La
misma inteligencia del hombre ha creado problemas que su propia
inteligencia actual no puede resolver, como los que ha traído el que ha
sido justamente llamado el más grande invento de los hombres: la
ciudad.
Esto
hace imprescindible, incluso para la mera subsistencia sobre la tierra,
que la humanidad en su conjunto logre un grado de inteligencia superior.
Esos
problemas son de tal complejidad y magnitud que no podrán ser resueltos
por individualidades, por más brillantes que ellas sean.
Se
requiere un esfuerzo de inteligencia colectiva.
Y
una inteligencia mayor que la actual.
Hemos
de lograr una manera de que los hombres en su conjunto puedan ser más
inteligentes, para que puedan resolver las cuestiones que en su estado
presente de inteligencia ellos mismos han creado.
A
medida que vaya pasando el tiempo esto irá adquiriendo mayor y mayor
imperiosidad.
No
tenemos alternativa: si no logramos ser más inteligentes, nuestra
propia inteligencia nos dañará de forma sustancial.
Tarde
o temprano saldremos de la crisis de crecimiento de nuestro tiempo, a
través, entre otros muchos recursos, de esa mayor inteligencia
colectiva ala que me refiero. Pero, cuanto antes esto ocurra, mejor.
Hay
que comenzarla siembra de una vez.
Los
beneficios personales de una mayor capacidad mental todos los aspectos
de la existencia del individuo, incluso la prolongación de la misma
vida, por un cambio en las costumbres y hábitos de comportamiento, que
necesariamente influye en una disminución de accidentes y enfermedades.
Además,
con una mayor inteligencia se contribuye a lograr simplemente que el número
de años aumente, sino que los jóvenes puedan llegar ala misma edad de
los viejos y aun vivir más.
En
las sociedades primitivas el 99% de los hombres morían sin haber
llegado a la madurez.
Y
hasta hace unos cien años, el mismo porcentaje no tenía prácticamente
ningún conocimiento de otro mundo que no fuera aquel en el que
desarrollaba su existencia de todos los días.
Y
al comenzar este siglo no disfrutaba de los progresos científicos y técnicos
alcanzados hasta entonces.
Hoy
más de la tercera parte de la humanidad vive en condiciones que jamás
el hombre a lo largo de la historia pudo ni siquiera vislumbrar.
Y
esa cantidad irá paulatinamente aumentando hasta alcanzar prácticamente
a todos los hombres.
La
mayor explosión en este siglo será la de la inteligencia humana.
Esta
se proyectó primero sobre la realidad exterior.
Después,
sobre la propia personalidad del ser humano.
Y
ahora debe proyectarse, cada vez más, sobre el conocimiento de sí
misma.
Cuando
logre su propio dominio, con mejores armas, se dirigirá otra vez hacia
el hombre y hacia el mundo.
Piénsese
en los avances que podrá lograr el hombre en los próximos cincuenta años.
Y en los próximos dos mil.
Y
en los próximos cincuenta mil.
Entonces
los avances científicos que hoy nos asombran aparecerán como propios
de una época de un atraso inconcebible para ese momento.
Todas
las necesidades materiales del hombre desde mucho tiempo antes ya estarán
satisfechas.
Las
enfermedades habrán desaparecido de la tierra, cuando miles de astros
serán también la tierra.
¿Cuántos
años vivirán los seres humanos?
Cualquier
cantidad que se nos ocurra podría resultar pequeña.
Y
cualquiera que ella sea, el hombre seguirá avanzando en su permanente
aspiración de "morir joven lo más tarde posible".
Entonces
lo único límite y medida del hombre serán los de su propio
pensamiento.
Muy
pronto llegará el momento en que muchos hombres tengan por única misión
en la sociedad la de dedicarse a pensar.
Esa
labor la llevarán a cabo individualmente o acompañados por otros
pensadores. A la multitud de profesiones de hoy se agregará una más:
la de pensador. Y ésta será la más importante, la más requerida, la
mejor remunerada.
Se
otorgarán becas y ayudas de diverso tipo para que una persona pueda
dedicar meses y años simplemente a esto: a pensar.
Ningún
recurso económico será mejor empleado que aquel que se destine a este
propósito.
Esta
será la invención más reproductiva de todas.
Si
de cada cien mil personas- por decir una cifra_ dedicadas a pensar sólo
una lograra un resultado beneficioso para la humanidad, lo gastado en
todas ellas por la sociedad se recuperaría con creces.
En
la educación del futuro, "aprender a ser" ha de significar,
entre otros aspectos también fundamentales, aprender a pensar,
permanentemente, a lo largo de toda la vida, en escuelas, liceos y
universidades y también fuera de ellos, en una sociedad transformada,
como lo promueve la UNESCO, en una ciudad educativa.
El
proceso
de culturización de una persona, a través de la meditación, del leer
y el escribir, tiene por resultado muy importante el que esa persona
adquiera paulatinamente una mayor inteligencia.
Este
es un resultado natural, espontáneo e indirecto.
No
se trata de un objeto específico que se pretenda alcanzar.
Ahora
bien, si ese proceso de culturización produce ese efecto, ¿cuál
produciría un empeño sistemático y permanente de lograr una mayor
inteligencia en todo un pueblo y en todos los pueblos de la tierra?
Tenemos
que decidir si dejamos que la inteligencia busque su propio camino
espontáneamente y a tientas, como hasta ahora, o si intentamos su
perfeccionamiento de una manera sistemática.
Así
como se planifica la inversión de los recursos y la estrategia política,
asimismo debía realizarse un esfuerzo mancomunado entre diversas
naciones para planificar la consecución en el menor tiempo de un mayor
grado de inteligencia para toda la humanidad.
Se
trata simplemente de una racionalización de los medios para el logro de
este fin. Los conocimientos que se han adquirido en los últimos años
sobre Organización, Sistemas, Cibernética, Biónica e Informática,
deben ponerse al servicio de este objetivo prioritario.
Para
la humanidad de hoy no debía existir una empresa de mayor importancia
que esta.
Ojalá
se realizara una encuesta entre los más señalados sabios del mundo en
todos los campos, preguntándoles cuál consideran que es la materia a
la cual debían destinarse hoy los mejores y más grandes recursos de la
humanidad.
Estoy
convencido de que la mayor parte de ellos no se referirían ni siquiera
a su propio campo de acción, sino que darían esta respuesta: "el
perfeccionamiento de la inteligencia humana".
En
el mundo no se realiza en nuestros días ninguna investigación científica
de mayor importancia y trascendencia que las relacionadas con el cerebro
del hombre.
Todos
aquellos que a través del estudio lleguen a la conclusión de que la
inteligencia es enseñable deben hacer todo lo que se encuentre a su
alcance para lograr que esa idea halle asidero en los centros de decisión
de todos los países del mundo. La transformación más importante desde
que se inició el proceso educacional de la humanidad no habría sido
otra que ésta.
En
ningún país podría emprenderse nada de mayor profundidad.
Para
ningún gobierno, un programa más trascendental.
En
un futuro muy próximo la potencia de los países se medirá por el número
de mentes de capacidad desarrollada que posean, porque serán estas las
que determinaran el grado de progreso de cada uno de ellos. Y aquellos
dirigentes políticos que no se den cuenta a tiempo de la trascendencia
de esta transformación, no podrán impedir que sus países, por
importantes que ellos sean, queden inevitablemente rezagados ante la
marcha de la historia.
El
gobernante
que decrete como obligatorias clases de inteligencia a todos los niveles
de la enseñanza, habrá logrado un beneficio para su país, para la
humanidad y para su propia figura histórica, que nadie nunca le podrá
desconocer.
Aquel
país que primero comience a disponer globalmente los mecanismos
necesarios para que el mayor número posible de sus habitantes alcance
una mayor inteligencia, al cabo de un tiempo se despertará una buena mañana
con el conocimiento de que ha obtenido una significativa ventaja sobre
todos los demás.
Y
no llegará la tarde de ese día sin que se grabe en los logros de ese
pueblo el nombre de los estadistas que, años atrás, tuvieron la
audacia de preverlo. ¿Y esta transformación no podría traer muchísimos
problemas?
Desde
luego que sí: problemas políticos, problemas económicos sociales,
problemas de todo tipo. Y muy graves.
Problemas
de ese orden son los que todo avance de la historia ha traído consigo.
Por ellos es por lo que la humanidad ha podido llegar hasta el siglo XX.
Estoy
absolutamente convencido de que el día en que la humanidad llegue a la
conclusión de que la inteligencia es algo que puede aprenderse, ese día
la humanidad habrá dado, en el plano de lo intelectual, el paso más
importante de la Historia.
Ese
día se habrá consumado la más importante de las revoluciones.
Frente
a ella ninguna otra sería comparable.
Si
con este libro he puesto un grano de arena, uno solo, para acercar ese día,
mi vida entera estaría justificada.
Y
me sentiría contento de haber vivido.
CÓMO DESARROLLAR LA INTELIGENCIA 24