EL
VALOR DE LA SEGURIDAD
EN
UNO/A MISMO/A
Si
deseamos tener una vida saludable y efectiva, debemos
lograr un grado razonable de seguridad en nosotros mismos
lo antes posible. Esto fue demostrado por un equipo de
investigadores de la Universidad de Minnesota,
quienes examinaron a un número de niños en edad
preescolar y los dividieron en dos grupos según sus
características de personalidad.
El
primer grupo estaba compuesto por niños que manifestaban
un alto nivel de ansiedad y un especial apego con su
madre; el otro grupo estaba formado por niños más
independientes y seguros. Luego se evaluó la conducta
y el rendimiento de los niños a medida que iban avanzando
en la escuela. La evaluación estaba a cargo de sus
maestros y también de un grupo de observadores
independientes que no conocían los datos relacionados con
el agrupamiento inicial. Los observadores hicieron su
evaluación independientemente, pero los resultados
mostraron un notable grado de congruencia.
Los
niños a quienes se había ubicado inicialmente en la categoría
de seguros en sí mismos tenían un alto puntaje en todos
los casos. Mostraron mayores cualidades como líderes,
más flexibilidad y una mayor disposición para enfrentar
oportunidades y desafíos.
En
sus relaciones con los compañeros mostraban una mayor
empatía y ellos mismos eran evaluados por sus pares
como especialmente atractivos. Además tenían un mayor
nivel de autoestima, que estaba acompañada por una mayor
competencia social y un nivel superior de bienestar
emocional.
Estos
atributos sociales ayudan a un niño a hacer amigos e
influir sobre las personas. También los ayuda a
enfrentar las vicisitudes de la vida posterior.
Nunca
sabemos cuándo va a suceder un desastre. Mañana
podemos encontrarnos en medio de un asalto, un choque
automovilístico o el incendio de un hotel. Lo bien que
salgamos de estas catástrofes depende en parte de nuestro
estado físico, el entrenamiento y el equipamiento de que
dispongamos, pero mucho más de la fuerza de nuestra
personalidad.
Esta
es la opinión del experto en supervivencia Martyn
Forrester. En su libro SURVIVAL (Supervivencia), sugiere
técnicas para manejarse en la mayor parte de las situaciones
extremas de distress fisiológico. Para prevenir la
hipotermia en temperaturas bajo cero recomienda rellenar
la vestimenta exterior con hierbas y hojas secas. Para
luchar contra la inanición en zonas descampadas sugiere
una dieta de ciempiés y gusanos. Para evitar la sed en el
desierto presenta instrucciones para construir un molino
solar. El empleo oportuno de estos ingeniosos recursos de
emergencia puede salvar vidas, pero tienen mucho menos
valor que la decisión y la confianza en sí mismo.
Según Forrester: ‘La regla más importante
que alguien puede enseñarle sobre esta cuestión de
permanecer con vida es : sobrevivirá si piensa que
puede hacerlo’.
Estas
cualidades de sólida confianza en sí mismo se
encuentran entre los legados más valiosos que podemos
dejar en herencia a nuestros hijos e hijas. No podemos
proteger a nuestros hijos de las llamas de la adversidad,
pero podemos darles la fuerza de voluntad para
atravesarlas sin chamuscarse.
Los
niños son animales extremadamente resistentes y pueden
soportar todo tipo de dificultades -enfermedad,
pobreza y malnutrición- siempre y cuando tengan una
actitud mental saludable.
Esto
fue demostrado cuando las investigadoras Emmy Werner y Ruth Smith realizaron a lo largo de veinte años
un extraordinario estudio sobre niños criados en Kauai, una zona carenciada de Hawaii. Los niños fueron
criados en condiciones de pobreza crónica por padres que
tenían un bajo nivel educativo. Estuvieron expuestos a
tasas superiores al promedio de prematurez e infección.
Muchos provenían de hogares desorganizados o familias con
un solo padre. Sin embargo, algunos sobrevivieron a
estas difíciles condiciones iniciales y llegaron a ser
adultos capaces, exitosos y socialmente competentes que
‘trabajaban bien, jugaban bien, amaban bien y esperaban
cosas buenas de la vida’.
La
historia de estos niños se narra en VULNERABLE, BUT
INVINCIBLE en el cual las dos investigadoras describen
las características de los niños ‘flexibles’, que
constituían la décima parte del grupo total. ¿Qué
permitió a este pequeño grupo de elite sobrevivir a sus
tempranas tribulaciones, cuando la mayoría de sus compañeros
quedaban en el camino? Según el estudio, que siguió a
los niños desde antes de su nacimiento hasta que contaban
con un poco más de veinte años, la característica
resaltante de los sobrevivientes era que tenían ‘un
mejor concepto de sí mismos y una actitud más positiva,
responsable y orientada hacia el logro’. Esta confianza
e independencia aparecieron desde una temprana edad,
según las investigadoras, quienes comentan acerca de las ‘destrezas
superiores de autoayuda y autonomía observadas entre
estos niños en su segundo año de vida’.
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