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LOS
EFECTOS DE LA AUSENCIA DE SENSIBILIDAD
EMOCIONAL
Todos
estamos ávidos de estímulos emocionales, a veces hasta tal
punto, que
somos capaces de hacer cualquier cosa para obtenerlos.
James
Gilligan narra un ejemplo particularmente horroroso de este deseo de
experiencias emocionales en su libro 'VIOLENCIA'. Gilligan trabajó
durante muchos años con presos
culpables de crímenes salvajes,
y descubrió que estos hombres viven invariablemente en un estado
de extremo adormecimiento emocional.
Relatan que prácticamente no
sienten, ni emocional ni físicamente,
hasta tal punto que a veces se consideran muertos vivientes.
Estos
hombres dicen cometer sus actos violentos con la esperanza de
que esos excesos quiebren
el adormecimiento y los
hagan sentir algo.
Este tipo de persona, después de cometer un crimen, puede
llegar a sentir brevemente un despertar de su anestesia.
Sin embargo, invariablemente las
emociones ceden y el adormecimiento regresa.
El
adormecimiento de estos hombres no surge de la nada. Las
investigaciones de Gilligan demuestran que ellos fueron
a su vez víctimas de violencia y que fueron abatidos por
repetidos traumas emocionales. Este es un excelente
ejemplo de cómo los traumas llevan al adormecimiento y a
una profunda patología emocional.
Si no se la
trata, esta patología puede ir pasando de generación en
generación. Obviamente, es necesario romper el ciclo de la
violencia y el adormecimiento emocional. Una manera de hacerlo
es adquirir una conciencia emocional y desarrollar la empatía,
es decir, la capacidad para sentir lo que los otros sienten.
Al
decidir sensibilizarnos respecto de las emociones de los demás, estamos
haciendo una elección moral entre dos actitudes emocionales
extremas.
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Director del Portal:
Abel Cortese |
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CONVIÉRTASE
EN MENTOR EMOCIONAL DE SÍ MISMO/A Y DE OTRAS PERSONAS:
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