Después del éxito alcanzado por la aparición del
anuario Laprueba decide que la asociación debe celebrar una asamblea
general. La reunión de la junta directiva ha puesto de manifiesto
que, para que la asamblea sea un éxito, es necesario sacar adelante
en un mínimo de tiempo las operaciones siguientes:
-fijar el programa (5 semanas);
-hacer la lista de los que van a intervenir en
función del programa y de la ciudad que se elija (3 semanas);
-Elegir la ciudad en la que va a tener lugar la
asamblea (3 semanas); -
-enviar las convocatorias, estipulando el nombre de
los ponentes y el lugar de la asamblea, esperar la llegada de las
confirmaciones (5 semanas);
-buscar una sala en la ciudad elegida (2 semanas);
-hace saber a la prensa el lugar, el programa y el
orden de los ponentes (2 semanas);
-invitar a personalidades ajenas a la asociación,
indicándoles el lugar y el programa, esperar la confirmación de su
asistencia (4 semanas);
-reservar las habitaciones de hotel (2 semanas).

Descubrir que el anuario estará listo no antes de 42
días, o que -hay que fijar la fecha de la asamblea general, en la
mejor de las hipótesis, para dentro de 15 semanas es una prueba de
que Laprueba sigue siendo ese brillante cerebro puesto de manifiesto
en los capítulos precedentes. Nuestro astuto sabueso había
«adquirido», ahora, la técnica del lanzamiento de un anuario o de la
organización de una asamblea general.
La materia gris de Laprueba, siempre al acecho, no
tarda ría en comparar estas dos situaciones. Esta claro que
correspondían a contextos completamente diferentes, pero los puntos
comunes no parecían desdeñables.
Se pretendía, en cada uno de los casos, realizar un
con junto de operaciones en el mínimo de tiempo. En el fondo, él se
había decidido por dos versiones de un mismo problema, por lo que
terminó preguntándose si no se habría podido economizar un poco de
preciosa materia gris. ¿Existía una forma única de tratar este tipo
de problemas?
La singular idea que brotó en el cerebro del
distinguido comisario Laprueba
Nuestro investigador de primera llegó a la
conclusión de que estos problemas, aparte del objetivo, tienen en
común otro punto esencial. En cada uno de los casos, todos los da
tos necesarios para su obtención'son del mismo tipo. Se han de
determinar tres cosas:
-lista completa de las operaciones,
-su duración,
-requisitos y dificultades ineludibles de su
desarrollo (para comenzar una operación, ¿qué es lo que se ha de
hacer previamente?).
Esta comprobación llevó a Laprueba a buscar una
representación común a este tipo de problemas, una manera de
organizar estas informaciones adaptables a cada uno de los casos.
(Nuestro comisario ha asimilado perfectamente los capítulos
anteriores.)
Tras múltiples intentos llegó a una segunda
conclusión: existía un procedimiento cómodo para representar
simultáneamente el conjunto de operaciones y requisitos de
desarrollo. Mostró primero un ejemplo que comprendía únicamente
cuatro operaciones:
-levantarse,
-lavarse,
-vestirse,
-desayunar.
El procedimiento ideado por Laprueba consiste en:
1) hacer un cuadro en forma de-rectángulo en el que
haya cuatro espacios verticales y cuatro horizontales,
2) asignar a cada operación una horizontal y una
columna.

Luego, para indicar que es mejor vestirse después de
haberse lavado (lo contrario está contraindicado), basta hacer una
cruz, en la casulla correspondiente, en la horizontal de «vestirse»
y en la columna de "lavarse". De este modo, cada requisito de
desarrollo se puede representar haciendo una cruz en cada casilla.
Lo cual quiere decir que:
La operación correspondiente a esta horizontal no
puede comenzar más que cuando la operación correspondiente a esta
columna está terminada.
He aquí el cuadro completo de nuestro pequeño
ejemplo:

(¡Ni la más- leve alusión al desayuno en la cama,
un libro serio!)
Para el anuario y la asamblea general ver página
siguiente.

Este modo de representación se aplica a cualquier
problema donde se intente realizar, en un mínimo de tiempo, un
conjunto de operaciones, respetando absolutamente los requisitos
imperativos de desarrollo.
Este procedimiento constituye el resultado de un
método que se parece mucho a la inducción: la generalización.
Tanto en la inducción como en la generalización se
trata de aplicar un proceso de extensión. La semejanza no va más
allá.
La inducción se apoya en la representación de la
realidad; fabrica una hipótesis global partiendo de un conocimiento
parcial de la realidad.
Mientras que la generalización se apoya en el saber
adquirido; construye un nuevo saber adquirido, que ocupa el lugar de
todo conjunto de conocimientos adquiridos puntualmente. ¡Así se deja
Sitio y se economiza energía cerebral!
Efectivamente, en nuestros juegos, gracias a la
asimilación de los conocimientos adquiridos nacidos de la práctica
de dos situaciones particulares (el anuario y la asamblea general),
ha podido Laprueba idear una representación general realmente
económica, pues permite encontrar sin excesivos esfuerzos la
solución apetecida.
Volvamos de nuevo al ejemplo de la asamblea general
y observemos el cuadro obtenido.
No hay ninguna cruz en las horizontales primera y
tercera, lo cual quiere decir que «fijar el programa» y «elegir la
ciudad» no deben ir precedidas de ninguna otra operación. Son, por
tanto, las dos operaciones que se han de realizar en primer lugar.
Supongamos que tenemos resueltas estas dos. Ahora
podemos trazar un nuevo cuadro de requisitos, que se deduce
simplemente del anterior al suprimir las indicaciones relativas al
lugar y al programa.

Tenemos que eliminar ahora cuatro operaciones: envío
de convocatorias, avisar a la prensa, habilitación de la sala e
invitación a personalidades ajenas ala asociación.
No nos queda más que la reserva; habitaciones, que
va a ser la última operación.
Este procedimiento no nos proporciona directamente
la solución, pero nos permite clasificar las operaciones,
reorganización que siempre ha hecho más fácil el trabajo.
Llegamos, en forma de resumen, á la representación
siguiente:

Las flechas que hemos introducido materializan los
requisitos del desarrollo (después de clasificar viene
ordenar), así como la duración de cada operación.
Veamos, por ejemplo, cuando se terminará la
operación de "elección de ponentes":
-con motivo del requisito de tener que elegir la
ciudad en, por lo menos, 3 semanas (ciudad) + 3 semanas (ponentes) =
6 semanas.
-con motivo del requisito del programa en, por lo
menos, 5 semanas (programa) + 3 semanas (ponentes) = 8 semanas.
Hay que retener esta segunda duración con el fin de
que efectivamente se puedan llevar a buen término todas estas
tareas. De forma progresiva se van calculando los plazos globales
siguientes:
Elegir la ciudad
3 semanas
Hacer el programa 5 semanas
Elegir el local
6 semanas
Elegir a las ponentes
8 semanas
Invitar a personalidades 10 semanas
Preparar el local 7 semanas
Enviar las convocatorias 13 semanas
Avisar a la prensa 8 semanas
Reservar habitaciones 15 semanas
Los preparativos de esta asamblea durarán como
mínimo 15 semanas, el tiempo que Laprueba había hallado razonan do.
Pero esta generalización le permite ahora a nuestro comisario
organizar, del modo más rápido y sin el más mínimo dolor de cabeza,
un congreso internacional, una fiesta anual o cualquier otra
actividad de este tipo. Basta con definir bien el conjunto de
operaciones, los requisitos del desarrollo y los tiempos de duración
y seguir luego el procedimiento aplicado anteriormente.