LOS
MOVIMIENTOS EXPRESIVOS DEL ROSTRO Y EL CUERPO
"Los movimientos expresivos del rostro y el cuerpo tienen
gran importancia para nuestro bienestar. Son los primeros medios
de comunicación entre la madre y su niño; ella sonríe con
aprobación o frunce el ceño desaprobando, y así alienta al niño
a tomar la senda correcta... Los movimientos expresivos dan
vivacidad y energía a las palabras pronunciadas; pueden revelar
-y a menudo revelan- los pensamientos con más sinceridad que
las palabras, que pueden ser falseadas".
Charles Darwin,
'La expresión de las emociones en
el hombre y los animales'
LA
IMPOSIBILIDAD DE 'NO COMUNICAR'
El
hombre siempre envía mensajes, aunque no tenga
conciencia de ello, o aunque voluntariamente no quiera
comunicarse. Cuando están dos individuos en su casa, y uno está
leyendo atentamente el periódico, este último está decidiendo 'ahora no quiero hablar, prefiero leer el periódico',
y cuando el compañero de butaca del teatro bosteza
continuamente, y de vez en cuando mira el reloj, entendemos 'está
aburrido, la obra no le gusta'.
El
mensaje sin sentido, el silencio, el retraimiento, la
inmovilidad (el silencio del cuerpo).
Cuando
tenemos un perro en casa, y decimos que 'comprende' lo que
decimos, es claro que no entiende el significado de las
palabras, pero sí toda la comunicación no verbal que las
acompaña, el tono de voz, el ritmo y secuencia de las palabras,
los gestos, etc.
Si
estamos a disgusto en una reunión, es fácil decir que estamos
cómodos, pero más difícil que nuestra cara no refleje en
algún momento el disgusto, y nuestro cuerpo, a través de
cambios constantes y de la tensión muscular existente, no nos
delate.
La
complejidad de la comunicación humana, la polisemia de
los mensajes (cada mensaje no tiene un solo significado, sino
varios) hace que podamos incurrir en error al interpretar
el mensaje, dando lugar a malentendidos, con importantes
repercusiones en las relaciones humanas. Interpretar como
desprecio una señal que no lo es, permitirnos iniciativas
amorosas cuando no hay razón para ello, puede ponernos en
situaciones difíciles.
Sin
embargo, puede suceder que descifremos correctamente el mensaje, peor que éste sea contradictorio, confuso o paradójico.
La
historia de la comunicación humana es significativa. Cada
individuo repite el proceso que realizó la especie, la ontogénesis (desarrollo del individuo) repite la filogénesis (evolución de la especie). Del lenguaje de los gestos y del
lenguaje de acción, de los actos, a la posterior adquisición
de la palabra, para pasar con la escolarización al aprendizaje
de la lectura y la escritura.
El lenguaje no verbal puede repetir, contradecir, sustituir,
reforzar y regular el lenguaje verbal de las siguientes formas:
REPETICIÓN: el gesto repite la palabra ; repetimos, por ejemplo, cuando
al responder sí, a la vez hacemos un gesto afirmativo con la
cabeza.
CONTRADICCIÓN: a veces el gesto contradice a la palabra. Un invitado está a la
mesa y pregunta si le gusta la comida, responde: 'sí, mucho,
está buena', pero pone cara de desagrado.
SUSTITUCIÓN: el gesto sustituye a la palabra. Un amigo dice a otro:
'quedamos esta tarde en la puerta del cine', y la respuesta
es un gesto afirmativo.
REFUERZO: el gesto refuerza la palabra. Imaginémonos un padre que espera
impaciente la llegada de su hijo por la noche, cuando abre la
puerta le recibe con ' ¡qué hora son éstas de
llegar!', a la vez que señala ostentosamente el reloj.
REGULACIÓN: el gesto se utiliza también para regular la conversación. Si
queremos hacer uso de la palabra, podemos levantar el índice o
efectuar una inspiración, mientras nos enderezamos en el
asiento, como diciendo 'ahora voy a hablar'. Por el
contrario, cuando no queremos hacer uso de la palabra, solemos
mantener la atención, y de vez en cuando asentir 'me interesa
lo que dices, sigue', sería el mensaje.
EL
LENGUAJE DE LA CARA
La
cara posee una capacidad comunicativa. Es fundamental en la
comunicación de los estados emocionales, nos suministra
datos abundantes en las relaciones interpersonales y debido a su
gran visibilidad se le presta especial atención. El rostro es
un sistema de multimensaje, y es capaz de enviar mensajes
muy diversos.
La
expresión facial es un importante factor en la comunicación
humana. El famoso investigador Paul Ekman sugiere
que el rostro soporta la información relativa al estado
emocional, mientras que el resto del cuerpo comunica
información acerca de la intensidad de la emoción.
Dos
teorías fundamentales de las emociones consideran sólo un
determinado número de emociones, a las que entienden como básicas,
y a partir de las cuales, precisamente, se componen las demás.
Numerosos
estudios realizados demuestran que la cara es juzgada en
primer lugar con arreglo a lo agradable o desagradable que
sea la emoción manifestada, el parámetro descriptivo que
aparece en segundo lugar en cuanto a frecuencia, es actividad (excitado, tenso) o pasividad (tranquilo,
somnoliento) de la expresión, viniendo en tercer lugar el parámetro intenso-controlado.
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