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Aprender a conocer y superar
nuestras
BARRERAS
AFECTIVAS
Y EMOCIONALES

MANUAL PRÁCTICO
Basado en las
Investigaciones de
William P. Ryan y Mary E. Donovan
EL TIEMPO Y EL INCONSCIENTE
Lo
pasado pisado. Este concepto descansa en una premisa totalmente
incorrecta, a saber que la psiquis humana funciona conforme al tiempo
lineal y es capaz de establecer distinciones claras entre pasado, presente
y futuro. En realidad sólo la conciencia puede distinguir entre pasado,
presente y futuro: el inconsciente no hace estas distinciones. A decir
verdad, el inconsciente no tiene ningún sentido de tiempo lineal. Cada
vez que un suceso de nuestra vida nos provoca una intensa reacción
emocional, el recuerdo de ese suceso y los sentimientos que lo acompañan
son automáticamente depositados y almacenados en el inconsciente. A
medida que avanzamos por la vida tenemos otras experiencias que hacen
aflorar recuerdos inconscientes de experiencias pasadas, y junto con ellos
afloran también los sentimientos que en su momento experimentamos como
reacción a dichas experiencias. Pero cuando los sentimientos del
pasado reviven en nuestro interior, no los experimentamos como viejos
sentimientos; los experimentamos en el aquí y ahora, a menudo con la
misma intensidad de la primera vez, aunque el suceso haya ocurrido
treinta, cuarenta o sesenta años atrás.
Es como si la identidad adulta nos fuera arrancada de pronto haciéndonos
sentir nuevamente como niños desvalidos. Aunque estemos vestidos con
ropas de adulto por dentro sentimos como si hubiéramos vuelto a los pañales.
Aunque en ocasiones el inconsciente falle en el almacenamiento de los
detalles de hechos pasados, jamás deja de conservar los sentimientos.
Aun cuando pueda parecer que ciertos sentimientos surgen "de la nada"
o "porque si", en realidad afloran desde el subconsciente. Y aunque el
protagonista de la experiencia tenga la impresión de que esos
sentimientos sepultados vuelven a la conciencia "sin razón aparente",
suscita, por ejemplo, un perfume, un sonido, o el aire de una persona
entrevistada al azar en la calle.
Tal vez uno esté convencido que puesto que nada recuerda, nada ocurrió.
Lo más probable, sin embargo, es que sufra
perturbaciones emocionales- depresión, ansiedad, miedo a la intimidad o
desórdenes alimentarios- cuya existencia misma indica que hubo
en algún momento des se pasado una experiencia traumática. Aun cuando el
recuerdo de una experiencia dolorosa parezca haber sido borrado, las
consecuencias emocionales de esa experiencia persisten.
CÓMO
SE OPERA EL PROCESO DE
CAMBIO
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