EL
JUDO (II)
El
Judo es un deporte que puede ser considerado como un arte y como una
filosofía. Su práctica estimula, a la vez, las facultades físicas
y las mentales.
Puede
ser definido, también, como el arte de combatir sin armas y de
hacer que el débil pueda vencer al fuerte. Su estudio no puede,
pues, ser abordado a la ligera.
La
palabra JUDO se compone de otros dos términos JU, que significa
principio de la suavidad y de la amabilidad, y DO, que significa la
vía, el camino. Así, se considera que el JUDO es el camino de la
suavidad.
De
acuerdo con esto, el mejor medio para vencer es no oponer
resistencia a la fuerza, sino, al contrario, someterse a ella
aparentemente, para adaptarse a su movimiento, desviarla de su
objetivo y utilizarla, incluso, en propio provecho.
Si
un hombre muy vigoroso os empuja y tratáis de resistirlo, es él
quien lleva las de ganar, puesto que cuando dos fuerzas contrarias
se oponen, la mayor de las dos vence a la otra. Por el contrario: no
ofrezcáis resistencia, ceded. En este caso el vigoroso será
arrastrado por su ímpetu y perderá el equilibrio. En tal momento,
tirad de él en el sentido de su esfuerzo y entonces se verá
proyectado con una fuerza proporcional a su empuje y a la rapidez
que había dado a su movimiento.
El
Judo nos enseña a utilizar hasta el máximo, y para el empleo más
eficaz, toda nuestra energía mental y física. Para lograrlo, la práctica
nos pondrá de manifiesto que en el mismo instante es necesario
concentrarlas ambas hacia un mismo y único objetivo.
Este
principio no es válido únicamente para el Judo, sino para todas
las circunstancias de la vida.
Robert
Lasserre, (‘JUDO’)
|