Señalábamos en otro punto de
nuestro inventario que los datos se nos hacen familiares poco a
poco. La impresión de ser algo desconocido, percibida en estos
ejercicios, se esfuma lentamente. Esto se explica, en parte, por
la memorización. El cerebro almacena lo conocido. Se hace
innecesario el leer y releer el enunciado de un juego. La
alimentación de la actividad en formaciones, totalmente externa al
principio, muy pronto se hace interna a medida que la memoria va
grabando esas informaciones.
Pero, sobre todo, no hay que
confundir saber adquirido y memoria. Estas dos expresiones de la
capacidad cerebral para guardar los productos del pasado se
distinguen clara mente por su función dentro del pensamiento. La
memoria conserva hechos, que juzgados verdaderos o falsos,
proporcionan materias primas a nuestras tres transformaciones El
saber adquirido forma parte de los factores cuya aplicación
produce una modificación de esta información. Ejerce una
influencia sobre la dinámica mental.

El saber adquirido forma parte
del motor, la memoria es el depósito de carburante.
La integración de la memoria en
nuestro esquema se puede hacer fácilmente. La colocaremos al lado
del saber adquirido porque, aunque no actúen sobre los mismos
campos, representan una misma capacidad mental, la de interiorizar
e incorporar lo vivido o lo conocido.