¿POR
QUÉ TENEMOS EMOCIONES?
Tenemos emociones porque somos seres evolucionados, de
hecho, los seres humanos contamos
con la gama más amplia de emociones, justamente porque
estamos en la cima de la escala evolutiva.
La función de las emociones parece ser múltiple, ya que se
puede observar desde tres planos: el biológico-físico,
el mental y el espiritual.
En primer lugar, abordaremos su función
biológica. Para describir el surgimiento de esa función
podemos partir de los reptiles.
¿Ha observado alguna vez, con cierta atención, a un yacaré
o a una iguana? Ellos tienen un cerebro muy primitivo
(llamado, justamente, 'cerebro reptil'). Sus movimientos
son bruscos y desprovistos de cualquier refinamiento. Pueden
ser encontrados en grupos, pero no
mantienen ninguna actividad social.
Viven
al aire libre, sin preocupación por el abrigo. No
constituyen familias. Los hijos, al salir de los huevos,
ya están listos para arreglárselas por su cuenta. Pero
corren el riesgo de ser devorados por sus propios padres.
Podría parecer que los animales que se comen a sus propias
crías están condenados a una rápida extinción, pero los
reptiles depositan un gran número de huevos para compensar
sus desagradables modales familiares.
Un poco más evolucionados que los reptiles son las aves.
Seguramente usted ha observado alguna vez, por ponerla de
ejemplo, a una simple gallina. Las gallinas ya parecen un
poco más sociales que los lagartos. Ellas todavía se
mueven a los trancos y no desenvuelven esfuerzos
asociativos. Pero amparan
su nidada, ayudando a encontrar alimento hasta que las
crías se vuelven autosuficientes.
Muchas aves llevan el alimento hasta la boca de los
pichones. Las gallinas utilizan los nidos que ellas mismas
preparan. La mayor parte de las aves fabrica sus propios
nidos.
Pero es con los mamíferos cuando aparecen las emociones
como una función
mental. En lugar de las docenas de huevos depositados
por un reptil, la camada de un mamífero está compuesta tan
sólo por unos cuantos individuos, pero cada uno de ellos recibe
una gran cantidad de cuidados y atenciones.
Los mamíferos tienen un sistema más
evolucionado para las aptitudes sociales. Llevan la cría
en sus vientres, y cuidan de ellas después del nacimiento, los
amamantan durante toda la infancia. Muchos animales
salvajes cazan en
grupos y enseñan
a sus crías a cazar. Los mamíferos, para decirlo de
alguna manera, desenvolvieron un sistema cerebral de
'segunda generación'. En esta innovación reside la
semilla de la pareja, los vínculos
familiares y mucho
de lo que consideramos humano.
Ahora bien, en la naturaleza, todos los organismos vivos, cuando están en situación
de amenaza de su integridad física, tienen reacciones bruscas en su metabolismo.
Delante del peligro todos los animales reaccionan
bruscamente en centésimas de segundo: las aves levantan
vuelo, los mamíferos se mueven con rapidez orientados hacia
la lucha o la huida. Llamamos a esos comportamientos,
justamente, 'mecanismos
de huida o lucha', y son impulsos básicos para la
preservación de la vida. Las mayoría de nuestras emociones están, por lo
tanto, en nuestro código genético. Tanto en su faz
puramente biológica (reacciones de lucha-huida) como en su
faz afectiva (amamantamiento, cuidado de la cría,
sociabilidad, etc.).
Hay un tercer aspecto de las emociones, y es su carácter espiritual. No podría concebirse la bondad
humana, la abnegación, el sacrificio o el amor al prójimo
si estuviéramos desprovistos de emociones. Tampoco podría
pensarse en la creación artística o la sensibilidad para
las expresiones del arte si careciéramos de emocionalidad.
|