
EL TESTIMONIO DE LA
ORGANIZACIÓN GALLUP
Las
mejores organizaciones logran crecer de forma sostenible y consiguen
sólidos beneficios porque hacen algo que no hacen las demás
organizaciones: maximizan el talento innato e individual de sus
empleados para conectar con sus clientes. Saben que potenciar los
recursos del ser humano es el único terreno que queda disponible para
llevar a cabo mejoras significativas que conducen a una fuente ilimitada
de ventajas competitivas.
La industria ya no se
rige por un planteamiento monolítico e incuestionable. La
diversificación no es un lujo, sino con frecuencia una dura necesidad.
El cálculo de la productividad, el crecimiento, los ingresos, la
capitalización del mercado o el valor de las acciones requiere fórmulas
complejas continuas puestas al día del frente industrial. Las redes
televisivas han ampliado la cobertura económica porque la economía
mundial es un buque cisterna que navega por aguas turbulentas. En
cualquier momento, a ese navío por más grande y poderoso que sea, se le
puede abrir una vía de agua o naufragar.
Los clientes con los que
antes se contaba, ahora disponen de muchas más opciones. Los monopolios
son reliquias del pasado. Industrias en un tiempo reguladas
—telecomunicaciones automóvil y asistencia sanitaria por sólo nombrar
tres— ahora carecen de regulación. Y en lo que respecta a la
competencia, el campo de juego y las reglas correspondientes son
globales. La eliminación gradual pero incesante de fronteras cultura1e e
internacionales ha abierto mercados mundiales. Ahora los negocios deben
competir con los de otros países en la busca de los mismos clientes.
Esto requiere mayores inversiones para financiar productos y servicios
más competitivos. Al mismo tiempo, las empresas deben mantener su imagen
por medio de marcas y de posicionamientos.
Esto crea un nuevo
dilema. En los últimos veinte años, se han utilizado casi todas las
fuentes posibles de ventajas competitivas. ¿Dónde se puede encontrar valor cuando el precio es un factor cada vez
más in significante y los clientes están hartos de escuchar que cada
producto o servicio es «el mejor»? No se lo creen. En lo concerniente a
la creación de incentivos eficaces para empleados y clientes, las
empresas van con las manos vacías.
Pero más que nunca, se
debe mantener una cartera estable de clientes, que es el meollo de toda
industria. Al mismo tiempo, se debe evitar que se vayan los empleados
productivos.
¿Cómo? ¿Qué estrategia
lo puede lograr? Las mejores organizaciones han descubierto de qué se
trata y cómo usarlo.
UNA
ECONOMÍA IMPULSADA POR LA EMOCIÓN
Las mejores organizaciones saben cómo trazar un curso a través del
laberinto competitivo mundial para mantener las relaciones con su
clientela no sólo intactas, sino en crecimiento. Lo hacen relacionándose
con sus clientes a un nivel emocional.
Cuando eso sucede, los clientes vuelven debido a cómo se sienten. La
respuesta ha sido tan fenomenal que estas organizaciones no califican de
fieles a los clientes que repiten. Hablan de ellos como clientes
emocionalmente involucrados.
Al mismo tiempo, las
mejores organizaciones crean un entorno en el que pueden brillar sus
mejores empleados una y otra vez. Esos hombres y mujeres están tan
sintonizados con lo que hacen y son tan eficaces al responder a las
necesidades del cliente que aumentan los beneficios y el crecimiento. A
estos hombres y mujeres se los califica agradecidamente como empleados emocionalmente involucrados.
Cuando los empleados
involucrados usan su talento natural, proporcionan una instantánea y
constante ventaja competitiva. Crean un nuevo valor: la conexión
emocional entre empleado y cliente.
Las mejores
organizaciones no tratan a empleados y clientes como si fueran robots
cuyas acciones, basadas en procesos mentales muy complejos, pueden
calcularse por anticipado. Tampoco ven a los clientes como «agentes
económicos» que siempre toman sus decisiones basándose en el precio y la
cantidad.
Por el contrario, esas
organizaciones han pasado de ver a la gente reaccionando como máquinas a
percibir el lado de la naturaleza humana guiado por las emociones. El
enfoque que impulsa a dichas organizaciones es comprometer tanto al
empleado como al cliente desde el punto de vista emocional. Las mejores
organizaciones aprovechan el hecho de que la economía del
involucramiento emocional es mucho mayor que la economía del precio y la
razón.
AQUÍ ESTÁN
LOS DATOS