|
|
IGNORAR
ES MÁS DIFÍCIL
DE LO QUE SE CREE
La
irritación no constituye sólo una afección cutánea. También
es lo que muchos padres experimentan cuando sus hijos hacen
toda clase de cosas molestas, ofensivas o decepcionantes.
Cuando se nos irrita la piel, con frecuencia nos frotamos o
rascamos la zona afectada. Hacerlo no la cura ; de hecho,
a menudo empeora las cosas. Pero sí proporciona un leve
alivio temporal. Cuando nuestros hijos nos irritan, nos
'rascamos' declarando de alguna forma nuestro disgusto, o
tal vez simplemente ponemos los ojos en blanco o negamos con
la cabeza para revelarlas de un modo no verbal a los niños
que no estamos satisfechos.
En
respuesta a esa irritación producida por los niños, trate de
ignorarles. Son las conductas molestas pero inofensivas, como
gimoteos, interrupciones y berrinches, las que usted debería
esforzarse por ignorar. Sin embargo, ignorar la conducta
molesta de un niño es muy difícil. Resulta irónico que
ignorar algo se más difícil que hacerlo. Pero ignorar
implica gran cantidad de esfuerzo y aptitudes de la
inteligencia emocional.
Antes
de ser capaz de ignorar, prepárese para el alto grado de
autocontrol que requiere. Tendrá que centrarse en su
objetivo, aprender a mantenerse tranquilo cuando descubra que
se está irritando, y a estar preparado para lo que
probablemente sucederá después. Cuando se ignora una
conducta, el niño inicialmente intensifica dicha conducta
inapropiada antes de que cese por fin. Esa reacción tiene que
ver con una conducta aprendida normal, y no se trata de una
conspiración por parte del niño para volverle a usted
loco/a. Cuando usted, por poner un ejemplo, acciona la llave
de encendido de un coche espera que se ponga en marcha. Si no
lo hace, usted acciona de nuevo la llave, y una vez más, y
durante más rato, y más aún, y empieza a accionar el
cebador. Si usted hace algo y espera que suceda otra cosa pero
no es así, intensificará la conducta inicial. Pensará :
'Esto funcionó antes, de modo que debería volver a
funcionar'. Los niños piensan de la misma forma. Si usted
ignora un berrinche, el niño sabe que con eso ha captado
anteriormente su atención y asume que lo hará una vez más.
Cuando usted no responde, el niño chilla aún más, y más
alto y durante más tiempo, hasta que al fin o bien se detiene
porque comprende que no funciona, o bien intenta otra cosa,
como arrojarle algo a usted, que no puede ser ignorada porque
ya no es inofensiva.
|
|
|
|
Director del Portal:
Abel Cortese |
|
|
CONVIÉRTASE
EN MENTOR EMOCIONAL DE SÍ MISMO/A Y DE OTRAS PERSONAS:
|
|