UN MÉTODO PARA VER MÁS
CLARO
El laberinto
Acabamos de vernos confrontados
a un cierto número de situaciones, de juegos mis o menos
complejos. Nuestra actitud ha sido una actitud razonada, nos hemos
visto obliga dos a concentrarnos, a ejercer nuestra facultad de
pensar... Pero, en el fondo, ¿qué es el «pensamiento»? ¿Que
significación o sentido se le presta a este término? ¿Qué
actividades mentales se encuentran puestas en juego y cómo?
Todos nosotros pensamos. La
palabra pertenece al vocabulario corriente. No obstante,
desconciertan estas cuestiones: la noción parece familiar, pero,
en cuanto se la quiere definir... La misma dificultad aparecería
si nos interrogáramos sobre la naturaleza de actos psíquicos, que,
como el andar o respirar, se los cree elementales, siendo
complejos. La práctica cotidiana no va forzosamente acompañada de
una toma de conciencia. ¡Paciencia!
Poco a poco nos van viniendo
algunas ideas. Reflexión, imaginación, lógica, inteligencia,
razonamiento, etc., se aso cian a «pensamiento» en nuestro
espíritu. Pero, ¡ay!, esta enumeración no resuelve el problema. Lo
desplaza, lo remite a otras definiciones, todas igualmente
difíciles. Es un verdadero ejercicio de rastreo que amenaza con
arrastrarnos a un laberinto inextricable.

Intentemos la salida con la
ayuda de un diccionario. Descubrimos que el pensamiento concierne
a todo lo que afecta a la conciencia y que comprende todos los
fenómenos psíquicos conscientes...
Seguimos moviéndonos en lo
aproximativo. No carece de ironía la referencia a la conciencia
para delimitar una noción tan difícil. Ya tenemos a pesar de todo,
un principio de pista. Lancémonos a la investigación de todos
estos fenómenos psíquicos de los que habla nuestro diccionario,
intentemos proceder con método.
¿Cómo podemos identificar todas
estas actividades que forman el pensamiento? ¿Cómo construir una
representación de su funcionamiento que sea una ayuda real a la
comprensión?
También en la primera
sección teníamos que responder a distintas
cuestiones, pero partíamos de un conjunto de da tos conocidos que
transformábamos y enriquecíamos por diversos medios sin dejar de
avanzar hacia una posible so lución. Aquí nada nos es dado.
Carecemos de un punto de partida para poder adoptar un método
similar. Debemos encontrar, pues, por nosotros mismos esas
preciosas informaciones. La materia prima nos la van a suministrar
las cuatro situaciones básicas del capítulo anterior.
En efecto, encontrar al espía,
contar los diablos, desenredar el embrollo filatélico o examinar
más detalladamente las relaciones entre los psicólogos y la
aritmética constituyen una muestra bastante extensa de las
diversas manifestaciones del pensamiento. Un estudio detenido de
estas situaciones y de sus soluciones debe poder suministrarnos
interesantes indicaciones.
En resumen, le proponemos a
usted el método siguiente:
- hagamos un inventario de las
observaciones realizadas sobre los cuatro juegos;
- utilicemos estos hechos
experimentales para comprender mejor el pensamiento.