PRÁCTICAS
GERENCIALES MODERNAS EN LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA
INTRODUCCIÓN
Las personas que advienen a un
cargo de alto nivel ejecutivo en la administración pública,
generalmente cuentan con suficiente preparación académica en campos
tales como las leyes, las ciencias sociales o ciencias naturales, la
medicina, la ingeniería, la administración comercial y otros.
Algunos tienen experiencia administrativa o ejecutiva en el sector
comercial privado.
El nuevo ejecutivo gubernamental
confronta la tarea de familiarizarse, sobre la marcha, con el
complejo mecanismo de una agencia, mientras simultáneamente atiende
y decide problemas de diversa naturaleza. Esto es un proceso
interesante, retador a la vez que difícil y a veces frustrante.
Frecuentemente nuestros
ejecutivos no disponen del tiempo y la orientación adecuada para
acudir a los libros y a las fuentes de información sobre materias
gerenciales para organizar y desarrollar sus esfuerzos de la manera
más efectiva. Sabemos que no es sólo la cantidad de trabajo y de
esfuerzo lo que determina la efectividad de los mismos, sino también
la calidad, la forma racional, selectiva y estratégica en que se
desarrollen para lograr los resultados deseados.
La presente publicación pretende
ofrecer al ejecutivo del servicio público una visión panorámica
sobre los problemas en la administración pública y sobre gerencia
moderna en el aspecto de las necesidades humanas de la clientela y
de los funcionarios. Trata, además, de los esfuerzos por sintetizar
los procesos universales de la administración en principios y
conceptos sencillos que sean fáciles de comprender y aplicar en la
realidad.
Deseamos recalcar que las
diversas funciones y procesos de la gerencia que aquí se esbozan no
se dan en la realidad de manera aislada. Unos de otros no son
fácilmente identificables, sino que fluyen como una corriente
espontánea de actividad, deliberada y racional a veces, vital e
intuitiva otras, pero siempre integrados por la inteligencia y la
sensibilidad de sus actores. De la misma manera que los distintos
sistemas y procesos vitales del organismo humano operan
simultáneamente, los diversos procesos de la gerencia y de la
administración fluyen y se entrelazan de modo dinámico y espontáneo.
Es por eso que el esfuerzo de integración y coordinación consciente
y racional de la gerencia es esencial, ya que constituye el cerebro
y el sistema nervioso de la organización.
Los buenos gerentes o directores
no sólo reaccionan a lo que acontece dentro y fuera de la agencia,
sino que anticipan unos movimientos, ponen en marcha otros, ordenan
y reordenan prioridades y recursos. En una palabra, mantienen el
adecuado control de la situación total en un clima receptivo y
estimulante para sus colaboradores.
Esperamos que nuestro intento
sirva de estímulo para el continuo mejoramiento y desarrollo de
nuestra clase gerencial, la cual le debe al Pueblo de Puerto Rico su
mayor devoción y esfuerzo.
EL GERENTE Y
LAS NECESIDADES
FUNDAMENTALES DEL SER HUMANO
Todo ejecutivo, gerente o
administrador en el servicio público necesita conocer las
necesidades fundamentales del ser humano y la importancia que tienen
las mismas en el hacer gerencial. El profesional, en su rol de
servidor público en los niveles de supervisión y en los decisionales
altos debe desarrollar la capacidad de reconocer esas necesidades
fundamentales. Ese conocimiento es relevante para el administrador
público desde dos perspectivas distintas, a saber:
1) la perspectiva
de él como recurso o agente de formulación de política pública y de
estructurador de programas de servicio para un conglomerado humano,
y
2) la perspectiva de él como supervisor o dirigente de las
personas que laboran en la agencia.
Entre las diferentes teorías
desarrolladas sobre las necesidades fundamentales del ser humano se
destaca la de Abraham Maslow, profesor de sicología de la Universidad de Brandies en Massachusetts, en Estados
Unidos. Maslow considera que las necesidades humanas van desde
las primarias, que son las de subsistencia, hasta las más elevadas
llegando a la de autorrealización como ser humano.
Esas necesidades obedecen a que
los seres humanos se desarrollan, se forman, se socializan, se
paralizan o se superan por su relación e interrelación cotidiana con
otros seres humanos y por las vivencias que ellos experimentan.
El primer nivel básico que hace
al ser humano más dependiente es el de las necesidades fisiológicas
y de supervivencia, que necesita satisfacer por todos los medios a
su alcance. Ese nivel incluye necesidades como alimento, descanso,
temperatura adecuada, vestuario y la relación sexual.
Si todas esas necesidades están
insatisfechas y el organismo es dominado por aquellas de orden
fisiológico, las superiores serán prácticamente inexistentes.
Entonces todas las capacidades estarán al servicio de la
satisfacción de las necesidades de ese primer nivel. La
inteligencia, la memoria y los hábitos se convierten sencillamente
en medios para la satisfacción fisiológica del ente.
Los seres humanos no pueden
ascender a un escalón superior de conducta si no han satisfecho sus
urgencias de niveles inferiores. En ese caso la urgencia por poseer
unos zapatos nuevos, por adquirir un automóvil, por escribir poemas,
o el interés por la historia patria, se convierte en asuntos de
importancia secundaria.
Cuando no hay pan el hombre sólo
vive para el pan. Pero, cuando se alimenta regular y adecuadamente,
el hambre deja de ser su necesidad más apremiante. Mas como el
hombre es perpetuamente un ser de deseo, en cuanto sacia una
necesidad surge otra en su lugar.
En el segundo orden de necesidad
están las de seguridad y protección: protegerse contra el peligro,
contra la amenaza, contra la privación. Esas son las necesidades
fisiológicas que se proyectan al futuro, ya que incluyen la
seguridad de protección médica, de vivienda, de ingreso, etc.
Sentirse protegido y seguro es una reafirmación de su subsistencia.
El miedo se apodera de la gente cuando esa necesidad se ve amenazada
y dado que una persona asustada no es dueña de sus actos, pierde
capacidad para actuar racionalmente.
Para sentirse seguro, el ser
humano necesita sentirse amado. El amor es la nutrición básica de su
personalidad; el alimento que necesita para crecer y madurar.
La satisfacción adecuada de la
necesidad de afecto y amor hace surgir en el individuo la voluntad
de incorporar valores éticos y sociales que le permiten ganar un
sitio en la sociedad. Surge en él la ambición, el deseo de logro, de
participación en la vida de grupo, de vivir y de dar más allá de sí
mismo.
Esas necesidades superiores se
convierten en estímulos que trascienden su conducta como lo son el
deseo de fuerza y de dominio frente al mundo, de sentirse satisfecho
consigo mismo, de sentir que tiene habilidades, capacidades o
talentos para lograr ciertas cosas que él tiene en alta estima.
La no satisfacción de esas
necesidades produce sentimientos de debilidad e impotencia, de
inferioridad, de baja autoestima.
Si las circunstancias le niegan
la oportunidad de trabajo y de lograr esas aspiraciones, si sus
relaciones familiares y con los miembros de su comunidad fueran
limitadas, habrá de sentirse profundamente frustrado y experimentará
una necesidad equivalente al hambre fisiológica.
La persona, cuyas necesidades de
seguridad, asociación o status le han sido negadas, probablemente se
siente tan enferma como la persona que padece de anemia y obviamente
su enfermedad se reflejará en su comportamiento.
Además, el ser humano necesita
saber que lo que hace es importante y experimentar el sentimiento de
realización que le provee su esfuerzo, ya sea en su trabajo, en su
hogar, o en las diversas actividades en que se involucra en su vida
cotidiana. Necesita sentirse apreciado por lo que hace, que se le
elogie, que se le reconozca su esfuerzo y que se le ofrezcan
recompensas por lo que hace bien y por sus logros.
Los gerentes a cargo de
instituciones de servicios deben estar conscientes de la ansiedad
que produce en los adultos tener que depender de otros. Esto es, del
sentido de inadecuacidad que les abruma cuando se quedan sin empleo,
y la incomodidad interior que le provoca el tener que acudir a una
agencia en busca de ayuda aún sabiendo que tiene ese derecho.
Sabemos que un gran segmento de
nuestra población depende del Estado para aliviar sus problemas y
necesidades básicas. Esa población, cuyas circunstancias de vida han
sido profundamente frustrantes y cuya relación con el mundo ha sido
limitada, está cargada de hostilidad, ansiedad, desesperanza y
frustración. El administrador debe tratar de entender y comprender
el efecto que esas circunstancias producen en la conducta de dichas
personas y diseñar métodos para atenuar los conflictos que surjan
con la clientela.
En segunda instancia, el gerente
también debe analizar el problema de las necesidades humanas desde
la perspectiva de él como supervisor o dirigente de los empleados
que laboran en la agencia. Un principio básico de la ciencia de la
conducta en el trabajo es que si a un empleado se le ofrece amplia
oportunidad de aplicar sus talentos y su potencial, se desempeñará
en unos niveles de competencia mucho más altos. Se sentirá más
motivado, y tanto la satisfacción como la productividad aumentarán.
En organismos de un gran número
de empleados, unos podrán moverse progresivamente a satisfacer sus
necesidades más elevadas. Muchos otros se frustran grandemente
porque se les limita las oportunidades de crecimiento y desarrollo.
Es un error de un ejecutivo y
gerente considerar la pasividad del empleado o la tendencia a evadir
responsabilidades como algo inherente a la naturaleza humana. Ese
comportamiento puede ser indicativo de que la persona se siente
privada en sus necesidades de afecto y pertenencia, estima, valía y
autorrealización.
Cuando la organización provee
para la satisfacción de las necesidades básicas, el empleado
entonces transciende a las de logro, pertenencia y autorrealización.
Si la organización falla en proveer nuevas oportunidades para
satisfacer ese orden de necesidades superiores, los empleados
insistirán en demandas por más dinero, ya que les permitirá, en
parte, compensar su insatisfacción.
La agencia debe crear un clima
propicio y condiciones de trabajo adecuadas. De ese modo, el
personal se sentirá estimulado y motivado a satisfacer sus
necesidades y a rendir una labor eficiente que debe ser justamente
reconocida.
Se sugiere a los ejecutivos,
gerentes o administradores que provean dentro de su organización un
ambiente de trabajo que le permita al empleado:
* Experimentar una variedad de tareas; no caer en el hastío causado
por la rutina.
* Asumir
responsabilidades conmesuradas con sus talentos y habilidades.
* Demostrar
y aplicar sus habilidades y recibir reconocimiento por la tarea bien
hecha.
* Determinar cómo su
contribución ayuda a lograr las metas y objetivos de la
organización; esto le produce un sentido de logro y reafirma su
autoestima.
* Tener oportunidad de
controlar algunos aspectos importantes en su labor.
* Participar en los procesos de tomar decisiones y solucionar
problemas relacionados con la labor que él realiza.
* Aprender y
capacitarse en nuevas técnicas y conocimientos que le permitan
crecer y desarrollarse en la organización.
* Poder aplicar
aquellos métodos que él domine acudiendo a la supervisión sólo
cuando sienta que realmente la necesita.
PRÁCTICAS
GERENCIALES MODERNAS EN LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA (II)
CARACTERÍSTICAS
ESPECIALES
DE LOS TALLERES Y SEMINARIOS
POR QUÉ LA INTELIGENCIA
EMOCIONAL ES TAN IMPORTANTE
ADMINISTRAR LA ENERGÍA
EMOCIONAL, Y NO SÓLO EL TIEMPO, ES LA CLAVE DEL COMPROMISO Y LA EXCELENCIA
Consultas por el Programa de Liderazgo con
Inteligencia Emocional en la Administración Pública:
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