CÓMO RESOLVER LAS CRISIS
PERSONALES
Manual PrácticoBasado en las Investigaciones de Karl Slaikeu
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El
cuidado del organismo y el cuerpo
Un
peligro que está siempre presente en una crisis es la muerte: el suicidio o
el homicidio. Pero existen otros peligros físicos que acompañan a las
crisis además de los de violencia y muerte. La tensión psicológica
de la crisis siempre acarrea una tensión física.
Los
músculos se tensan y eso conduce a los dolores de estómago, el cuello rígido,
el dolor de espalda; se hace más lenta la circulación de la sangre
produciendo dolor de cabeza y mal dormir; los nervios parecen estar al
descubierto, invitando al abuso del alcohol o de las drogas para calmarlos.
Si
bien todo eso es malo de por sí, existe también el riesgo de que se
adopten malos hábitos que continuarán cuando termine la crisis.
No
es raro que una persona que ha dejado de fumar hace mucho tiempo vuelva a
hacerlo después de alguna seria crisis matrimonial o una perturbación en
el trabajo. Otro individuo puede desarrollar la costumbre de comer por
ansiedad después de la enfermedad o la muerte de un miembro de la familia.
La
manera en que se sienta en las primeras etapas de la crisis será distinta
de la forma en que se sentirá después. En las primeras etapas usted sólo
quiere mantenerse entero; más adelante, cuando la vida empiece a
normalizarse un poquito, tendrá la oportunidad de hacer algo más en las áreas
de la nutrición, el ejercicio y el descanso.
Las
grandes crisis de la vida suelen señalar el comienzo de nuevos estilos
de vida, más sanos, para muchas personas.
Cuando
se está en una crisis lo último que usted quiere oír es que alguien le
diga:"come bien y haz bastante ejercicio" o "encuentra la
manera de relajarte y liberarte de todas las tensiones". Está
dolorido, su mundo está en crisis, su vida se ha dado vuelta totalmente.
No
se puede comer. No hay tiempo para hacer ejercicio: se está demasiado
ocupado conduciendo de ida y de vuelta al hospital o tratando de encontrar
trabajo o simplemente tratando de pasar el día. El descanso y el
relajamiento suenan bien pero se tiene la conciencia del dolor emocional
latiendo en uno, el descanso es inconcebible; y la relajación, imposible.
Es
verdad: la naturaleza misma de una crisis está en oposición directa al
bienestar físico. Pero también otra cosa es cierta: se debe cuidar el
organismo primero; de otra manera nada podrá concebirse.
Es
obvio que si su salud se va deteriorando o si usted muere como resultado de
una crisis, no habrá mucha diferencia en las maneras en que usted puede
manejar el resto del acontecimiento. Si no da pasos para protegerse del
dolor, de ingerir demasiadas píldoras o beber demasiado alcohol o de
o de quitarse la vida, entonces nunca tendrá la oportunidad de
comprender la crisis, de hacer adaptaciones en su vida para crecer y
enfrentar el futuro.
Por
consiguiente, el requerimiento básico es dar los pasos necesarios para
mantener el organismo en buenas condiciones de trabajo - tan bien como sea
posible en esas circunstancias- mientras transcurre la parte más dura de la
crisis. Aunque parezca raro pensar en eso ahora, también puede buscar
las oportunidades escondidas que mejorarán su bienestar físico como
resultado de la crisis.
¿Mejorar
la salud? Mal momento para penar en mejorarla ¿no? De todas maneras ¿cómo
puede alguien pensar en la salud durante algo tan malo como divorciarse, ser
despedido o descubrir que necesita una operación por una enfermedad del
corazón?
DOS
OBJETIVOS |