LAS
QUEJAS Y LA INDECISIÓN
CINCUENTA
Y CINCO
EXCUSAS FAMOSAS
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Si
no tuviera una esposa y una
familia...
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Si
tuviera suficiente 'empuje'...
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Si
tuviera dinero...
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Si
tuviera una buena educación...
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Si
pudiera conseguir un trabajo...
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Si
gozara de buena salud...
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Si
dispusiera de tiempo...
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Si
los tiempos fueran mejores...
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Si
otras personas me
comprendieran...
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Si
otras personas me
comprendieran...
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Si
las condiciones que me rodean
fueran diferentes...
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Si
pudiera volver a vivir mi vida...
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Si
no tuviera miedo de lo que 'ellos'
dicen...
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Si
me hubieran dado una
oportunidad...
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Si
ahora tuviera una oportunidad...
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Si
otras personas no lo hubieran
conseguido por mí...
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Si
no sucediera nada que me
detuviera...
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Si
fuera más joven...
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Si
pudiera hacer lo que quisiera...
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Si
hubiera nacido rico...
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Si
pudiera conocer a la 'gente
adecuada'...
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Si
tuviera el talento que algunas
personas tienen...
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Si
me atreviera a imponerme...
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Si
sólo hubiera aprovechado las
oportunidades del
pasado...
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Si
la gente no me pusiera nervioso...
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Si
no tuviera que mantener la casa y
cuidar de los hijos...
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Si
pudiera ahorrar algún dinero...
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Si
el jefe me apreciara...
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Si
contara con alguien que me
ayudara...
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Si
mi familia me comprendiera...
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Si
viviera en una gran ciudad...
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Si
sólo pudiera empezar...
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Si
fuera libre...
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Si
tuviera la personalidad de
algunos individuos...
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Si
no fuera tan gordo...
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Si
mi talento fuera conocido...
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Si
pudiera abrirme 'paso'...
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Si
pudiera librarme de deudas...
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Si
no hubiera fracasado...
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Si
supiera cómo...
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Si
nadie se me opusiera...
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Si
no tuviera tantas
preocupaciones...
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Si
pudiera casarme con la persona
adecuada...
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Si
la gente no fuera tan insensible...
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Si
mi familia no fuera tan
extravagante...
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Si
estuviera seguro de mí mismo...
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Si
no tuviera la suerte en contra...
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Si
hubiera nacido bajo otro signo...
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Si
no fuera cierto que 'lo que tiene
que ser, será...'
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Si
no tuviera que trabajar tanto...
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Si
no hubiera perdido mi dinero...
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Si
viviera en un barrio diferente...
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Si
no tuviera un pasado...
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Si
tuviera una empresa propia...
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Si
los demás me escucharan...
Las personas que
no alcanzan el éxito tienen un rasgo característico común.
CONOCEN TODAS LAS RAZONES QUE EXPLICAN EL FRACASO, y
disponen de lo que consideran que
son toda clase de
justificaciones para explicar su propia falta de logros.
Algunas
de esas justificaciones son inteligentes, y unas
pocas de
ellas se hallan incluso confirmadas por los he-
chos. Pero
no se pueden utilizar excusas para no tener dinero.
El mundo
que nos rodea sólo quiere saber una cosa: ¿ha alcan-
zado
usted el éxito?
Un
analista del carácter compiló una lista de las excusas
que suelen utilizarse con mayor frecuencia. A medida que
lea la lista, examínese a sí mismo con cuidado, y
determine
cuántas de estas excusas ha hecho suyas, si es
que hay alguna.
SI...
y éste es el mayor de todos ellos, SI yo tuviera el valor
de verme tal y como soy en realidad, DESCUBRIRÍA QUÉ ES
LO
QUE PASA CONMIGO, Y LO CORREGIRÍA. Entonces tendría
la
oportunidad de aprovechar mis propios errores y aprender
algo
de la experiencia de los demás, pues sé que me ocurre
algo que
no está del todo bien porque estaría donde debería
estar si me hubiese pasado más tiempo analizando mis
debilidades, y me-
nos buscando excusas que las justificaran.
Encontrar
excusas con las que explicar el fracaso es un pasatiempo
nacional. El hábito es tan viejo como el ser humano,
¡Y
FATAL PARA EL ÉXITO! ¿Por qué la gente se aferra a sus
mezquinas excusas? La respuesta es evidente. Defienden sus
excusas porque ellos mismos las crean. Toda excusa es hija
de
la propia imaginación. Y está en la naturaleza del
hombre defen-
der lo que es producto del propio cerebro.
Encontrar
excusas es un hábito profundamente arraigado.
Los hábitos
son difíciles de romper, sobre todo cuando ofrecen
una
justificación para algo que hemos hecho.
Elbert
Hubbard dijo: 'Siempre ha sido un misterio para
mí saber
por qué la gente se pasa tanto tiempo engañándo-
se a sí
misma, creando excusas para justificar sus debilida-
des. Si
ese tiempo se utilizara de un modo diferente, bastaría para
curar la debilidad, y entonces no necesitaríamos de ninguna
excusa'.
Antes
de terminar, quisiera recordarle que 'la vida es un
tablero de ajedrez y el contrincante es el tiempo. Si
vacilan
antes de mover, o descuidan hacer el movimiento con
pron-titud, el tiempo los vencerá, hombres. Juegan contra un
contrincante que no tolera la indecisión'.
(Napoleón
Hill, 'Piense y Hágase Rico')
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