En esta sección
nos hemos visto inducidos continuamente a definir, por la lógica,
la imaginación, la memoria, el saber adquirido, la representación
para comparar, distinguir, clasificar, ordenar.
Esta capacidad de obtener por
medio del lenguaje una re presentación clara de objetos, de
individuos, de conceptos, más o menos complejos, ha sido llevada a
cabo con el fin de fijar una significación precisa y común del
vocabulario empleado. Definir responde, de hecho, a una triple
necesidad: comprender, comunicar y dominar el medio en que se
vive.

Si la importancia de definir no
se le escapa a nadie, por el contrario, generalmente, se subestima
la dificultad de esta operación. El dibujo siguiente muestra cuál
es el tipo de obstáculo que corre el peligro de aparecer...
Enumerar
Nuestros cuatro juegos, nuestras
hipótesis o nuestro batiburrillo inicial comenzaban por una
enumeración de da tos, materia prima del trabajo del
pensamiento. Esta acción representa la capacidad que tenemos de
asociar a una situación un conjunto de informaciones que se
relaciona con ella y de la que constituye la primera
representación. Por con siguiente, una enumeración chapucera
puede conducir a una representación pobre e ineficaz.
Asociar
Todas estas operaciones son las
manifestaciones diferentes de una facultad mental esencial:
asociar, que es la facultad de relacionar los elementos.
Comparar asocia los puntos
comunes; distinguir, las diferencias; clasificar asocia para
formar grupos; ordenar asocia posiciones dentro de una serie;
definir asocia a un objeto o a una idea una expresión del
lenguaje; enumerar asocia a una situación un conjunto de
informaciones. En el fondo, el conjunto de operaciones
mentales se podría reducir a «aso ciar». Pero esta reducción
perjudicaría la comprensión, y nuestras hipótesis tienen todas
por vocación principal el aclarar al máximo el funcionamiento
del pensamiento.