NUESTROS
HEMISFERIOS
CERE
BRALES (III)
Existen
algunas películas reveladoras sobre los primeros pacientes de
cerebro dividido en el laboratorio de Sperry. Una
secuencia muestra a un niño de doce años sentado delante de
una pantalla con los ojos fijos en un punto en el centro de
ella. Cuando se presentan imágenes de distintos objetos a la
derecha o a la izquierda de este punto, cada imagen es vista
únicamente por el hemisferio opuesto. Se presenta una
imagen en el campo visual izquierdo del niño, que está
controlado por la mitad derecha de su cerebro, y el niño dice
no haber visto nada. (Es por supuesto el hemisferio
izquierdo que habla). Pero al mismo tiempo su mano izquierda (controlada por su hemisferio derecho) busca detrás de la
pantalla, desechando una amplia variedad de objetos, hasta que
finalmente encuentra, al tacto, lo que está buscando: unas
tijeras, para que hagan juego con las que vio el hemisferio
derecho en la pantalla.
En
otra película, se ve a W.
J. tratando de arreglar algunos cubos de colores de acuerdo a un
diagrama. No tiene problemas en hacer esta prueba de construcción
con su mano izquierda. Pero cuando es su mano derecha la que
trata, se embarulla sin remedio. Impaciente, su mano izquierda
se adelanta para ayudar, pero el experimentador la vuelve hacia
atrás. La mano derecha continúa moviendo los cubos hacia uno y
otro lado, sin conseguir nada. Nuevamente la mano izquierda
trata de ayudar, para volver a ser rechazada. Irritado, W. J. se
sienta sobre esa mano para mantenerla quieta. Pero todavía no
puede reproducir el dibujo con los cubos haciéndolo con su mano
derecha. Cuando
se le dice que puede probar con ambas manos, la situación
empeora: ambas manos parecen luchar por el control, derribando
la mano derecha lo que ha construido la izquierda.
En
habilidades tridimensionales, el hemisferio derecho está
claramente en ventaja. También reconoce
mejor las caras que el dominante izquierdo,
como se demostró recientemente con la ayuda de algunas caras
divididas muy extrañas, desarrolladas por dos de los colegas
del Dr.
Sperry,
los Dres.
Colwyn Trevarthen
y Jerry
Levy.
Cortaron varias imágenes de caras en dos, luego las
pegaron en combinaciones diferentes:
el lado izquierdo de un anciano con el derecho de una mujer
joven, por ejemplo, y presentaron cada figura brevemente sobre
la pantalla. Los pacientes de cerebro dividido que fueron
utilizados como sujetos experimentales para esta prueba mantenían
sus ojos fijos en un punto rojo en el centro del compuesto, de
manera que la mitad de cara en su campo visual izquierdo podía
ser proyectada únicamente a su hemisferio derecho, y viceversa.
Después de que cada figura compuesta aparecía en la pantalla,
a los pacientes se les mostraba una variedad de caras y se les
pedía que señalaran la cara que habían visto anteriormente. Ya
sea utilizando su mano derecha o izquierda, siempre señalaban
la cara que combinaba con la mitad que había aparecido en el
lado izquierdo de la pantalla, la mitad que había sido
proyectada al lado derecho del cerebro. Esto indica que el reconocer caras es
una habilidad especial para la que el hemisferio derecho es el
dominante, según creen los investigadores.
El hemisferio izquierdo nunca
tuvo oportunidad de seleccionar su candidato,
ya que el derecho siempre eligió primero. (Aun en los pacientes
de cerebro dividido, el hemisferio derecho puede controlar
algunos movimientos de la mano derecha, así como también los
de la izquierda).
Cuando,
en lugar de señalar, se les pedía a los pacientes contar lo
que habían visto, hacían
la elección opuesta y describían la mitad de cara de la
derecha, ya que esa era la única que había visto su lado
verbal.
Pero respondían de una manera extraña, como si estuvieran en
un sueño, explicando que se encontraban confundidos. Algunas
veces decían en forma vaga que no recordaban claramente. Sin
embargo, nunca
se quejaron de haber encontrado algo raro en la figura en sí.
En
general, el
hemisferio derecho parece mejor para captar la figura total, la
estampa de una escena. Y este talento no puede estar limitado a la gente cuyos cerebros
han sido seccionados. Debe ser una forma de especialización en
todas las personas, resultante
de una división de trabajo parecida a la que daba el lenguaje
al hemisferio izquierdo.
¿Cuántas
otras destrezas o talentos especiales son de la incumbencia del
hemisferio derecho? Nadie
sabe.
Pero muchos de los aspectos poéticos o imaginativos pueden
brotar de allí. Hace algunos años el psicólogo A.
R. Luria describió
a un compositor que se quedó sin habla después de una embolia
cerebral, y sin
embargo siguió componiendo mejor música que antes.
No podía escribir las notas, pero
podía tocar y recordarlas.
Otros que habían perdido el uso de su hemisferio derecho
permanecieron capaces de hablar, pero no
recordaban las canciones.
Por lo que se deduce, el talento musical, también parece estar
localizado en el hemisferio derecho.
Tampoco
el hemisferio derecho es totalmente mudo, después de todo. A
excepción de W.
J.,
que había tenido más daño en el cerebro antes de su operación,
los pacientes examinados en el laboratorio de Sperry demostraron generalmente comprender
sustantivos comunes y unos pocos verbos elementales con su
hemisferio derecho.
Algunos incluso podían sumar hasta diez, mientras esto fuera
expresado en forma no verbal.
En
este caso hay mucha capacidad mental en el hemisferio mudo e
inarticulado. Aparejado
con esto viene un amplio complemento de emociones.
Una parte de la película hecha en el laboratorio de Sperry muestra
a una mujer joven comenzando a sonreír en una forma embarazosa
al ser proyectada una figura desnuda en su campo visual
izquierdo. Cuando se le pregunta qué había en la pantalla,
responde
que no ha visto nada.
Nuevamente se proyecta el desnudo en el lado izquierdo de la
pantalla. Esta vez la mujer se
ruboriza. En
su cara se dibuja lentamente una amplia sonrisa, y esconde la
cara con turbación. Pero cuando se le pregunta lo que vio, insiste nuevamente en que allí no había nada.
Incitada a explicar por qué reía, todo lo que puede decir es: '¡Oh!, ¡esa
máquina tan graciosa!'
De
la misma forma que el hemisferio derecho puede
hacer reír la cara entera (aunque
el hemisferio izquierdo no sepa el porqué), puede hacer
expresar desagrado, aun
después de ser cortado el cuerpo calloso.
'Esto
se evidencia en el enojo, mueca, cabeceo negativo y otros
semejantes, en las situaciones donde el hemisferio menor oye al
mayor cometer errores verbales estúpidos, en otras palabras,
donde la respuesta correcta es solamente conocida para el
hemisferio menor -hace notar Sperry-Este
parece ser completamente fastidiado en tales situaciones por la
errónea respuesta vocal de su mejor mitad'.
En
tales momentos, la mitad verbal del cerebro sería incapaz de
decir por qué la cara a la cual está vinculada fruncía el
entrecejo o respingaba, o por qué la cabeza se movía.
Todas
estas habilidades indican la presencia, en el hemisferio
derecho, de un 'segundo
sistema, separado y consciente que es definidamente de tipo
humano', dice Sperry. Sin embargo, el hemisferio dominante no
confía verdaderamente en su gemelo, por lo menos en pacientes
de cerebro dividido, y generalmente prefiere ignorarlo, si no
humillarlo.
El
hemisferio izquierdo generalmente negará que la mano izquierda
pueda hacer algo como recobrar, de adentro de una bolsa con
objetos diversos, uno
que haya sido sentido previamente con esa mano.
Cuando se le pide hacer esto por primera vez, los pacientes de
Sperry
generalmente se quejan de que no pueden 'trabajar
con esa mano',
que la mano es 'torpe',
o que 'simplemente
no pueden sentir nada' o 'no
pueden hacer nada con ella'. Si la mano izquierda procede a realizar el trabajo
correctamente, y esto se hace notar al paciente, la mitad que
habla responderá: 'Bueno,
solamente estaba adivinando', o
'Lo debo haber hecho inconscientemente'.
Nunca siquiera reconoce la existencia de su gemelo.
El
comportamiento de los dos medios cerebros en la gente normal está
rodeado de mucho misterio. Nadie
sabe si estas dos mitades gemelas también se ignoran entre sí,
se inhiben una a otra, cooperan, compiten, o se turnan para los
controles.
Sperry cree que en general cooperan, debido
a los doscientos millones de fibras que las conectan.
Pero hay también otras opiniones.
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