EMOCIONES
SIMPLES Y COMPLEJAS
Una emoción simple
es despertada cuando un objeto o situación es apreciada bajo un
solo aspecto. Es una tendencia simple y no ambigua de la persona
hacia o apartándose del objeto.
Una
emoción compleja es una mezcla de muchas emociones, todas
dirigidas hacia el mismo objeto, pero despertadas por varios y a
menudo contradictorios aspectos del objeto o la situación.
Una
emoción como los celos, por ejemplo, incluye el amor, el miedo
de la pérdida, ira contra el ser amado (y el tercero) por turbar la
posesión asegurada y muchas otras emociones, todas las cuales
dependen de los variados aspectos de la situación, que son
recalcados y evaluados. Mientras más compleja sea una situación más
formas habrá de apreciarla: de aquí que el complejo emocional será
más variado.
El
marido celoso puede considerar que ha dado por descontada la
fidelidad de su mujer por mucho tiempo y que tal vez le haya dado
razones para sentirse abandonada y buscar el afecto en otra parte.
Entonces puede llegar a pensar en ella como solía hacerlo durante
sus primeros años de compañía y puede hallar que es tan digna de
amar ahora como lo era entonces. Con esta comprensión su amor por
ella renacerá y puede demostrar nuevamente el afecto y consideración
de un amante -hasta que le parezca que ella no le responde de la
misma forma.
A
esta altura puede comenzar a pensar en la falta de afecto de ella
hacia él y la amarga injusticia que esto implica: puede dar rienda
suelta a un arranque de vituperación iracunda, sólo para darse
cuenta de pronto que su comportamiento solamente la alejará aún más.
El miedo repentino que sigue a esta comprensión puede llevarlo a
suplicarle con humillación despreciable y lo impelerá a hacer
alguna cosa desesperada si fracasa en conmoverla.
Es
obvio que todas estas emociones surgen de los celos. En un
sentido los celos las contienen todas, pues ninguna de ellas sería
posible sin ello. Esto significa que los celos no son ni una sola
tendencia sentida hacia la acción, ni tampoco pueden tener un solo
patrón expresivo. Muchas otras emociones contienen elementos
igualmente complicados, dependiendo de las varias formas en que la
situación es apreciada.
Desde
que la expresión emocional y los cambios fisiológicos siguen a los
cambios en apreciación (como lo hace la emoción), es imposible
aislar y describir con exactitud ni la experiencia ni el modelo
expresivo para emociones tan complejas.
Los
celos de un hombre pueden contener más ira que miedo, los de
otro pueden incluir miedo de pérdida, amor propio herido pero nada
de amor verdadero. En tales emociones complejas debemos saber la
manera como es apreciado el asunto y cómo esa apreciación cambia
antes de que podamos describir la emoción.
EMOCIONES
EPISÓDICAS Y PERDURABLES
Cuando
un objeto, una persona, o una situación nos afecta parar bien o
para mal, despierta una tendencia emocional transitoria. Esta
emoción deja un residuo que puede convertirse en una actitud
emocional: la actitud cuando es realizada, puede convertirse en
un hábito emocional. De aquí que un episodio emocional puede
generar un estado emocional perdurable. Tanto las actitudes
emocionales como los hábitos emocionales pueden extenderse sobre
toda una clase de objetos (ejemplos: arrogancia, timidez,
confianza, vergüenza, y otros). Si los hábitos emocionales son
restringidos a un objeto dado, se vuelven acciones altamente
estereotipadas (fumar, tomar, etc.). En las actitudes y hábitos
emocionales estamos en realidad tratando de los efectos de largo
alcance o acumulativos de la emoción más bien que de las emociones
mismas. |