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EL
TÍMIDO:
¿NACE O SE HACE?
TIMIDEZ
CONGÉNITA
Jerome Kagan, el investigador norteamericano del
temperamento, llegó a la siguiente conclusión: en un
tercio de los adultos tímidos la timidez forma parte del
programa biológico. Ya en el vientre materno tienen una
frecuencia cardíaca superior a la de otros fetos. A los
cuatro meses presentan reacciones motrices más intensas que
otros niños frente a sus percepciones sensoriales (objetos,
ruidos, olores). En un entorno desconocido lloran más que
otros bebés. A los catorce meses siguen mostrando una
frecuencia cardíaca superior a la media cuando se ven
confrontados con una nueva situación.
Kagan califica a estos niños como muy reactivos. Los
datos obtenidos a partir de electroencefalogramas manifiestan
un claro incremento de actividad del hemisferio derecho y del
sistema nervioso vegetativo cuando los niños son confrontados
con algo nuevo. Es de suponer que la amígdala, responsable de
la primera reacción emocional, reacciona con mucha más
intensidad de lo que sería adecuado a la situación. Manda
mensajes de advertencia al sistema nervioso vegetativo y
produce así reacciones de miedo, como el aumento de la presión
arterial y de la frecuencia cardíaca. EL niño que
experimenta estas reacciones corporales las vive como algo
desagradable, tiene miedo y se siente a disgusto e inseguro.
Los bebés manifiestan su malestar llorando. Los niños más
mayores evitan las situaciones que los alteran y se retraen.
Otros científicos yanquis han comprobado que los niños
que son engendrados en agosto o septiembre tienen una
probabilidad mucho mayor de nacer siendo niños tímidos. Se
supone que la causa es la hormona melatonina, conocida por su
actividad neuronal. Durante los meses de invierno, en los que
el feto madura en el vientre materno, la melatonina se produce
en mayor cantidad. La hormona llega al feto a través de la
placenta y puede provocar una elevada excitabilidad congénita.
TIMIDEZ
ADQUIRIDA:
Dos tercios de la totalidad de las personas tímidas
no nacen con esta predisposición ; su timidez se
desarrolla a causa de influencias externas. Los estudios
comparativos sobre diversas culturas realizados por el
socio-psicólogo yanqui Philip Zimbardo, en los que investigó
la estructuras sociales en Israel, Japón y Taiwan, aportan
interesantes datos sobre estas influencias externas. Entre
otras cosas, se puso de manifiesto que el 60 por 100 de todos
los japoneses y taiwaneses interrogados se consideraban tímidos,
pero sólo el 30 por 100 de israelíes. Es de suponer que la
causa de esta sorprendente diferencia se encuentra en el
comportamiento educacional que predomina en cada país. Por lo
general, en Israel los niños reciben mucha atención y
dedicación, obtienen muchas alabanzas y reconocimiento. Se
los anima a intentar cosas nuevas. En Japón y Taiwan, los éxitos
de los niños se atribuyen a los padres: los padres
reciben el reconocimiento cuando el hijo hace algo bien. En
cambio, de los fracasos sí se hace responsable a los propios
niños.
Por lo tanto, es evidente que el hecho de que una
persona llegue a ser tímida o no depende de si ha podido
edificar un sentimiento de autoestima estable o no.
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Director del Portal:
Abel Cortese |
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