EL
YOGA PARA EL EQUILIBRIO GLANDULAR (V)
“LA
VELA”
TECNICA
DE LA POSTURA:
Se comienza tendido boca
arriba, en el piso, procurando que los riñones toquen el suelo, para no
estar apoyado en falso,
malo para la quinta vértebra
lumbar y su disco. Una
vez que la espalda está bien
apoyada en el piso,
haciendo fuerza con los músculos
abdominales, levantar
lentamente los pies,
que permanecen en todo momento juntos, pero manteniendo pantorrillas y muslos distendidos, y sin
estirar los pies. Se va realizando un movimiento de ascensión
parejo, a la vez que se respira con ritmo natural y pausado.
Una
vez que las piernas forman
un ángulo de 90° respecto al tronco, se
sigue llevando las piernas hacia
arriba (comenzando a levantar la espalda), hasta ubicarlas lo
más alto que se pueda, quedando el cuerpo en posición
vertical. Las manos se
colocan en la espalda, a
la altura de los riñones,
el cuerpo se mantiene entonces recto gracias a los antebrazos, que se apoyan en el suelo. El esternón se coloca contra
el mentón, y la nuca queda presionada contra el piso,
que deberá ser blando (alfombra o colchoneta).
La
postura se deshace simplemente en el orden
inverso en el que se efectuó.
Las
personas que tengan desviación
de columna, al iniciar la postura, tendidas en el piso, comenzarán arqueando las piernas,
para que los riñones
descansen en el suelo.
EFECTOS
BENÉFICOS:
La mayoría de las columnas
vertebrales tienen naturalmente una forma
de S, y muchas la tienen en forma anormalmente
pronunciadas. Este asana ayuda
a borrar esas curvaturas, actuando especialmente en la parte cervical, encrucijada estratégica del
cuerpo, la cual, al ser estirada
y presionada contra el piso, va
corrigiendo los defectos en la estructura general de la columna.
Al
presionar el mentón contra el esternón, es
estimulada la glándula tiroides,
de tan vital importancia para el organismo.
Se
provoca una gran irrigación
sanguínea en el cerebro,
que puede eliminar o prevenir espasmos vasculares, origen de algunos dolores
de cabeza.
También,
con esta postura, sufren acción benéfica principalmente la hipófisis y el hipotálamo,
considerados como reguladores de la producción hormonal de las otras glándulas endócrinas.
Este
asana es muy recomendable para personas que están muchas horas de
pie. Alivia várices y hemorroides, ya que activa
la circulación venosa en
las piernas y el abdomen.
“La
Vela” irriga además el rostro y
el cuero cabelludo, alimentando más las raíces
de los cabellos.
“EL
ARADO”
TECNICA
DE LA POSTURA:
Tenderse de espaldas, las manos al costado del cuerpo, palmas al suelo. Estirar y poner la nuca bien sobre el piso,
acercando el mentón al pecho.
También toda la columna
vertebral, especialmente la zona
lumbar, debe tocar el suelo.
Entonces,
con un movimiento lento y
continuo, comenzar a levantar las piernas hacia la vertical.
Luego,
haciendo actuar los músculos
abdominales, y sin
flexionar las piernas,
traer los muslos hasta el pecho,
haciendo estirar la parte
inferior de la espalda.
Al final del trayecto, doblar
un poco las piernas, haciendo que las rodillas rocen la cara.
Por
último, extender las piernas dejando que los pies
desciendan al suelo, y una vez ahí, comenzar a alejarlos de la cabeza, para acentuar la
curvatura de la parte
superior de la espalda,
y especialmente de la nuca.
PARA
DESHACER LA POSTURA:
Hacer que los pies caminen hacia
la cabeza, e ir invirtiendo los movimientos anteriores (flexionar las piernas hasta tocar los muslos con el
pecho, llevar las piernas a la vertical, y luego bajar muy lentamente las piernas, haciendo que primero
baje el tronco). Como se aprecia, al hacer y deshacer la
postura se trata de ir desarrollando
lentamente la columna
vertebral. Dos observaciones importantes : la cabeza no
debe abandonar el piso en
ningún momento, y las piernas,
al deshacer la postura, no deben caer
pesadamente, sino apenas ir
apoyándose, para que los músculos
abdominales hagan un buen
trabajo, y el trayecto hacia
y desde la postura tenga
armonía.
EFECTOS
BENÉFICOS:
“El
Arado” es un poderoso tónico,
que tiene acción sobre toda
la columna vertebral, a la que revitaliza y rejuvenece, haciéndola cada
vez más flexible. Se fortalecen los músculos
abdominales.
También
en esta postura se comprime la glándula tiroides, que
recibe una gran afluencia de sangre, lo cual ayuda a regularizar su funcionamiento.
Al
hacer trabajar a todas las vértebras,
es un verdadero ejercicio ortopédico, que restablece bastante del cansancio físico. Este asana también favorece el funcionamiento del páncreas, que, al ser comprimido,
se tonifica y se libera de toda obstrucción. Esta postura combate la celulitis y la tendencia a engordar.
EL
YOGA PARA EL EQUILIBRIO GLANDULAR (VI)
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