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Aprender a conocer y superar
nuestras
BARRERAS
AFECTIVAS
Y EMOCIONALES

MANUAL PRÁCTICO
Basado en las
Investigaciones de
William P. Ryan y Mary E. Donovan
LOS ORÍGENES INFANTILES
DE LOS BLOQUEOS AFECTIVOS
Dado
que todos deseamos ser amados, es obvio que nadie genera un bloqueo
afectivo por elección consciente. Nuestros bloqueos afectivos son
inconscientes y en su origen es probable que haya una razón que los
justifique. Suelen nacer como una manera de protegernos contra alguna
experiencia anterior que nos produjo miedo y confusión, una experiencia
tan difícil y dolorosa que nuestra frágil psiquis no pudo manejarla.
Tal vez desde una perspectiva intelectual adulta nuestros bloqueos
afectivos no parezcan tener mucho sentido. Pero si exploramos nuestras
experiencias tempranas, inevitablemente descubriremos que hay amplios
motivos emocionales que los explican.
La naturaleza también decretó que permaneciéramos en esa situación
de desvalimiento y dependencia durante un período inusitadamente
prolongado. La mayoría de los animales madura en un lapso relativamente
breve después del nacimiento, pero el infante humano nace cuando el
cerebro y el cuerpo se encuentran muy lejos del desarrollo completo. Para
cada uno de nosotros eso significó que
durante el largo período de la infancia y la adolescencia nos encontráramos
en una situación de extrema vulnerabilidad. Existía una gran
riesgo de que alguna de nuestras necesidades no fueran satisfechas y de
que nada pudiéramos hacer para remediarlo.
Si bien jamás superamos la necesidad de amor, ésta nunca es tan urgente
como en las primeras etapas de la vida. De hecho, el amor es tan crucial
para la supervivencia del infante como el aire que respira y la leche que
lo nutre. Como dice una canción popular, "el amor es como oxígeno; si
no tienes bastante, te mueres".
Cuando la necesidad infantil de amor no es satisfecha en la medida
necesaria, ocurre algo trágico: el niño comienza a perder su
receptividad natural para el amor. En términos ideales, esa
receptividad natural se va expandiendo a medida que su necesidad de amor
es satisfecha, del mismo modo como su cuerpo crece a medida que son
satisfechas sus necesidades alimentarias. Y al
mismo tiempo que crece la capacidad del niño para recibir amor, también
crece su capacidad de dar amor. Pero cuando el niño no recibe
bastante amor, su receptividad natural disminuye, tal como se contrae un
estómago que no recibe alimento. Si la necesidad de amor de un niño no
es satisfecha en forma sostenida durante largo tiempo, o si el niño sufre
una experiencia traumática en la cual la respuesta a su pedido de amor es
el maltrato o el total rechazo, aquella parte del niño que llegó al
mundo abierta y receptiva al amor puede marchitarse por completo. Será
entonces como si el yo naturalmente receptivo del niño hubiera muerto.
Los
mecanismos de supervivencia que nos ayudaron en la infancia suelen
volverse contra nosotros en la adultez bajo la forma de bloqueos
afectivos, y en última instancia nos causan más daño que beneficio.
Si bien nos fueron necesarios para sobrevivir en la infancia y en la
adolescencia, en la edad adulta debemos liberarnos de ellos para poder
desarrollarnos y recibir amor.
LA IMPORTANCIA
DE AHONDAR EN EL PASADO
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Director del Portal:
Abel Cortese |
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CONVIÉRTASE
EN MENTOR EMOCIONAL DE SÍ MISMO/A Y DE OTRAS PERSONAS:
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