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Aprender a conocer y superar
nuestras
BARRERAS
AFECTIVAS
Y EMOCIONALES

MANUAL PRÁCTICO
Basado en las
Investigaciones de
William P. Ryan y Mary E. Donovan
CÓMO
SE OPERA EL PROCESO DE CAMBIO
Al
principio es sólo una comprensión intelectual, un concepto incorporado
en la mente. Pero a veces es preciso mucho tiempo mucho tiempo para que
ese nuevo conocimiento penetre en las emociones y en el corazón. Si
bien la comprensión intelectual es decisiva, el cambio sólo puede
producirse y completarse cuando lo que se comprende por vía intelectual
es captado emocionalmente y comienza a penetrar cada vez más hondo en la
psiquis.
Y al dar este paso, es muy común constatar que cuando alguien supera un
bloqueo afectivo, descubra que detrás de él se ocultan otros.
Las características del cambio personal, en relación a los bloqueos
afectivos, podemos sintetizarlas así:
1.
EL CAMBIO COMIENZA CON EL DESEO DE CAMBIAR, JUNTO CON LA COMPRENSIÓN DE
QUE EL CAMBIO ES POSIBLE: Muchas
personas pasan por la vida como sonámbulos, con escasa o ninguna percepción
de los problemas que existen en su relación con los demás o consigo
mismos. Hay quienes saben que algo anda mal y los expresan de las más
diversas maneras: "Sufro mucho", "Necesito crecer más como
persona", "Quiero obtener más de la vida y de la gente", "Mis
relaciones nunca resultan como yo quiero", "Algo me falta", y así
sucesivamente. A veces esas mismas personas sienten que "Soy como soy,
nada puedo hacer para cambiar". Pero después de ver cómo cambia la
gente a su alrededor, su actitud puede cambiar:
"Tal vez no deba seguir siendo como soy", "Tal vez yo también pueda
cambiar". Ese es el momento en que puede comenzar el cambio.
2.
EL CAMBIO SE PRODUCE MÁS FÁCILMENTE CON LA AYUDA DE UN GUÍA:
Cuando nos disponemos a internarnos en un territorio desconocido, siempre
es aconsejable consultar a alguien que estuvo antes allí. Un guía puede
sugerirnos qué caminos tomar, alertarnos sobre los accidentes del
terreno, decirnos qué podemos esperar del viaje, estimular nuestro interés
y entusiasmo y contarnos las experiencias de quines ya han viajado por la
misma ruta.
En el dominio del campo psicológico, son muchos los guías que pueden
sernos de utilidad. Por ejemplo, los libros de autoayuda, las enseñanzas
o prácticas espirituales, y los grupos de apoyo como Alcohólicos Anónimos.
Existen también guías individuales. En buena parte del mundo y a lo
largo de gran parte de la historia, el guía personal fue casi siempre un
maestro espiritual, un gurú o mentor. Pero en
la cultura occidental de nuestros días el guía personal es habitualmente
un psicoterapeuta.
Es conveniente formular una advertencia. La terapia no es el único medio
para superar los bloqueos afectivos. Si bien es el modo decididamente
indicado para aquellos cuyos bloqueos afectivos le incapacitan gravemente
para mantener relaciones, quines sólo padecen problemas leves pueden
superarlos con otro tipo de guías.
3.
AÚN EL MEJOR DE LOS GUÍAS ES SÓLO UN GUÍA;
es el paciente quien produce el cambio. Muchos libros escritos en años
recientes dejan la impresión de que la única manera en que alguien logra
cambios sustanciales en su vida interior y su comportamiento exterior es
sometiéndose a un prolongado tratamiento psicoterapéutico individual. Más
aún: un aluvión de recientes libros de autoayuda escritos por
psicoterapeutas describe el proceso e cambio ubicando al terapeuta en el
papel estelar y convirtiéndolo en un ser omnisapiente que siempre
encuentra la palabra justa en el momento justo. Según tales elatos
estereotipados, el paciente llega al consultorio con su vida deshecha, y
como se muestra reacio a entrar en detalles, el terapeuta logra, con
habilidad detectivesca, arrancarle su historia mediante una serie de
preguntas sagaces. Casi antes de que el paciente termine de hablar, ya el
terapeuta ha asimilado completamente los problemas expuestos y sabe como
resolverlos. Aun más asombroso es que al instante es capaz de comunicarle
todo esto al paciente en un lenguaje compasivo, elocuente y sucinto. Al
poco tiempo el paciente vuelve al consultorio del terapeuta y le informa
que su vida ha dado un vuelco total.
Los pacientes de terapia que leen este tipo de descripciones se
desalientan, dado que ellos no han experimentado cambios tan enormes, y
llegan a la conclusión de que algo anda mal en su tratamiento y que sus
terapeutas no son tan rápidos e infalibles como los de los libros. La
realidad es otra. Los terapeutas no son dioses, y aun el más perceptivo,
sabio y brillante de ellos no es más que un guía. Por otra parte, en la
terapia es el paciente quien hace el grueso trabajo y quien produce la
totalidad del cambio. A lo sumo, el terapeuta participa una hora por
semana, pero el paciente vive el proceso de cambio durante 24 horas por día
y 7 días por semana. El terapeuta puede tener percepciones profundas y
brindar brillantes interpretaciones de sueños, pero nada de eso ayudará
un ápice al paciente si éste no ha llegado por sí mismo a idénticas
conclusiones.
4.
EL CONOCIMIENTO CONSCIENTE ES UN INGREDIENTE CLAVE DEL PROCESO DEL CAMBIO:
Es habitual que en sus relaciones con los demás el individuo no
tenga conciencia de lo que hace ni de as razones por las cuales lo hace.
Obviamente, mientras una persona desconozca sus propios esquemas de
conducta, le resultará muy difícil cambiarlos. De ahí que sea crucial
cobrar conciencia de los problemas.
Igualmente crucial es comprender por qué se generan determinados
esquemas. Muchas personas que no se han esforzado seriamente por
comprender y cambiar sus esquemas psicológicos y de comportamiento
rechazan la idea de que el conocimiento consciente es importante. Se
aferran para ello a la siguiente posición: "Suponiendo que en efecto
llegue a descubrir que mis problemas de adulto están relacionados con lo
que me ocurrió en la infancia "¿Cuál sería la diferencia? Pero
aunque parezca un razonamiento de forma teórica en realidad existe una
respuesta. Cuando una persona descubre los motivos raigales que l llevan a
sentir y a actuar de determinada manera, la diferencia es enorme. Es como
si una luz poderosa penetrara en un túnel oscuro. El túnel seguirá
siendo largo y tenebroso, lleno de sombras. Pero cuando la luz cae sobre
las paredes interiores, revelando la forma, las dimensiones y la textura
del túnel, resulta mucho más fácil encontrar la salida. Con la
comprensión de los problemas,, las piezas
anteriormente mezcladas del rompecabezas, que es la vida de un individuo,
comienzan a juntarse en un todo coherente, y muchas cosas que parecían
misteriosas, insondables y desconcertantes, comienzan a cobrar sentido.
PARA QUE SE PRODUZCA UN CAMBIO SIGNIFICATIVO ES PRECISO QUE EL
CONOCIMIENTO CONSCIENTE SEA SEGUIDO POR LA INTEGRACIÓN. Para algunas
personas Y EN CIERTAS SITUACIONES, EL CONOCIMIENTO CONSCIENTE DE LO QUE
HACEN Y DE POR QUÉ LO HACEN ES SUFICIENTE PARA EMPEZAR A CAMBIAR SUS
SENTIMIENTOS Y SU CONDUCTA. Para LA MAYORÍA, sin embargo, ése es sólo
el primer paso. Para que una persona cambie realmente sus sentimientos y
su conducta hacia los demás, es indispensable la integración. Cada no de
nosotros posee diferentes estratos de conciencia y la capacidad de
adquirir distintos tipos de conocimiento. Existen
el conocimiento intelectual y racional, el que se da a nivel de la mente.
Existe el conocimiento emocional o visceral, que se produce en el corazón,
las entrañas y el alma. En culturas de orientación cognoscitiva como la
nuestra, la mayoría de las personas perciben primero las cosas a través
de la mente, pero lograr esa misma percepción a nivel visceral lleva más
tiempo, y es entonces cuando tienen lugar los cambios más profundos.
5.
LA RAPIDEZ DE LOS CAMBIOS VARÍAN SEGÚN SU ÍNDOLE, PERO LOS CAMBIOS MÁS
PROFUNDOS SE PRODUCEN MUY LENTAMENTE.
A veces, la estrategia más útil para una persona puede ser cambiar
primero su comportamiento, con la esperanza de que luego cambiará en
consonancia su manera de sentir. Así, por ejemplo, cuando Nancy se planteó
la necesidad de conseguir trabajo después de terminar sus estudios, se
sintió aterrada hasta el punto de ser incapaz de redactar su vitae
o efectuar llamadas telefónicas necesarias. Hubiera podido abocarse
primero a tratar de superar sus miedos, y luego buscar trabajo. En cambió
decidió aceptar por el momento sus miedos y actuar y actuar a pesar de
ellos. Una vez que consiguió empleo y empezó a trabajar, comprobó que
esos miedos empezaban a disiparse automáticamente, ya que sólo se debían
a sus fantasías de no poder adaptarse o desempeñarse con eficacia. En
este caso, lo sensato fue cambiar primero la conducta.
6.
MUCHAS VECES, CUANDO AL PARECER NADA OCURRE, EN REALIDAD SE ESTÁN
OPERANDO CAMBIOS PROFUNDOS.
La lentitud del proceso de cambio es en sí misma causa suficiente de
frustración. A ello se suma además que la mayoría de los cambios
profundos no ocurren de manera ostensible o rotunda. Si bien es cierto que
algunas personas experimentan a veces iluminaciones súbitas, lo más común
es que los cambios se experimentan de un modo muy sutil. A veces tan
sutil, que al parecer no ocurre nada en absoluto y la persona tiene la
sensación de encontrarse completamente estancada.
7.
EL CAMBIO NO SE PRODUCE EN FORMA SOSTENIDA Y LINEAL; A LO LARGO DEL CAMINO
HAY RETROCESOS Y TROPIEZOS. A
veces, los momentos de calma chicha son exactamente lo que parecen:
momentos en los que nada ocurre. Estas pausas son inevitables. Sería muy
lindo el cambio se produjera en línea siempre ascendente e ininterrumpida,
pero la realidad es que hay momentos en los que el ritmo del cambio se
hace más lento o se detiene temporariamente.
Del mismo modo, son inevitables los retrocesos. Por ejemplo, cuando Nancy
se esforzaba por superar sus atracones de comida, hubo ocasiones en las
que volvió a recaer en sus antiguos hábitos. Esas regresiones nunca son
agradables, pero tampoco deben ser motivo de desesperación. El proceso de
cambio es un proceso clemente. Una persona puede resbalar, caerse del vagón,
por así decirlo y volver a treparse al tren. No hay castigos. No será
obligada a"volver a fojas cero", sino que
podrá reanudar el viaje en el punto en que lo dejó.
Así como no siempre el proceso de cambio se desarrolla hacia
delante y en línea ascendente, tampoco es siempre muy divertido. De
hecho, en la medida en que saca a la luz recuerdos largamente reprimidos,
a menudo hace surgir sentimientos dormidos de dolor, pérdida, tristeza,
ira, etc, que pueden ser muy difíciles de soportar. En ciertos casos
existe el riesgo de que la persona empeñada en el proceso de cambio se
sienta tan invadida por sentimientos penosos que no pueda seguir
funcionando o caiga en una grave depresión. Cada vez que el proceso de
cambio penetra penetra en un territorio tan
pedregoso es indispensable recurrir de inmediato a la ayuda profesional.
No hay razón en el mundo para que una persona sumida en intolerable
sufrimiento o depresión deba continuar en ese estado. Un psicoterapeuta
que trabaje en equipo con un médico, o a la inversa, podrá indicarle un
tratamiento que tal vez incluya medicación y que la ayudará a capear el
período difícil y a continuar con el proceso de cambio.
8.
MUCHAS DE LAS RESPUESTAS YA ESTÁN DENTRO DE USTED.
Al descubrir que padecen bloqueo afectivo, muchas personas reaccionan
diciendo en esencia lo siguiente:"Muy bien, comprendo que tengo un
problema. Ahora dígame qué puedo hacer al especto". Estar abierto para
recibir ayuda y consejo es un rasgo saludable, pero hay quienes lo llevan
demasiado lejos. Pretenden que los guías que han elegido no se limiten
simplemente a señalarles los caminos posibles, sino que decidan por ellos
cuál deben tomar, Como no confían en su propio ser interior, no se dan
cuenta de que tal vez en un nivel inconsciente ya tengan una idea exacta
de lo que necesitan saber.
Para que el proceso de cambio avance, es preciso que el individuo tenga
una conciencia cada vez más clara de sus propias fuentes interiores de
sabiduría y que se apoye en ellas. Cada uno de nosotros posee una voz
interior inconsciente que sabe lo que más nos conviene. Esa voz
procura comunicarse con nuestro yo consciente de diversas maneras: a través
de sueños, de imágenes o recuerdos que acuden a nosotros sin que sepamos
por qué, a través de enfermedades físicas que parecen difíciles de
explicar o curar. Existen muchas formas de hacernos más receptivos a
nuestra voz interior, entre las que se incluyen la meditación, los
ejercicios de visualización, llevar un diario, acostumbrarse a recordar,
registrar y analizar los sueños, la creación, el ayuno, los rituales
religiosos, la danza, el canto, la música, la pintura y otras artes
creativas. Cuando una persona se comunica mejor con sus propias fuentes de
sabiduría, estará en mejores condiciones para decidir qué camino elegir
entre aquellos que otros le aconsejan.
9.
EL PROCESO DE CAMBIO PUEDE SER FATIGANTE Y HACERNOS SENTIR ESTÚPIDOS.
No es solo la lentitud la que puede tornar fatigante el proceso de cambio,
sino también la necesidad de indagar tanto en el propio yo. Por mucho que
a muchas personas les pueda resultar inicialmente interesante la
autoexploración y el auto análisis, suele llegar un momento en que
sienten que "Esto no va más. Estoy harto y asqueado de hablar de mi
vida y mis problemas. Me enferma tanto hurgar bajo la superficie y
analizarlo todo. Me aburre mi propia neurosis. Lo único que deseo es
callarme e ignorarla por n tiempo". Durante cualquier viaje largo, es
inevitable sentirse a veces harto de tanto viajar y aburrido con el
panorama. Tales sentimientos deben ser aceptados y elaborados, Son parte
del proceso de cambio, y no un motivo para abandonarlo.
Lo mismo puede decirse de los sentimientos de estupidez que casi siempre
surgen. Cuando alguien comienza a establecer relaciones penetre lo que
sucedió en la infancia y lo que le sucede en su vida adulta, suele
ocurrir que esas relaciones le parezcan "tan obvia que cualquiera podría
verlas". Cuando logran una percepción importante, no exclaman
"Eureka" ¡Es maravilloso que haya comprendido esto! En cambio
reaccionan con alguna versión de "¿Cómo no me di cuente antes?" Es
tan evidente que solo a un idiota se le pudo escapar", o "debo haber
estado ciego" "¡Qué imbécil que soy!". La realidad es que muchas
de las cosas más obvias para los ojos de los demás respecto de nosotros
mismos y de nuestras vidas, son precisamente aquellas que a nosotros más
nos cuesta ver. Es preciso recordar esta verdad cuando uno está embarcado
en el proceso del cambio.
10.
EL CAMBIO ASUSTA.
Los esquemas hondamente arraigados como lo son os bloqueos afectivos, se
originaron por una sola razón: para ayudarnos a sobrevivir. Por lo tanto,
cuando una persona se dispone a abandonarlos, es probable que sienta que
su supervivencia está en juego, que literalmente va a morir.
No hay duda de que causan miedo, y a veces terror, cambiar esquemas de
sentimientos y comportamientos de toda una vida y encarar la existencia de
una manera diferente y desconocida.
11.
NUNCA ES TARDE PARA CAMBIAR.
Este es uno de los principios del cambio que tropieza con una mayor
resistencia. Muchas personas que padecen bloqueos afectivos y otros
problemas psicológicos llegan a un punto en la vida que piensan: "He
perdido mi oportunidad de cambiar. He sido como soy desde que recuerdo, y
supongo que lo seguiré siendo hasta que me muera". En nuestra cultura
obsesionada con la juventud, es habitual dar por sentado que una vez
pasada cierta edad, la gente pierde su capacidad de cambio. Esto es
rotundamente falso. Las personas cuya historia se relata en las páginas
siguientes se embarcaron en un esfuerzo por cambiar diversas edades, desde
antes de los 30 años hasta bien pasados los 50 años. Para nadie existió
la barrera de la edad, y la mayoría comprobó que su mayor experiencia
les daba sabiduría, perspectiva y humor, todo lo cual facilita las cosas.
12.
EL CAMBIO ES UN TRABAJO PARA TODA LA VIDA.
Este principio final suele ser fuertemente resistido. Nancy por ejemplo,
no ha concluido su proceso de cambio. Después de lograr progresos
significativos, la persona puede llegar a un punto en que siente que:
"Ya está. Me siento mucho mejor; no me queda más trabajo para
hacer". Luego, dos días, meses o años después, advierte que hay más
trabajo para hacer, tal vez a un nivel más profundo respecto de
cuestiones por completo diferentes, que desconocía antes. Puede resultar
muy desalentador darse cuenta de que no está mejor como creía, que se
debe seguir trabajando. Es útil recordar que hay dos maneras de ver la
situación. Una persona puede lamentarse y decir: "Oh, no, creí que
estaba mucho mejor y ahora descubro que todavía me falta mucho. ¡Qué
desalentador!". O bien puede decir: "!Qué
bueno! Creí que había llegado lo más lejos que podía ir, y ahora
descubro que todavía hay espacio para progresar. ¡Puedo sentirme aún
mejor!".
NO QUIERO OCUPARME DE MIS SENTIMIENTOS
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