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NUESTROS CIRCUITOS DE ENERGÍA

          Podemos decir que los circuitos de energía funcionan dentro de nosotros en distintos niveles. Así, por tanto, existe un circuito vital, un circuito afectivo o emocional, un circuito emocional y un circuito de índole superior o psíquica.

        CIRCUITO VITAL. La energía puramente vital se compone de lo que constituye nuestro instinto, nuestra propia necesidad de conservación biológica, es decir, nuestra necesidad de comer, respirar, descansar, necesidad de tipo sexual e impulso de combatividad inherente en todos nosotros. Todo esto forma un gran conjunto al que denominamos 'circuito vital' y que posee una gran importancia, ya que cuanto más cómoda y confortable sea nuestra vida, y cuanto más sofisticada sea a causa de una educación y unas convenciones sociales determinadas, menos se habrá desarrollado nuestra capacidad combativa.

El resultado obvio de dichas circunstancias es que este tipo de energías, a pesar de encontrarse albergadas en nuestro interior, no se podrán exteriorizar de un modo consciente. Rara es la persona que no posee gran cantidad de este tipo de energías acumuladas y estancadas, que obstruyen el buen funcionamiento del aspecto físico, del afectivo y del mental. Cuando este circuito vital funciona en nosotros de manera plena, nos encontramos bien capacitados para la acción física y poseemos una mayor disposición para la lucha y la euforia.

CIRCUITO AFECTIVO. Funciona de una manera similar al anterior. Necesitamos recibir y expresar afecto: y solamente a través de este circuito de expresión y recepción va creciendo en nosotros la energía afectiva, la fuerza con la que vivimos lo afectivo, la potencia, la estabilidad, la solidez y profundidad de nuestra dinámica afectiva.

         Lo afectivo no es solamente aquello que nos sirve para relacionarnos con los demás, sino que es lo que en realidad nos hace disfrutar de la vida. Así pues, si tenemos bloqueado y reprimido el circuito afectivo, por muy bien que funcionemos en otros niveles, nos encontraremos aislados y solos; nos daremos cuenta de que nuestra vida no tiene sentido, y a que cada vez se va manifestando como algo profundamente negativo.

CIRCUITO MENTAL. Para que funcionemos bien en este circuito es necesario que empleemos nuestra mente de forma adecuada a través del proceso natural de la comprensión y la reflexión, de la elaboración de respuestas y de la capacidad de abstracción. Naturalmente, este circuito, al igual que los dos anteriores, se refuerza mediante el ejercicio; pues conviene que tengamos presente que cuanto más ejercitamiento, y de forma paralela, cuanto más descanso se haga, se logrará producir una mayor intensidad energética.

CIRCUITO SUPERIOR O PSÍQUICO. Está compuesto por tres elementos: un aspecto energético, un aspecto de mente superior intuitiva y, por último, otro de actividad superior. Como ya hemos dicho, la regla sigue siendo la misma: es necesario que ejercitemos estas cualidades si queremos conseguir un cierto desarrollo interior. No basta que nos entreguemos a lecturas apropiadas o a escuchar conferencias que puedan estimular nuestro nivel mental. Este circuito superior necesita desarrollarse mediante una práctica constante de la intuición y la afectividad superiores.

 

 

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