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LA
RELACIÓN ENTRE
EMOCIÓN
Y MOTIVACIÓN
La
primera forma de conceptuar el vínculo entre emoción y motivación
es proponer que las emociones son un tipo de motivo especial. De
hecho, ésta es la posición adoptada por Silvan Tomkins y Carroll
Izard. De acuerdo con ambos, las emociones encajan en la
definición de un motivo en el sentido de que energizan y dirigen
la conducta. El miedo, por ejemplo, energiza la persona para
actuar y dirige la acción hacia una meta, principalmente la de
escapar del peligro. Por lo tanto, las emociones son como los
planes, metas, necesidades fisiológicas y todos los demás motivos:
energizan y dirigen la conducta.
Una
segunda manera de conceptuar el vínculo entre emoción y motivación
es proponer que la emoción es una 'lectura' de los estados
motivacionales (Buck, 1988).
De acuerdo con Ross Buck,
la motivación y la emoción son dos caras de la misma moneda en el sentido de que los motivos funcionan para mantener las
condiciones corporales necesarias para sostener la vida y las
emociones funcionan como un 'informe de progresos' constante
sobre lo bien que esos motivos están siendo sostenidos.
Es
decir, las emociones son la manera mediante la cual los estados
motivacionales forman el sistema de respuestas apropiados a su
estado actual. Son las emociones las que alertan a los sistemas de
respuesta corporales para que entren en acción y son los sistemas
de respuesta corporal los que finalmente encuentran los medios para
gratificar el motivo. Por lo tanto, para Buck, las emociones:
1) constantemente informan del estatus de los estados
motivacionales, y
2) movilizan los recursos corporales para gratificar los motivos
y facilitar la adaptación.
Quizá
sea una buena idea incluir una discusión del motivo de sexo y de cómo
una lectura emocional moviliza los recursos de cuerpo para
facilitar la gratificación sexual. ¿Te has parado a pensar
alguna vez sobre por qué la conducta sexual están tan fuertemente
asociada a las emociones?
De acuerdo con la perspectiva de Buck sobre la emoción como lectura de los estados emocionales, las
emociones positivas como el interés y la alegría facilitan la
conducta sexual, sea la cópula, la masturbación, la
homosexualidad, el incesto o el mirar pornografía.
Las
emociones negativas como el asco, la rabia, la culpabilidad y la
ansiedad inhiben esa misma conducta sexual (y puede que
conduzca a la impotencia o la frigidez).
Por lo tanto, es mediante
la lectura del interés y la alegría que uno continúa la conducta
de gratificación de las necesidades sexuales y es mediante la
lectura del asco, la rabia, la culpabilidad y la ansiedad que uno
pone fin a esta conducta. Este ejemplo ilustra la interacción entre motivos, emociones y conducta mostrando que los motivos
energizan y dirigen la conducta mientras que las emociones
facilitan e inhiben la conducta para optimizar las adaptaciones
exitosas.
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Director del Portal:
Abel Cortese |
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