LOS
HEMISFERIOS CEREBRALES,
EL
LENGUAJE Y LA CONCIENCIA
Podemos
experimentar muchas cosas fuera del sistema normal de lenguaje,
como lo hacen los niños pequeños antes de aprender a hablar.
Hace unos años Michael
Gazzaniga probó
con dos pacientes en el Cornell
Medical School a los que se examinaba por tumores cerebrales. Debían ser
sometidos a angiogramas:
radiografías de los vasos sanguíneos de su cerebro, hechos
visibles mediante un sistema de contraste especial. Mientras se
les insertaba una aguja en su arteria carótida izquierda, en el
cuello, para prepararlos para la inyección del medio de
contraste, se
les inyectaba pequeñas dosis de Amytal (un
anestésico), que hace adormecer el hemisferio izquierdo, un método
utilizado en muchos estudios de la función cerebral. El
propósito era demostrar exactamente en qué lado se alojaba su
centro del habla.
'Es
un procedimiento muy dramático'- informa Gazzaniga-.
'El
paciente yace en una mesa, con ambas manos sostenidas en el
aire. Veinte segundos después que la droga penetra, su mano
derecha cae gradualmente, está completamente paralizado en el
lado derecho, aunque el otro lado de su cerebro permanece
despierto, durante un minuto y medio. Este es nuestro momento de
prueba. Ponemos
un objeto, digamos un cigarrillo, en su mano izquierda.
Lo siente. Su hemisferio derecho, que controla esa mano, está
completamente despierto. Quitamos el cigarrillo. Luego los
efectos del Amytal comienzan a pasar y el hemisferio izquierdo despierta. Le
preguntamos al paciente cómo se encuentra.
-Bien-,
responde.
-¿Qué
le puse en la mano?, le pregunto.
-No
sé-, dice el paciente.
-¿Está
seguro?
-Sí-,
responde.
Luego
le mostramos una serie de objetos: un lápiz, un bloc de papel,
un peine, un cigarrillo y le preguntamos:
-¿Cuál
era?
A
pesar de todo lo que ha dicho, su mano izquierda señala
inmediatamente el cigarrillo.
Esto
demuestra que el rastro de la memoria, o engrama, del cigarrillo fue
codificado en su hemisferio derecho,
y que podía
ser expresado no verbalmente,
pero que el
lado verbal del cerebro no tenía acceso a él.
'Es
el sueño de un psiquiatra -dice Gazzaniga-. Algo
que está allí, en el cerebro del paciente, y que influencia su
comportamiento, pero que no puede alcanzar'.
Podría
explicar porqué las memorias fijadas en la tierna infancia son
inaccesibles. Pueden
ser agudas y claras, controlar el comportamiento futuro. Pero
como se formaron antes de que el niño aprendiera a hablar, no
pueden ser rememoradas a través del sistema del lenguaje,
ni siquiera mediante lo que el psicólogo ruso Lev
Vygotsky llamó 'lenguaje
interior',
idioma para sí mismo, o pensamiento.
Vygotsky creía que el pensamiento nace a través de las palabras. Sin
palabras, sostenía, citando a un poeta ruso: 'Mi
pensamiento, sin encarnarse, regresa al reino de las sombras'. Nuestras primeras memorias moran también en el reino de
las sombras. Y sin embargo, algo se experimentó, y parte de
su sabor permanece para rondarnos a lo largo de nuestras vidas.
Quizá
las funciones del hemisferio derecho están demasiado ocultas en
las sombras para ser llamadas pensamiento. Según el fisiólogo
australiano sir
John Eccles,
ganador del Premio
Nobel,
el hemisferio derecho no
puede pensar verdaderamente.
Hace una clara distinción entre la simple conciencia de ruidos
u olores, que compartimos con los animales, y el mundo del
lenguaje, pensamiento y cultura, que es realizado por el hombre.
Los animales pueden ser acondicionados, pero no pueden crear una
cultura, dice. Los primates no dejan construcciones, arte, nada
que pueda vivir más allá de su propia época, a pesar de tener
un cerebro casi tan grande como el del hombre. En su opinión, todo
lo que es verdaderamente humano deriva del hemisferio izquierdo,
donde se aloja el centro del habla, y donde suceden acciones recíprocas
entre el cerebro y la mente.
Cuando
el hemisferio derecho de una mujer cuyo cerebro ha sido dividido
ve algo que la hace sonreír o sonrojar, no
es correcto decir que no puede 'informar' por qué
sonrió, no 'sabe' por qué lo hizo.
Solamente el hemisferio izquierdo puede
tener pensamientos sinceros o conocimiento real, a través del
lenguaje.
'¿Puede
la mitad derecha del cerebro apreciar las películas mudas de
Carlitos Chaplin?'-se
le preguntó a Eccles en una reunión de la Sociedad
para la Neurociencia.
'¿Cómo
lo sabría usted?'-respondió,
con carcajada general de la audiencia. Tanto el informe de
dicha apreciación como nuestro entendimiento sobre ella,
requieren el hemisferio izquierdo.
No
obstante, la evidencia favorece enormemente un panorama generoso
de la mitad derecha del cerebro, cuyo
rol puede ser mucho más importante de lo que sabemos hoy en día.
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