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APRENDER A MANEJAR
LOS CELOS
MANUAL PRÁCTICO
Basado en las
Investigaciones de Ayala Malach Pines

"Dar
vuelta la tortilla"
La
contraparte de la técnica "Simulación" es otra técnica que mencioné
antes, llamada "Dar vuelta la tortilla", en la que se le pide al compañero
no celoso que haga el papel del celoso." Los terapeutas de pareja Won-Gi
Im, Stefanie Wilner y Miranda Breit, que desarrollaron esta técnica, nos
aportan un ejemplo de cómo puede emplearse con éxito.
El
esposo, un médico de cuarenta y cinco años, pidió ayuda porque su
matrimonio de veintiún años estaba en problemas a consecuencia de los
celos de su esposa. La mujer expresaba sus celos, infundados, enfureciéndose
y acosándolo con llamadas telefónicas al hospital donde él trabajaba, lo
que le provocaba enormes molestias.
Se
le pidió al esposo que representara el papel de cónyuge celoso sin
revelarle a la esposa que lo haría. Como a lo largo de los años había
aprendido cómo se comporta una persona celosa, representó el papel de
esposo celoso con tanta destreza y discreción que su esposa no se dio
cuenta de que estaba fingiendo. Aunque antes no solía llamar a su casa,
ahora comenzó a llamar a su esposa con frecuencia para controlarla,
verificar si estaba en casa y averiguar en detalle qué era lo que estaba
haciendo. Le hacía observaciones críticas y cargadas de sospecha acerca de
la ropa nueva que usaba y expresaba su disgusto cada vez que ella mostraba
el más mínimo interés por otro hombre.
El
resultado fue espectacular. La esposa, halagada por la atención que le
prestaba su marido y el renovado interés que demostraba por ella, puso fin
definitivamente a su conducta celosa. Se volvió agradable y amorosa con su
marido, y expresó su remordimiento por la forma en que se había estado
comportando. En un seguimiento que se verificó a los ocho meses, el marido
comentó que su esposa seguía comportándose amorosamente, si bien él, por
precaución, seguía representando de vez en cuando el papel de marido
celoso.
Tanto
en la técnica de "Simulación" como en la de "Dar vuelta la
tortilla", se le pide a uno de los cónyuges que actúe diferente a como
es su costumbre (es decir, que imite la conducta del otro cónyuge) como una
forma de cambiar la dinámica que caracteriza al problema de celos. El
siguiente ejercicio tiene la finalidad de lograr que ambos miembros de la
pareja trabajen juntos en la solución del problema de celos.
Para
realizar este ejercicio cada uno de ustedes deberá utilizar tres hojas de
papel. En la parte superior de la primera, escriba el encabezado:
"Conductas que me despiertan celos" o "Conductas celosas que me
alteran los nervios". De bajo de este encabezado, si usted es el cónyuge
celoso, confeccione una lista de todas las cosas que hace su compañero que
le provocan celos; si usted es el cónyuge no celoso, pondrá en la lista
las cosas relacionadas con los celos que hace su cónyuge y que lo hacen
sentirse enfadado, frustrado, acorralado o herido. Por ejemplo, un punto de
la lista del cónyuge celoso puede ser: "Cuando te derrites con cualquier
mujer que te encuentras por la calle después de haber sido desagradable
conmigo". Un punto del cónyuge no celoso puede ser: "Tus sospechas ante
cualquier mujer con la que me tropiezo por casualidad".
En
la parte superior de la segunda hoja, escriba: "Las necesidades que
fundamentan mis celos" (si usted es el cónyuge celoso) o "Las
necesidades que fundamentan mi irritación" (si usted es el cónyuge no
celoso). Debajo de este segundo encabezado escriba las diferentes
necesidades que considere el núcleo de sus celos o su irritación. Por
ejemplo, en el núcleo de los celos desencadenados al verlo actuar con
dulzura con otras mujeres puede haber una necesidad de sentir que usted es
especial, que usted es "la niña de sus ojos". En el núcleo del enfado
por las sospechas de ella puede haber una necesidad de sentir que uno es
digno de confianza.
En
la parte superior de la tercera hoja escriba: "De seos". Bajo este
encabezado registre qué es lo que podría hacer su compañero para
satisfacer sus necesidades. No pida cosas demasiado generales como "Que me
hagas sentir especial" o "Demuéstrame que te fías de mí". Pida
cosas concretas y específicas que su compañero esté en condiciones de
hacer, cosas que tengan un significado especial para usted. Por ejemplo:
"Llévame a cenar a un lugar romántico" o "Dime que te fías de mí".
Observe que ambos ejemplos son frases positivas: cosas que hacer y no cosas
que evitar. Observe también que ambos ejemplos implican comportamientos
observables, que son el núcleo del enfoque conductista.
Después
de confeccionar sus respectivas listas de de seos, repásenlas y fijen un
orden de importancia asignándole una puntuación de uno a diez a cada deseo
considerando que diez puntos significa "muy importante" y un punto "de
menor importancia". Por ejemplo, ¿cuán importante es que su esposo la
lleve a cenar a un lugar romántico? Cuántos puntos le daría? ¿8?, ¿6?,
¿3? ¿Cuán importante le resulta que él baile con usted una pieza lenta
en una fiesta? ¿Es más o menos importante? ¿Cuán importante es para
usted que su esposa le diga que se fía de usted?
Una
vez que ambos han fijado el orden de importancia de sus pedidos,
intercambien las listas, analicen los de seos de su cónyuge y luego fijen
un orden de importancia en términos de sus dificultades para satisfacerlos.
En este caso, el pedido más difícil de satisfacer tendrá diez puntos y el
menos difícil un punto. ¿Cuán difícil le resulta decirle a su esposo que
se fía de él? ¿8?, ¿6?, ¿3? ¿Cuán difícil le resulta a usted llevar
a su esposa a cenar a un lugar romántico? ¿9?, ¿5?, ¿2?
Es
importante subrayar que los pedidos no son exigencias, y no deberían ser
expresados o entendidos como tales. Son deseos. Cuando su compañero
satisface su deseo le está haciendo un regalo, y debería ser percibido y
recibido de ese modo.
Si
ustedes tienen un problema de celos y están tratando de superarlo traten de
darse todas las semanas al menos tres de estos regalos el uno al otro.
Probablemente no sea fácil. Si fuera fácil ya lo habrían hecho antes.
Puede ser que a usted le resulte difícil darle a su compañero lo que pide.
Puede que le resulte difícil mirar a su compañero a los ojos y decirle que
se fía de él cuando en lo más hondo de su corazón no es así, ya que al
fin y al cabo es por eso por lo que usted responde poniéndose celosa cuando
él actúa demasia do amigablemente con otras mujeres. No tiene que darle
necesariamente los regalos que en su lista tuvieron la puntuación más
alta. Comience con los que tienen puntuación más baja, los que le resultan
menos difíciles. A medida que la relación se torna más amorosa y ganan en
confianza, le resultará cada vez más fácil darle a su compañero también
los regalos más difíciles.
En
último término, una observación acerca de los su puestos. Uno de los
supuestos más dañinos para las relaciones de pareja es que algo que se
pide carece de valor. ("Si tengo que pedirlo ¿qué clase de regalo
es?") Otro supuesto peligroso es que los regalos que su compañero quiere
son las mismas cosas que usted quiere. El ejercicio que acabo de proponer
puede ayudarles a liberarse de es tos supuestos y darse el uno al otro lo
que realmente cada uno quiere. De este modo, ambos obtendrán más
gratificaciones de la relación. Recuerde que obtener el máximo de
gratificaciones posibles al menor coste es una de las metas de la terapia de
parejas conductista.
Una evaluación del enfoque
conductista de los celos
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