Mirando con detenimiento
nuestra materia prima, tenemos muchas probabilidades de ponernos
de acuerdo sobre los puntos siguientes:
- cada ejercicio constituye un
«rompecabezas mental»;
- la primera impresión que se
siente es una mezcla de incomprensión, de deseo de abandonar y de
curiosidad;
- al comienzo disponemos
siempre de una enumeración de datos y de una pregunta concreta;
- la relación entre los datos y
la pregunta, a primera vista, parece muy vaga, si no inexistente;
- a través de transformaciones
sucesivas, los datos se nos hacen familiares. Los asimilamos a
medida que avanzamos la solución;
- estas transformaciones se
clasifican en tres tipos: las reorganizaciones, que modifican la
forma sin tocar el contenido, las deducciones, que crean algo
nuevo a partir de lo conocido, y las hipótesis, que completan las
informaciones existentes;
- el papel de estos tres tipos
de acciones varía, lógica mente, según los casos;
- se distinguen dos tipos de
situaciones: en una hay que construir completamente el
razonamiento, en la otra se ofrece la oportunidad de emplear un
elemento adquirido, lo que reduce la dificultad.
Este batiburrillo de
observaciones experimentales no proporciona más que algunos
indicios. No obstante, parece buena la pista seguida. ¿En qué
dirección continuar?
Los principales elementos que
componen el pensamiento no nos van a caer del cielo. Una verdad
revelada en el asunto habría terminado por saberse. La única
manera de ir más lejos es encontrar el medio de extraer otras
informaciones del batiburrillo inicial.
Nuestra tentativa se asemeja a
la prueba "Someta a un test su inteligencia". La serie numérica se
reemplaza por una su cesión de observaciones, rastros de la
actividad de un con- junto de factores mentales. Los "?" no se
refieren ya a números sino a los elementos que componen este
conjunto y sus relaciones.
¿De qué manera hemos obtenido
los «?» cifrados? Por inducción, enunciando hipótesis compatibles
con lo que ya se; conocía y reemplazando los "?" por números,
consecuencias obligadas de estas suposiciones.
Empleemos el mismo
procedimiento. Construyamos a base de hipótesis controladas esta
representación del pensamiento que nos falta. No olvidemos que, al
ser la construcción; inductiva, su resultado busca la coherencia
sin por eso pretender la verdad exacta. Corremos el riesgo de
tener que modificar, completar y mejorar el todo en función de
informaciones, ulteriores. Pero la importancia de esto es pequeña.
Lo esencial es poder disponer rápidamente de una representación
que permita llevar más lejos nuestras investigaciones. Buscamos un
soporte sólido para entablar un proceso de comprensión y de
perfeccionamiento
Modo de empleo
Le invitamos a recorrer los
apartados de esta sección para que, en un primer contacto, se
familiarice con la representación del pensamiento que vamos a
construir. Esta representación va a ser el centro del resto de
nuestras reflexiones. Después de la lectura de los próximos
capítulos, le invitamos a volver a éste cuando un punto cualquiera
le parezca poco preciso. Está claro que la toma de conciencia y la
asimilación no pueden ser inmediatas; el método de lectura deberá,
pues, tener en cuenta aquí esta dificultad. Hay que romper con el
esquema tradicional en el que las páginas se leen siguiendo un
orden.
HIPÓTESIS NÚMERO
1:
EL PAPEL DE LA IMAGINACIÓN Y DE LA LÓGICA
Nuestra primera hipótesis se refiere a
los tipos de transformaciones que hemos inventariado, la cual
afirma que: expresar de modo distinto el contenido de un conjunto
de in formaciones, deducir o formular hipótesis resulta, antes que
nada, del ejercicio de dos actividades, la imaginación y la
lógica.
Pero, ¿qué entendemos por
imaginación y lógica?
Para responder a esta pregunta
vamos a examinar los tres tipos de transformaciones especificando
en cada caso el papel de la imaginación y de la lógica.
Organización y
reorganización
El
término imaginación concuerda bien con la noción de reorganización
de un conjunto de datos. Presentar de otra manera los elementos
conocidos supone la capacidad de combinar de modo diferente, de
crear asociaciones nuevas.
Lo cual corresponde al
siguiente esquema:

Pero este trabajo, que se apoya
en la presentación de da tos, se realiza con una finalidad
concreta: ver más claro, avanzar hacia una solución. La invención
de nuevas imágenes no garantiza una progresión. ¿Por qué no
colocar los datos del espía en orden alfabético? ¡Porque esto no
tiene relación alguna con la pregunta y porque no se ve que pueda
servir para algo!
Hay que seleccionar en la
producción imaginativa aquello que parezca estar en relación con
el objetivo fijado, y no quedarse mis que con las posibilidades de
las que se espera sacar provecho. Una representación nueva de
datos no ofrece otro interés que en la medida en que se anticipa
una contribución positiva a la resolución del problema.
No puede la imaginación, pues,
actuar sola. Forzosamente interviene un factor de coherencia y de
selección, que garantiza la «lógica» del proceso y que,
evidentemente, llevará este nombre. El esquema anterior, que,
desgraciadamente, ignoraba a la lógica, se modifica para
convertirse en:

Las flechas del presente dibujo
materializan el paso de la representación antigua a la nueva. Este
movimiento, controlado por la lógica, se desarrolla por medio de
la imaginación, cuya intervención es doble:
- empieza proponiendo las
«imágenes» indispensables para liberarse de la representación
antigua. La lógica orienta estas proposiciones hacia una mejor
comprensión;
- después, permite anticipar
las consecuencias de otra organización de los datos. La lógica
está de esta manera en disposición de apreciar las ventajas e
inconvenientes de las nuevas representaciones, de eliminar las
posibilidades que conducen a un punto muerto y practicar
Deducción
¿Convienen las conclusiones precedentes
a esta segunda transformación?
Esta operación, recordémoslo,
construye nuevos datos por asociación de elementos ya conocidos.
La imaginación sirve aún para anticipar los resultados, pero la
acción inicial no es ya la de inventar «imágenes», sino únicamente
simples asociaciones. La lógica conserva sus dos funciones de
orientación y selección, a las que se añade una tercera actividad:
En "Busque al espía", el chino
podía, a priori, encontrarse en la primera casa, en la segunda o
en la tercera. Rechazamos las dos primeras posibilidades porque
desembocaban en una contradicción su coexistencia con lo conocido
se revelaba imposible:
- al estar ocupada la primera
vivienda por un espía, el chino no podía vivir en ella porque era
músico;
- en la vivienda del centro se
encontraba el inglés, luego tampoco en ésta podía habitar el
chino.
La tercera y última posibilidad
no contradice en nada lo establecido; resultado, poseemos una
nueva información: el chino se encuentra necesariamente en la
tercera casa.
La lógica ya no elige
únicamente anticipando las consecuencias y descartando los puntos
muertos. Entra en juego un nuevo criterio específico de selección:
la contradicción. Su empleo está en la base misma de la deducción.
La lógica elimina las
eventualidades contrarias a los datos juzgados ya verdaderos. Lo
nuevo nace de lo que queda tras esta eliminación. Pero esta
eliminación no tiene el carácter negativo de un punto muerto.
Saber que cierta cosa es imposible es ya una información. Es
indispensable una rectificación de nuestro esquema para integrar
este nuevo aspecto (ver sección siguiente).