas
sociales.
Ahora
podemos pasar a examinar las fuerzas sociales que definen cuándo se
experimenta celos y cómo se los expresa.
Los
resultados de un estudio que llevé a cabo recientemente sugieren que las
actitudes hacia los celos en Esta dos Unidos podrían estar cambiando una
vez más. En el estudio participaron 120 personas (55 hombres y 65
mujeres) que respondieron a 24 diferentes situaciones de celos. Además,
se les pidió que respondieran a la pregunta:
"Cuán
celoso es usted?" Comparé las respuestas que dieron estas personas en
1991 con las de las 103 personas a las que se les había hecho la misma
pregunta en 1980. En el grupo actual se verifican niveles
significativamente más altos de celos. Una explicación puede ser que en
los años noventa la gente está más comprometida con las relaciones monógamas,
sea como producto de la amenaza que plantean el sida y otras enfermedades
de transmisión sexual, o como reacción violenta contra la promiscuidad
sexual de las décadas previas. El mayor compromiso con la monogamia
acarrea una mayor aceptación de los celos.
¿Son
universales los celos?