EL
DELEITE DE EMBAUCAR A OTRO
Hasta
ahora sólo he examinado los sentimientos negativos que pueden surgir
cuando alguien miente: el temor a ser atrapado y la culpa por desorientar
al destinatario. Pero el mentir puede dar lugar asimismo a sentimientos
positivos. La mentira puede considerarse un logro que hace sentirse bien a
quien la fabrica o que genera entusiasmo ya sea antes de decirla, cuando
se anticipa la provocación que ella implica, o en el momento mismo de
mentir, cuando el éxito aún no está asegurado. Después, puede
experimentarse un alivio placentero, o bien orgullo por lo que se ha
hecho, o presuntuoso desdén hacia la víctima. El deleite por embaucar
alude a todos estos sentimientos o a algunos de ellos; si no se los
oculta, traicionarán el engaño. Un ejemplo inocente de deleite por
embaucar es el que se siente cuando uno quiere hacerle una broma a un
amigo ingenuo y la broma cobra la forma de un engaño. El bromista tendrá
que ocultar el placer que extrae de eso, por más que lo haya hecho
fundamentalmente para mostrarle a los demás con qué habilidad logró
tomar desprevenido al incauto.
Hay
gente más propensa que otra a sentir deleite por engañar. Ningún científico
ha estudiado hasta la fecha a esta gente, ni siquiera ha verificado su
existencia; sin embargo, parece obvio que a determinadas personas les
gusta jactarse más que a otras, y que los fanfarrones son más
vulnerables que el resto a caer en las redes de su deleite por la mofa.
Para
sintetizar, el deleite por el engaño es mayor cuando:
•
el destinatario
plantea un desafío por tener fama de ser difícil de engañar;
•
la mentira misma
constituye un desafío, ya sea por la naturaleza de lo que debe ocultarse
o de lo que debe inventarse;
•
otras personas
observan o conocen el engaño y valoran la habilidad con que se lleva a
cabo.
Tanto
la culpa como el temor y el deleite pueden evidenciarse en la expresión
facial, la voz, los movimientos del cuerpo, por más que el mentiroso se
afane por ocultarlo. Aun cuando no exista una autodelación de carácter
no verbal, el empeño por impedir que se produzca puede dar lugar a una
pista sobre el embuste.
DETECTAR
MENTIRAS NO ES SIMPLE