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CÓMO SE DESARROLLARON
LAS EMOCIONES

A finales del siglo XIX, Charles Darwin comenzó esta investigación tratando los hechos diferenciales y los hechos comunes. Comparó las expresiones faciales de gran número de mamíferos, incluido el hombre, y sugirió que todas las expresiones humanas primarias podían remontarse hasta algún acto funcional primitivo. El gruñido de furia, por ejemplo, puede provenir del acto animal de enseñar los dientes antes de morder.

La sonrisa tendría el mismo papel que el gesto defensivo que observamos en gran cantidad de monos al verse amenazados. La sonrisa es una mueca defensiva en situaciones en las que es aconsejable pacificar al otro. Nosotros emitimos, también, esta sonrisa ‘primitiva-defensiva’. Por ejemplo, cuando hemos empujado a alguien sin querer y debemos disculparnos vivamente para aplacarlo, emitimos este tipo de sonrisa. La sonrisa de auténtico placer, cuyo extremo sería la risa, es una manifestación de sorpresa, abriendo y ensanchando la boca.

Existe la idea de que nuestra expresión es muy distinta a la del resto de los primates, pero los etólogos nos han demostrado que los animales se comunican a través de expresiones faciales, que son básicamente las nuestras, y lo hacen con mucha mayor precisión de lo que tendemos a admitir.

En un experimento realizado por Miller y sus colegas, se puso a dos monos que se veían el uno al otro a través de un cristal, uno podía oír un pitido, mientras que el otro no. El mono que no podía oír este ruido sí podía apretar una palanca, que cesaba el pitido. Cada vez que el pitido sonaba, si tras unos segundos no se accionaba la palanca, ambos recibían una inofensiva pero desagradable descarga eléctrica.

Los animales aprendieron a evitar el shock en un 89% de las ocasiones. El análisis de sus expresiones faciales en el video, demostró, posteriormente, cómo el mono que podía oír dicho sonido alertaba a su compañero activando los músculos de la cara de un modo peculiar, en concreto tensando la boca.

 

 

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