EL
ALCANCE DE NUESTRAS
EMOCIONES
Las
emociones constituyen el componente psicológico más
antiguo del hombre (anterior al lenguaje y el razonamiento)
y que compartimos con los mamíferos superiores. Las emociones
son una parte esencial de la naturaleza humana. Sin ellas seríamos
psicópatas.
Somos
seres emocionales y no sólo racionales. Desde esta concepción,
las emociones cumplen un rol fundamental, son
fuerzas muy poderosas y se constituyen en el motor
más importante de la conducta del ser humano. En otras
palabras, la mayor parte de la veces, lo que hacemos esta
determinado más por
nuestras emociones que por la razón.
Para
ilustrar mejor este punto planteémoslo así: la mayoría de las
personas sentimos que nos falta algo en la vida. Deseamos
relacionarnos con los demás, comprender a alguien y que se nos
comprenda, pero ¿cómo lograrlo?
Sabemos
interiormente que ser personas emocionales, tener pasiones
fuertes, llorar, disfrutar, e incluso sufrir, son experiencias
ricas y valiosas. Por eso, constantemente, cuando no nos
alcanzan las emociones naturales de la vida diaria, buscamos maneras
artificiales de experimentar emociones: consumimos drogas,
nos lanzamos desde alturas, saltamos en paracaídas desde
aviones, nos enamoramos de alguien 'imposible', vemos películas
de acción, terror o romance, seguimos melodramas y
telenovelas... siempre
buscando estímulos emocionales.
Estas
actividades, muchas veces, nos permiten saborear lo que deseamos sin correr los riesgos
de una participación real.
Por
otro lado, ¿ha notado usted que es capaz de resolver los problemas de todos los demás, pero no el
propio? Sucede así porque la
emoción dirige nuestro entendimiento y nuestro sentido común,
reemplazándolo con las explicaciones razonadas basadas en
nuestros impulsos o tendencias emocionales, o incluso por
estados anímicos pasajeros.
Las
emociones definen nuestro ser interno. Y expresándolo a través
de una frase con toque humorístico: 'nuestra interioridad es
lo que menos se ve... pero
lo que más se siente'.
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