RELACIONES
DURADERAS O PROLONGADAS
Para
llegar a adquirir desenvoltura en los encuentros sociales más largos,
debe usted empezar por aprender varias estrategias para mantener animada
una conversación y hacer más equitativos estos intercambios personales.
En las situaciones sociales en las que no está prefijada una conducta en
función del papel que desempeña cada persona, en las que no se va a
realizar ninguna tarea determinada y en las que se sobreentiende que todas
las relaciones serán puramente sociales e informales, son posibles una
gran variedad de relaciones. Usted se sentirá inquieto por la falta de
normas, y su inquietud quizás aumente al pensar que puede ejercer muy
poco control sobre el curso de una conversación, los temas de que se
habla y las respuestas que se suscitan. Recuerde que lo que puede darle
seguridad en este tipo de reuniones es el llegar a saber cómo desviar una
conversación, cómo contribuir a ella diciendo precisamente lo que se
desea decir, cómo responder a las preguntas y, en general, cómo tener
una actitud social propia. Llegará un momento en que el dominio de es tas
habilidades le permitirá relajarse, tomarse las cosas con calma y olvidar
cualquier inquietud por la incertidumbre de un ambiente.
Las
conversaciones se mantienen en marcha en virtud de las respuestas que se
dan a una serie de preguntas y de los comentarios que las acompañan. Así
pues, lo primero que debe aprender es qué preguntas ha de formular, cuándo
debe hacerlas y cómo. Después, se preparará para responder a las
preguntas similares que le formularán otras personas.
Existen,
en general, dos tipos de preguntas que puede usted hacer: las que se
refieren específicamente a la otra persona y las de tipo general que
pueden referirse a cualquiera. Piense en cinco conocidos suyos, dos de su
mismo sexo y tres del contrario. Piense un momento en un rasgo o cualidad
de cada una de esas personas, algo de lo que ellos se sientan orgullosos,
en algún interés marcado que sientan o en alguna cualidad descollante
que posean. Prepare, para cada uno de ellos, una pregunta centrada en
estos puntos. Por ejemplo, al pensar en loe, como usted sabe que juega al
rugby en el equipo local, puede usted preguntarle: «¿Cómo
va el deporte, Joe?», o bien: «¿No estás preocupado por todas esas
lesiones que ha habido?», o bien: «Oye, Joe, ¿cómo vamos a quedar el
domingo?»
Supongamos
que usted sabe que Sue es aficionada al esquí. Podría preguntarle: «Qué, ¿ya tienes los esquíes preparados?», o bien:
«¿Piensas esquiar mucho este invierno», o bien: ¿has esquiado alguna
vez en Whiteface?» Anote sus preguntas en los espacios que siguen.
Notas
especiales sobre unos conocidos
Primera
persona
Tema:
..................
Pregunta:
.....................
Segunda
persona
Tema:
......................
Pregunta:
.......................
Tercera
persona
Tema:
......................
Pregunta:
......................
Cuarta
persona
Tema:
.....................
Pregunta:
......................
Quinta
persona
Tema:
.....................
Pregunta:
.....................
Lo
que usted es capaz de ofrecer en una conversación informal puede ser
humor, alegría, diversión, informaciones intrascendentes,
entretenimiento... o, simplemente, la oportunidad de pasar en compañía
de otra persona un rato tranquilo y sin complicaciones. Su cometido es
actuar de tal manera que suscite usted afabilidad y cree un ambiente
relajado. Debería evitar sistemáticamente cualquier palabra o actitud
que pueda alejarle de este objetivo.
Por
ejemplo, como norma general debería usted abstenerse de iniciar
conversaciones sobre política, religión o sexo. Estos temas, aunque al
principio se traten de manera informal, suelen dar lugar a discusiones
serias, enfrentamientos y trastornos emocionales, sobre todo cuando no se
conoce la postura de los demás interlocutores respecto a ellos.
En
las relaciones informales, debe usted evitar actuar según un rol o papel
demasiado estereotipado, adoptar actitudes autoritarias con respecto a sus
subordinados, y viceversa. Si ve usted a una persona básicamente como
poderosa, superior o dotada de autoridad, y se comporta hacia ella de un
modo encaminado a reforzar esta posición y categoría, debe usted esperar
que él o ella, a su vez, se comporten hacia usted de acuerdo con lo que
les está sugiriendo. Si le aborda a usted un policía por haberse pasado
un "stop", a ese policía no le interesa una charla intrascendente;
usted debe esperar que se comporte de un modo adecuado a su función,
situación que usted mismo ha provocado. Si acude usted a la consulta de
su médico, ya puede imaginar que él actuará de acuerdo con su función,
que aceptará los roles doctor-paciente. En una universidad, si usted es
un alumno de último curso y habla con un alumno de primero, él se
comportará de una manera adecuada a su posición de persona más joven e
inexperta. En el trabajo, su secretaria y sus subordinados establecerán
con usted relaciones que confirmen su categoría superior. Sin embargo, la
relación con cualquiera de las personas antes mencionadas en un contexto
social no le lleva obligatoriamente a adoptar una conducta adaptada a
estas funciones. Es decir, en un ambiente informal no debe usted
permitirse hacer nada que pudiera hacer cristalizar esa situación de
funciones o roles diferentes. Si el ambiente pide sociabilidad, amabilidad
e informalidad, debe usted esforzarse en pensar cómo estimular esos
estados de ánimo. Abandone la máscara y el disfraz que suele llevar en
las situaciones de rol muy definido de antemano.
Haga
una lista de cinco personas con las cuales crea que puede tener dificultad
para abandonar su rol estereotipado. Esta lista puede incluir a una
persona atractiva del sexo opuesto (cuya personalidad tienda usted a
sobrevalorar), a una persona con autoridad (ya sea en virtud de sus
capacidades o de su poder administrativo, y a la que usted tienda a
reverenciar), a una persona más joven o de menor categoría que usted (de
quien espere usted respeto, admiración y obediencia), o a cualquier otra
persona de una cierta categoría, en el terreno que sea, que pueda tener
importancia para usted. Llene los siguientes espacios en blanco anotando
las iniciales de la persona y la característica de ésta que suele
determinar el modo como usted la trata en el trabajo, en la escuela o en
ambientes convencionales.
1, Persona: ..... Papel que se espera de usted:
2, Persona: ..... Papel que se espera de usted:
3, Persona: ..... Papel que se espera de usted:
4, Persona: ..... Papel que se espera de usted:
5, Persona: ..... Papel que se espera de usted:
.
Ahora,
imagine que se encuentra en un ambiente in formal en el cual pueden ser
abandonados los papeles estereotipados y convencionales. Esto puede darse
en cualquier situación, en una fiesta, en un encuentro casual en una
tienda, en un partido de fútbol, o incluso al salir de la iglesia.
Escriba en los siguientes espacios una pregunta de tipo general que podría
formular a cada una de estas personas, imaginando una conversación de
treinta segundos. Asegúrese de que su pregunta sea amable, intrascendente
e informal. Tenga cuidado de no abusar de su amistad con la persona, y de
no parecer inoportuno o descortés. Después de escribir cada pregunta,
imagine los mensajes vocales y no verbales que la acompañarían. Asegúrese
de no provocar en absoluto que la otra persona adopte su papel
convencional. He aquí algunos ejemplos: «¿Cómo
te parece que irá el Campeonato del Mundo?», o bien: «¿Cómo está
usted?», o bien: «¿Verdad que tenemos un veranillo de San Martín espléndido?
Me parece que el otoño pasado no hizo tan buen tiempo».
Primera
persona:
.............
Segunda
persona:
............
Tercera
persona:
.........
Cuarta
persona: .............
Quinta
persona: ..............
CÓMO
RESPONDER A LAS PREGUNTAS